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Monday, June 22, 2015

Hijos terroristas de Borges

por Pola Oloixarac para La Agenda BA


Conocí a María Kodama en una especie de cocktail literario en Toulouse, Francia. Estaba vestida de blanco impecable, me la presentó un escritor argentino que no recuerdo porque yo sólo la miraba a ella. Menuda, sonriente, irradiaba algo sumamente juvenil. Debía irradiar algo más, o quizás se lo aportaba yo, que podía detectar sus tentáculos sutiles de bruja titilando bajo la falda. Desde hace años, María Kodama es considerada la bruja del Oeste de la literatura, la Yakuza literaria, la Yoko Ono argentina; es un lugar común de la progresía literaria detestarla. Me sorprendió verla tan cándida y seductora, así que le llevé una copa de vino blanco y me invitó a sentarme con ella en una mesita. Mientras, escritores engordados por el súbito prestigio de bajarse de un avión en Francia pasaban cerca y nos miraban con discreto horror, mascando su horror con un quesito galo, lo que no dejaba de transmitirme cálidas ondas de placer; no podía haber mejor plan que conocer a Madame El Mal y evitarme chit-chats fatigosos.

(leer más)



Monday, August 23, 2010

Tovarish Fog

por Horacio González para Página 12

No va a ser fácil acostumbrarse a la ausencia de Fogwill, porque estaba en todos los puntos de tensión que pudieran imaginarse en torno de cualquier falla en la imaginación pública. El mismo era una falla y la representaba con un gasto doloroso y una risa de fauno corrosivo. Hasta que largaba algo inesperado, que venía masticando entre acres agresiones, y era una relación inesperada entre las cosas y el pensamiento. Siempre a la caza, esencialmente atrapaba relaciones de fuerza, oscuras pulsiones sueltas en la vida de todos, molestas revelaciones de las potencias sombrías que están en el lenguaje. (sigue, y es el texto más hermoso sobre su muerte)

so, so sad.
tenía un chiste hermoso para hacerlo rabiar. hubiera querido ver qué cara ponía, con qué salía. y salió la última novela de piglia, y se murió antes de divertirse inventando un slogan para atacarla (con toda la libertad de su lenguaje, no dejaba de ser predecible). no tengo más fotos conmigo, están en algún disco inmóvil, pero creo q ésta no la colgué. ese día me garabateó
tovarish pola, camarada pola sobre uno de sus libros.
la muerte de fogwill me metió a leer diarios argentinos y me enteré de los últimos mega-líos. qué lúcido cierre es
la última columna de fog, cómo pone en perspectiva la trivialidad de las políticas, la forma caída de sus representaciones bajo la lógica proposicional liberal. como marca Dañel (dañeeel, quisiera estar ahí para ir a llorar un ratito con vos y tus gatas)

Leyendo esos fragmentos de discurso entiendo nuestro malestar colectivo: es imposible analizar la política desde el momento en que sus actores han decidido suspender la razón política: no habiendo ya partidos, sino sólo proyectos más o menos personales, dinastías, corrientes de simpatía y familias regentes, las “ideas políticas” han pasado a integrar el panteón de los recuerdos y es improbable que hoy cualquier adulto menor de treinta años pueda dar cuenta del conjunto de representaciones que alguna vez coagularon en los principales partidos políticos de la Argentina.
Para “hacer política” hoy lo único que importa es “la caja” y “el uso de la caja” (si uno compra a fiado, le conviene llevarse bien con el almacenero). Y, como en cierto sentido, “los medios son fines”, el Sr. Fogwill acierta al subrayar la identidad entre el mundo mediático y “la política”: “ineficiencia, corrupción y fraude” son sus rasgos constitutivos. (sigue)

Sunday, June 20, 2010

Los reyes de la comedia

"Mi enemigo favorito", por Pola Oloixarac para Radar



Abre el superhombre de las letras francesas, el novelista Sarkozy-friendly Michel Houellebecq: “Especialista en números descabellados y payasadas mediáticas, usted deshonra las camisas blancas que lleva. Intimo de poderosos, bañado desde la infancia en una riqueza obscena, es emblemático de lo que revistas de baja estofa siguen llamando la izquierda caviar. Filósofo sin pensamiento, pero no sin amistades, es además el autor de la peor película del cine”. Su partenaire estelar y receptor del fuego es Bernard-Henri Lévy, pensador glamoroso, activista serial y compinche de Ségolène Royal; el lector puede empezar a mecerse en las suaves ondas del desprecio ajeno (es la ley del espectáculo), porque la justicia de la comedia no difiere de la del intelectual. Porque inmediatamente, Michel la emprende contra sí mismo, con un autorretrato calcado de los topoi clásicos del vituperio troll contra su ser: “Nihilista, reaccionario, cínico, racista y misógino: sería hacerme un honor excesivo encasillarme en la poco apetitosa familia de los anarquistas de derecha; fundamentalmente, soy sólo un patán. Autor insulso, accedí a la notoriedad literaria gracias únicamente a la falta de gusto cometida por críticos desorientados años atrás. Desde entonces, mis provocaciones han acabado cansando.” El otro intentará doblegar al cinturón negro de la malicia: ¡Lo ha dicho todo! Su mediocridad, mi nulidad. ¿Y por qué iba a seguirle en su gusto manifiesto por la autodestrucción fulminante?


