mi primera comida en BA fue un

puchero increiiible en el Globo, con
mis yankis favoritas y sus príncipes consortes (siento que colecciono Barbies gigantes y mi última adquisición es
Bliss, que es fabulosa.) Naturalmente, como fundadora del
Comité del Obamagirls Argentina™, la sobremesa viró hacia My Caucasian y cuándo vamos a festejar a puro pillow-fight en
culottes Obama in
Da Black House (ex white house). En fin, mi teoría sobre el escenario de la interna es ésta:
- Contra todas las expectativas, Hillary no se baja. Después de North Carolina e Indiana (donde ganó apenas), el NYTimes le dedica un
editorial desvastador, prácticamente conminándola a renunciar; Time, Esquire y Newsweek ponen a
Obama Chocolate Love en sus tapas con títulos onda
and the winner is (Time).
- Cuando todo apunta a