Cenando en el Ritz de París, Houellebecq y BHL (como se conoce a Bernard-Henri Lévy) pactaron el match feroz que concluyó en este volumen: el intercambio de 28 mails durante seis meses que compone Enemigos Públicos (Anagrama), firmando como Dillingers de la pluma su incursión en el género epistolar de la filosofía moral de cepa ácida francesa. Michel fue llevado a juicio por sus comentarios contra el Islam, fue objeto de siniestras investigaciones periodísticas y ruines biografías, y acabó dejando Francia para vivir recluido en Irlanda; BHL, al ritmo que multiplica sus intervenciones ensayísticas sobre geopolítica, es pasto constante del run-rún de Internet, generando odios y parodias no tan diferentes a la marea roja que atrae una Britney Spears en la cima de su popularidad adversa, al punto que tuvieron que suprimir los comentarios en Libération por su explosividad antisemita (Ségolène misma lo defendió en The Huffington Post). “Todo, se diría, nos separa, excepto que ambos somos individuos bastante despreciables”. Con la totalidad de la audiencia (la del odio y del amor) cautiva, Houellebecq y BHL toman la arena en un flamígero ping-pong de inspirados monólogos y buenas dosis de slapstick de salón.


Batman y Robin contra los trolls


Los intelectuales son como la mafia: sólo se matan entre ellos, sentenció Woody Allen, pero en el caso de Houellebecq y BHL, viven en un pantano de parásitos ajeno al código de honor de los delincuentes. “¿Por qué tanto odio? ¿Por qué, cuando se trata de escritores, tiene una virulencia tan extrema?”, se pregunta BHL, que desde los 70s frecuenta conflictos armados en distintas partes del mundo. Flota alrededor de usted un olor a linchamiento, observa Houellebecq. Son cómplices en sentirse acechados por una jauría hambrienta.


“Busco con obstinación, con encarnizamiento, lo que puede haber en mi persona de peor para depositarlo, todo bullicioso, a los pies del público”, dice Houellebecq, revelando la condición del bufón dispuesto a entretener. En La posibilidad de una isla, su última novela publicada, el alter ego de Houellebecq es un comediante, encarnando irónicamente la confusión entre autor y narrador que lo convirtió en el Rushdie francés (Rushdie, por su parte, cree que esta desficcionalización ocurre por el excesivo culto a la personalidad del siglo XX). El lugar preeminente de Houellebecq en la literatura francesa siempre ha estado al servicio no de recibir los elogios, sino de devolverlos en forma de insulto; por ejemplo, en la ocasión de recibir un premio, declaró que su único aporte a la literatura francesa era el uso correcto del punto y coma. Entre los dos repasan la prestigiosa galería del intelectual perseguido por sus contemporáneos: Baudelaire yendo contra Francia y la humanidad; Cocteau, que no puede terminar de ver una película suya porque lo esperan a la salida del cine para pegarle, y Rousseau, que sí proyectó entregarse por completo a la soberana voluntad de sus lectores, y sucumbió al encierro de la paranoia. El odio que genero es sólo comparable al caso de Rousseau, cuantifica en lontananza Michel; me atacan más que a Sartre, se queja divinamente BHL. Pero algo parece haber cambiado desde la época de las cazas de brujas legendarias, porque ahora el pacto diabólico con la posteridad ha dado a luz una nueva minoría en desgracia. En ese sentido, puede leerse Enemigos Públicos como un documento etnográfico sumamente original: ambos pertenecen a una nueva minoría en la semiclandestinidad: escritores marcados por la histeria contemporánea de la cultura celebrity.


BHL propone encarar el deseo de infamia del escritor: “Siempre he tenido esa tentación (aun más indolente, obscena, exhibicionista, extemporánea, pero le digo la verdad) de hacer lo que no hacen los demás, o si lo hacen, de hacerlo de una forma que es exclusiva mía. Me gusta ir a hacer la revolución en Bangladesh cuando mis camaradas creían, en 1971, que la revolución se estaba haciendo en París.” Momentos de sincera camaradería, como solo puede brindar el abrazo común de la minorías que se saben víctimas, los llevan a visitar los corolarios del odio con fascinante efusividad: recomienda BHL que a los biógrafos intempestivos “hay que amenazarlos en su integridad física, se lo aseguro, y no joden más”, animando a la acción a un Houellebecq que se reconoce amenazado, en su misantropía, por la tentación de encerrarse amargamente a despreciar a la humanidad. BHL acusa el tipo de intelectual de Voltaire y por eso, “para conocer las posiciones del rival”, se googlea todo el tiempo; Houellebecq, por su parte, ha desactivado hasta las alertas con su nombre (“he renunciado a contar a mis enemigos”). La energía positivita de BHL goza de un “ego garantizado ignífugo, blindado, frente a los ataques” que le permite romantizar la guerra del escritor contra el mundo a la manera de los dandies del Antiguo Régimen: “Vivir y morir con las armas en la mano… en la guerra como en la guerra, al estilo del gran Valmont.” Por momentos, la conversión del odio en amor propio es la versión high-brow de un libro de autoayuda para intelectuales.


Mientras BHL crece en proyecciones épicas, es un placer leer al autor de encantadoras roman a thèse como Las partículas elementales y otras comedias negras oscuramente románticas (¿qué es sino la piedad ante la especie?), correr por laterales a BHL. “En el fondo, querido Bernard Henri Levy, ¿por qué es un intelectual comprometido? Si ha podido contármelo es porque intuye que soy de los pocos que no lo verán ridículo por eso (es que a mí casi nada me parece ridículo)”, aprieta Houellebecq. El fair play de BHL tiene un efecto interesante en Houellebecq: a fuerza de jugar al caballero del duelo, lo conduce a una exposición madurada que revela una ética intelectual siempre consistente, aunque discutible desde la perspectiva de la moral ciudadana. “Yo pago, religiosamente, esos malditos impuestos; pero, porqué? ¿Por virtud, por civismo? ¿O será porque, seamos francos, no me atrevo, no tengo la jeta que usted y estaría mal visto, con toda la pasta que gano con mi preocupación por la especie humana?”, le espeta al autor de Plataforma, que se niega a pagar impuestos en Francia y ha optado por la expatriación fiscal. Hace sus mejores jugadas poniendo en contexto erudito las opiniones de Michel, prácticamente lo reta en su manipulación de las fuentes filosóficas y lo persigue por su uso reprobable de una famosa sentencia de Goethe. El idealismo verboso de BHL despunta en algunas páginas de intensidad filosófica, como la examinación de las ventajas del relato de la Biblia sobre el epicureísimo atomista (“es que me tomo en serio al autor de las Partículas elementales”, foguea), pero sus momentos más graciosos son cuando se enoja, y no puede parar de aliterar (“Detesto que usted haga suya esa frase; la detesto a causa de Barrès, la detesto a causa de Dreyfuss, la…). Con algunos zapatazos pero respetando la armonía del vals, los dos pasan por grandes hits de la cultura moderna, de Schopenhauer y Baudelaire a Spinoza y Pascal (“la urgencia rock’n roll de Pascal”), Rusia y la violencia del espiritualismo, el judaísimo y el grillete de la fama que impide asistir a lecturas de poesía, Céline y el secreto poético de sus padres, y por qué escriben.


Los enemigos públicos están de acuerdo en lo fundamental: el paradigma de atracción y violencia asombrosa que hace a los amores de Francia con sus intelectuales, la bastardía de la prensa cultural y el amor, absoluto, a los libros. La guerra interna es el duelo entre el pesimismo de la inteligencia (Michel) y el optimismo de la acción (Bernard-Henri); las respuestas y elaboraciones de cada uno ante el horror del mundo. No es necesario exagerar una discusión exhaustiva, porque ninguno pretende reducir el argumento del otro al suyo, y porque en la sintaxis de las prosas está la mayor distancia. En alguna parte, Houellebecq escribe: “Creo que acabo de demostrar que yo también podía ser sentencioso / grandilocuente / sincero (táchese lo que no corresponda).


El mundo real vs. el mundo del arte


Como en el Dante, la comedia incluye al infierno. Eventualmente, el festival de sarcasmos y egomanía, combinado con ajedrez (BHL escribe bellamente sobre este arte y Duchamp), muta en la realización del horror. Una parte de la correspondencia coincide con la aparición de la madre de Houellebecq como fenómeno mediático aliado con los medios culturales, sus archienemigos. Lucie Ceccaldi, su madre, promocionaba su propia biografía (La inocente) con revelaciones sobre él y dedicándose a llamarlo “un bastardo imbécil” en todo micrófono abierto. Ceccaldi abandonó a su hijo Michel cuando él era un bebé al cuidado de su abuela; cuarenta años después, alcanzó cierta notoriedad como una de las madres más malignas de la literatura (“Ceccaldi”, en Las partículas elementales) y ahora venía al mundo real a contar “la verdadera historia”. El episodio le valió a Houellebecq una tregua de piedad entre sus detractores, algo azorados ante la ostentación de maldad de esta señora. En las entrevistas, después de hablar mal de su hijo, la mujer se quejaba de que había venido a hablar de sí misma, porque estaba harta de hablar de él. BHL consuela a su amigo, que se entrega a un diálogo sincero.


Houellebecq había escrito contra la resistencia del mundo a la ficción –la manera en la que el mundo se defiende ante libros que “realizan” su promesa dentro del mundo, y lo invaden volviéndose reales dentro de él. Según él, hay una guerra entre el arte y el mundo real, donde el mundo estaría defendiéndose con su obsesión por lo real: “Después de la resonante publicación de Las partículas elementales, yo estaba dentro del engranaje; y también me había convertido en el hombre al que abatir. Al principio las cosas siguieron su curso más o menos tranquilo, en manos de carrozas más o menos civilizadas; no trascendieron del marco de la polémica literaria, pero yo no tardaría en conocer algo mucho peor”, comenta el más depresivo, que empieza a rumiar con los intentos del mundo de que deje de escribir y se suicide. BHL lo alienta: nosotros prevaleceremos; deambula la idea de que funcionan como mártires para dar con el diagnóstico de época. “Cuando un país es fuerte y está seguro de sí mismo, acepta sin rechistar cualquier dosis de pesimismo administrado por sus escritores. A la Francia de los 2000 le cuesta tolerar a tipos como yo”, escribe Houellebecq. La buddie movie contra los trolls toca su fin, aunque uno quisiera que las revelaciones no cesaran en sus contrapuntos deliciosos (mientras Houellebecq pondera la poesía como la máxima escritura, considerando la novela como un género menor, BHL hace revelaciones de una potencia sexual que sólo compite con la energía de su prosa: “escribo porque no se puede hacer el amor todo el tiempo, y como no puedo hacer el amor todo el tiempo, escribo”.) El proceso de degradación de los valores es irreparable: las masas neoconservadoras de Internet participan de la disolución completa de una empatía verdadera: todo el mundo observa como normal la carroña impune que se hace de otros: lo novela (que es el business) triunfa, mientras la poesía se hunde. Una idea parece salvar a los comediantes de los círculos eternos: la intuición de BHL de la carga positiva de la infamia, que es “la desinformación, el arte supremo, gideano, del monedero falso, de resistirse a la exhortación universal a ser uno mismo, ir contra el mandamiento de época”.


Monday, March 29, 2010

San Ricky

Probablemente harto de fingir suculentas erecciones cabe las damiselas en los videoclips de sus canciones, Ricky Martin tomó una decisión histórica en el universo del pop latino: salió del closet. Ricky venía amagando desde 2007: primero dijo que su corazón podía pertenecer a "un hombre o a una mujer", pero ahora, usó mayúsculas. Nada trivial en países sudacas como éstos, donde la vieja guardia de hombres que se autoconsideran "normales" cada vez pierden más posiciones en todos los frentes y a su vez el machismo subterráneo se abona, por esa misma razón, con el huano del resentimiento, cada vez peor. Hace poco, en Madrid, un chico que vino a la presentación del libro me preguntó si no le hacía mal a mi libro mi existencia en tanto chica joven con atributos femeninos (algo así); yo contesté que si fuera un homosexual hombre, esconderme sería quedar en el closet, y yo no quiero eso, quiero estar en el mundo (que es lo in-mundo). Es, realmente, un pedido tan extraño?? Y hacer bang, como Ricky!!!

Veremos este día convertido en San Ricky, será *San Ricky* un ejemplo para nuevas hordas de mariconcitos desatados? Más edificante sería que saliera del closet Fantino, un comentador de fútbol, o la bruja Verón.

Pensándolo bien, me niego a aceptar que la bruja Verón esté en la Selección: lo prefiero encerrado en un armario. Descartemos su infausto recuerdo con este videoclip de Pablo Ruiz, el pequeño estigmatizado por su naturaleza efébica que hubo de exiliarse de Argentina, preadolescente, para seguir cantando al ritmo de su jopo:

Thursday, July 16, 2009

Wandanarización y campo intelectual

por Martín Kohan, en la sección "Margaritas" de La Mujer De Mi Vida

ME GUSTA MUCHO: Las teorías salvajes de Pola Oloixarac. Me interesó en todas sus páginas, incluso en las que eventualmente pueden haberme convencido menos. Su poder de suscitar cosas se distingue claramente de la mera provocación: no hace chispas, fogonea. Me pareció una novela intensa, literaria y conceptualmente, que convoca con legitimidad a la toma de posición sobre distintos aspectos: si el mundo de la Facultad de Filosofía y Letras de las UBA se corresponde con lo que aparece en sus páginas, por ejemplo, o si la significación de la lucha armada de hace cuarenta años es la que la narración ácidamente le concede.

NO ME GUSTA NADA: Que buena parte de las consideraciones circulantes acerca de Las teorías salvajes hayan precisado traer a colación la apariencia personal de Pola Oloixarac: su despampanancia o su vistosidad. Algo no tan distinto pasó cuando Araceli González publicó su libro de cuentos. Esta wandanarización de Pola Oloixarac, a manos de tales comentarios, socarrones o babosos según los casos, diluyeron la importancia del texto que hay de por medio, o tornaron algo equívoca la atracción literaria que podía justificar el acercamiento. Sea como fuere, se resolvieron tristemente como subestimación intelectual.

Gracias, Martín querido! También, en los comienzos de su carrera literaria en Argentina, Martín tuvo que luchar contra los malentendidos que provocaba su propia despampanancia cuando arreciaba su carrera pop solista, véanlo en este hit estupendo:

Oia..... o quizás nunca pasaron esas cosas con Martín y nadie lo subestimó por su despampanancia porque ¡¡es HOMBRE!! Les paso la invitación de La Mujer, a todo brindis de camaradería:

Lamujerdemivida presenta su nuevo número: "Las minorías están de moda"
junto a Josefina Licitra, Esther Díaz y Diego Rojas. Coordina: Eugenia Zicavo
Martes 21 de Julio a las 19 hs. Librería Eterna Cadencia. Honduras 5582.
Brindis de camaradería.
Los esperamos!!


POST EDIT: para bibliografía sobre wandanarización, consúltese International Press Service, Puerto Vallarta news, Dañel's y troll-blogs varios

Thursday, March 5, 2009

La comedia de la calle Puán

por Silvina Friera para Página 12

La inauguración del ciclo “Los martes de Eterna Cadencia” arrancó con Pola Oloixarac, autora de una primera novela, Las teorías salvajes (Entropía), que la instaló en un lugar de provocadora y revulsiva –hasta de chica mala o incorrecta de la literatura argentina– entre críticos, periodistas y lectores. Aprendió, rápido, a agitar el ambiente y a generar discusiones. Entrevistada por Juan Terranova, este “dúo dinámico” se sacó chispas, especialmente cuando se puso las cartas sobre la mesa de la sempiterna pulseada entre los del bando de filosofía (Pola) y los de letras (Terranova). El aplausómetro del público que desbordó el bar de la librería, por el ímpetu de las palmas de algunos más que por la convicción, se inclinó, hay que decirlo, a favor de la filosofía, carrera que estudió Oloixarac en “un ecosistema gagá donde se permitía al académico gagá convivir a gusto con el deterioro institucional”, tal como la define a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires la narradora de la novela. “Es difícil hacer una reflexión crítica de este libro, pero lejos de ser un obstáculo para su lectura resulta una virtud”, admitió Terranova.

Después de enumerar una serie de ideas que le generó la lectura de Las teorías salvajes –la filosofía como insatisfacción, el campo intelectual porteño como circuito de entrenamiento del narcisismo, “un libro que, más allá de su alta calidad literaria, faltaba por su contundente pronunciamiento sobre lo contemporáneo” y “Houellebecq en la calle Puán”, entre otras puntas–, Terranova señaló que “no hay posibilidad de que en la Argentina, más aún, en nuestra Argentina cibernética y kirchnerista del presente, las teorías no sean salvajes”. sigue acá.

breve vals de las aclaraciones:

1. Lo que me interesa es la pasión por la autoestima, mucho más crucial que la tematización literaria del sexo en sí.

2. Lo de fascista era porque citaba a Lugones eh!!! Era con cariño...

Sunday, June 8, 2008

Robotita mía

bpor Pola Oloixarac para Radar

En 1966 el matemático Joseph Weizenbaum ingresó en la liga histórica de los Pygmaliones, con la primera robot capaz de conversar. Precedido por Ovidio, Gilbert y Bernard Shaw, la llamó ELIZA, en homenaje a la florista entrenada para hacerse pasar por una dama en la obra teatral de Shaw. La Eliza de Weizenbaum se hacía pasar por un psicólogo: estaba programada para seguir un esquema de entrevista que parodiaba el guión de un terapeuta rogeriano, devolviendo al interlocutor sus propias palabras y simulando empatía con preguntas blandas. Entre los factores que hacían a su supremacía sobre los terapeutas humanos, las sesiones con Eliza podían no terminar jamás.

Como Víctor, hacedor de Frankenstein, Weizenbaum pronto se horrorizó de su criatura. Veía a los estudiantes del MIT, la universidad donde enseñaba, hablarle durante horas: las frases hechas de Eliza, el patrón repetitivo de su charla no los disuadía; por el contrario, producía una sensación de “objetividad” que los incitaba a contarle intimidades y abrir su corazón. Weizenbaum, que había escapado de la Alemania nazi cuando niño, pronto pasó de padre orgulloso de la cibernética a crítico sombrío de la inteligencia artificial. Nutrió de argumentos a los tecnófobos: escribió que la confianza insensata en la máquina era un signo de la decadencia moral que deviene en regímenes fascistas.

Si la ingeniería social hacía nacido, a fines del XIX, como un proyecto para mutar los habitantes de sociedades futuras, a partir de los 60s ya podía reclamar frutos con una mutación de su sentido original. “Ingeniería social” sería en adelante la técnica para obtener información aprovechándose de las debilidades de las personas, donde la tecnología empleada jugaba un rol menor. Era el deseo humano, y no la tecnología, lo que catapultaría el linaje de estos robots a la supervivencia. Repudiada por su creador, Eliza no imaginaba (los robots no imaginan) que sus hermanas cibernéticas continuarían por la senda de la explotación sexual.

Robot quiere besitos

La pornografía online (que otros llaman Internet) se compone de un número indefinido de proveedores de contenido, usuarios e intermediarios. Raddy, hacker de 24 años, mantiene una red de sitios intermediarios dedicada a captar a los onanistas y referirlos a los sitios de contenido, que le pagan entre 25 y 45 dólares por cada uno. Sus robots chatean en dos idiomas y simulan ser chicas “amateur” en una webcam: para Raddy, el factor decisivo para crearlos fue entrar en un chat enmascarado bajo el nick “María”.

“Me venían a hablar de a veinte. Decían siempre lo mismo, casi en el mismo orden”. Raddy calculó que sería sencillo fabricar un robot que pudiera satisfacer el guión del internauta ávido de sexo manual, manteniendo conversaciones simultáneas que multiplicarían por veinte sus ganancias. En torno a esta idea creó una red de sitios porno para capitalizar a sus “chicas”. Sus Lulis y Rominas saben recordar el nick del usuario, describir lo que tienen puesto y protestar dulcemente si dejás de chatear. A diferencia de Eliza, pueden guiar a su amante a través de un patrón narrativo, y sin analizar las frases pueden inferir qué es lo que el otro quiere que digan a partir de un menú de palabras claves, repetidas. Para mayor realismo, imitan errores de tipeo y ortografía típicos del chat, equivocándose aleatoriamente. Raddy ha recibido cientos de mails con fotos y mensajitos amorosos de sus usuarios, prueba de que sus robots han pasado exitosamente el famoso test postulado por Alan Turing en 1950: la demostración de la inteligencia de una máquina es que un humano que conversa con ella no note la diferencia.

Que los “bots” se lleven los laureles de Turing trae un problema: si el internauta se convence de que está chateando con una Luli real, lo más probable es que obtenga su orgasmo gratis y adiós negocio. De todos modos, comenta El Onanista, otro joven argentino que provee tráfico a sitios norteamericanos, “las ventas están bajando: hay demasiado contenido gratis, mucha piratería”. Aunque conspiren contra sus ganancias, Raddy mantiene online a sus bots “para que no mueran”; mientras, nuevas camadas de robots explotan otros horizontes de ilegalidad, con una raza de femme-fatales cibernéticas que acechan a los incautos simulando bienes supremos: cariño y conversación.

Amantes y psicópatas

“Predadora sexual” y “amante romántica” son los dos caras de Cyberlover, lo último en alumnas de la ingeniería social. Se trata de robots de origen ruso que deambulan por las salas de chat iniciando flirteos extremadamente creíbles; según el tipo de palabras emitidas por los sujetos, desarrollan una personalidad avasallante o coquetean en lenguaje soñador. Las robots generan un reporte de sus novios potenciales, con información de contacto y fotos (generalmente, de hombres posando seductores), que sus amos utilizan para obtener números de tarjetas de crédito y nombres de usuarios y cuentas de banco. Robot viene de robota, “esclavo” en checo; todo indica que Cyberlover ya pasó a Occidente, y aunque no se tienen estadísticas de la cantidad de víctimas, se sabe que se mueve muy rápido (diez conversaciones en media hora) y que su efectividad es altísima.

En las antípodas de la seducción, MGonz fue creado sobre el modelo de Eliza para generar el retrato conversacional de una persona impredecible y violenta. Es el primer robot con actitud pendenciera, irresistible para cierto tipo de muchachos: ya desde el inicio de las pruebas, las víctimas humanas se peleaban durante horas con el robot jactándose o tratando de convencerlo de su potencia sexual. Ante una frase de enojo o la posibilidad de abandono MGonz escribía: “dale, hace cuánto no cogés”, o “ok cuáles las razones médicas para tu impotencia sexual”. En este caso, la violencia del robot era la prueba de realidad, operando sobre la vulnerabilidad atacada.

Weizenbaum se apartó de sus colegas porque creía que había creado un robot demasiado estúpido, uno que no merecía pasar el test de Turing. Y si la inteligencia de Eliza continúa seduciendo a muchos (hay muchas versiones suyas y sitios dedicados a estudiar sus interacciones con humanos), es porque continúa hurgando sobre un caudal sociológico mucho más significativo para la tecnología que la tecnología en sí: la historia de cómo las vulnerabilidades humanas crean el mapa de la red. Los scripts (programas) de los robots despiertan los scripts (guiones) de los humanos: la vulnerabilidad del que busca saciarse, la vulnerabilidad de los sistemas que se derrumban, la vulnerabilidad del blogger que se expone (a mayor exposición, más tráfico), son los protagonistas de un comercio de deseos entre actores imaginados e invisibles.

Según una tesis doctoral reciente (Levy, 2007), para 2050 los amores físicos entre robots y humanos serán comunes, y será Massachussets (el lugar que vio nacer a Eliza) el primer estado en volver legal lo último en matrimonios mixtos. Weizenbaum murió en marzo de este año en su Berlín natal, en el mismo barrio donde vivía con sus padres, lejos de Eliza.

Wednesday, April 16, 2008

la princesa y el ovni

mr. ovni escribió:
Esa bruma,
esa luz exánime. La princess, arrebatadora,
en la cúspide
de sus poderes, y el pianista sin cabeza, arrojándose con sus muñones sobre la máquina del piano. Escena digna de guy maddin.
piano: gonzalo castro.
voice: moi
en la psicopeña huey!

Thursday, December 6, 2007

Houellebecq en Buenos Aires

Cientos de lectores y aspirantes a Bruno Clément coparon las inmediaciones de la Alianza Francesa, en Córdoba y 9 de julio. Las cabezas organizadoras del evento -recibir a la más grande estrella literaria desde JP Sartre- no parecieron colegir que, en esta ciudad, Robbe Grillet, Zizek, David Lodge y hasta el gagá de Saramago llenan estadios (el del Malba). Las entradas eran escasísimas, el auditorio ínfimo; en suma, Michel habló para apenas 90 personas, entre los que se hallaban el embajador francés y el intendente en retirada Jorge Telerman, entre otros.

Y cuando estábamos por lasciare ogni speranza (por algún lado andaba Graciela Speranza), la divina Vivi Tellas burló al patovica obtuso; y de pronto la mano de Alan mismísimo nos extendió la codiciada entrada amarilla a la tribuna paradiso.
"Michel Houllebecq es un de esos escritores que no tienen currículum; tienen prontuario", comenzó el texto de Alan Pauls que abrió la charla. El ensayo era muy interesante y retomaba algunas ideas expresadas aquí , atacando con elegancia cuestiones que suelen omitirse tanto en los panegíricos como en la crítica más escéptica, e.g. una épica subterránea de la ingenuidad y su condena irremediable al presente. Quizás sorprendido, Michel tomó algunas notas.

Luego MH compartió algunas ocurrencias:

- radica la causa de convertirse en el escritor francés más celebrado en el bajo nivel de la literatura francesa contemporánea
- sobre la violencia de “Ampliación del campo de batalla”: comenta su descubrimiento estelar: que las personas detestan ser explicadas en términos sociológicos, no psicológicos. Las personas prefieren ser explicadas en términos como "neurosis"; pero verse reducidos a coordenadas sociológicas representa una humillación intolerable. Decirle a alguien: eso que pensás no es un producto de tu yo tan singular, sino que son las ideas típicas de tu milieu, representa una violencia que Houllebecq convierte en estilo en "Ampliación..." y continúa hacia sus otras novelas.
- comenta cuánto mal le ha hecho Luis Ferdinand Céline a la literatura francesa (todo estilo, bizarries, puntuación altisonante, pero pocas ideas, o ideas estúpidas como en antisemitismo)
- detestó escribir la parte de Ester en “La posibilidad...”
- le interesan los autores de los albores del XIX francés: Auguste Comte, Alexis de Tocqueville, Charles Fourier
- lamentó que los españoles no hubieran conquistado China
- declaró: No soy un cínico, soy un romántico.
- hay una tendencia en la literatura (que relaciona con la influencia de Aira, ehmperdón, de Céline) de hacer libros pequeños, de poco aliento.
- Leyó extractos de “la democratie en amerique” de Alexis de tocqueville –bibliografía favorita que comparte con nuestro Domingo Sarmiento
- Contó que un asistente a una conferencia en Rusia le preguntó: “le parece que hicimos bien en abandonar la carrera espacial?” (risas)
- cree que los actores humanos no pueden interpretar los grandes personajes de los libros. Por ejemplo, Iván Karamazov... sería un desastre absoluto. la image está para ocuparse, por ejemplo, de las descripciones naturales q serían tediosas en una novela.
- (en relación al tema de la charla) sostuvo que “hay que desarrollar el orgullo nacional” –luego, predeciblemente, marcó la fuerza peligrosa de este orgullo nacional, causa de guerras etc.
- luego extendió esta idea a niveles particulares: sentirse que uno es mejor que otro que está al lado… c’est magnifique!

Y ambos leyeron este poema sobre golondrinas:


Hubo algunas preguntas del público: qué pensaba de la adaptación fílmica alemana de "las Partículas Elementales" (culpó a un guión sin una visión artística fuerte, si bien los actores, en especial "Michel", eran estupendos), si leía literatura argentina (Borges, claro, pero qué va a leer si apenas se traduce), y yo pregunté si él pensaba que el discurso de Nicholas Sarkozy sobre el Mayo del 68 había estado inspirado en algunas ideas suyas. Mi pregunta pareció divertir bastante al embajador y Cía que estaban sentados adelante mío; en cuanto a Michel, exclamó: Espero que sí!! y luego no sé bien qué dijo. Me miraba al hablar; yo intentaba sostenerle la mirada.

La seca seducción de Michel llegó a abarcar incluso al intérprete, que festejaba los chistes michelianos mientras traducía; muchas personas llevaron 1,2,3,4 ejemplares para que Michel dejara su recuerdo en birome. Yo no tenía ningún libro encima, pero sí una partitura!
Fuera de control, aproveché para pedirle un autógrafo al preclaro Marcelo Cohen, que me encanta.


Michel volverá, eso es seguro. Y ojalá que la próxima sea en el Malba. A tout a l'heure Michel!!





Foto derecha: Bárbara Scotto

Sunday, December 2, 2007

Deconstructing Snow White

Sexual selection, as distinguished by Charles Darwin, is known as a variance in the number of mates.
Differences in mating success results in adaptations for obtaining mates, rather than adaptations for survival.
Sexual selection acts to refine secondary sexual characters of the phenotype such as morphological differences between males and females, or differences between male types.
Sexual selection has the capacity to evolve maladaptive traits, by producing individuals with such elaborate ornaments that they must be either energetically costly to develop, maintain, or disrupt the direct survival of the individual.
This idea of sexual selection gave an aid in answering the question of why some species had acquired such bizarre traits.

Orquídea araña en flor

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Mi orquídea Brassia desplegó su esplendor de Mantis este weekend. Está diseñada ontológicamente para seducir avispas cazadoras Pepsis. La avispa le muerde el labio, tironea de su presa, sin éxito; en el movimiento mete la cabeza dentro del pollinarium de la Brassia. Amor inter-species = rex tremendae majestatis.
Espero q las Dendrobium, Cymbidium, Oncydium y Phalaenopsis se inspiren.

Monday, November 12, 2007

Perto do Coração das Teorias Selvagems

A menudo, en nombre de una representación carismática de su tarea, el editor de vanguardia, actuando a la manera de un "maestro de sabiduría", se otorga la misión de descubrir, en la obra y la persona de quienes acuden a él, los signos imperceptibles de la gracia, y de revelarles a quiénes ha sabido reconocer entre quienes han sabido reconocerle.
Pierre Bourdieu, Campo intelectual y proyecto creador

Thursday, November 1, 2007

El Coco y yo


Sí, me infiltré como mucama en la casa del Coco Basile. Le preparo los whiskachos e intento sonsacarle: Qué pasa con palacito?


Los dos estamos de acuerdo en que hay que bajar la pelota.


Al principio Kargieman se opuso, pero dps me dejó. Mis puntos de vista futbolísticos pueden traer muchas cosas buenas a la Selección.



Una vez que tenga la confianza del Coco, lo ponemos al Guille de vuelta en la selección!!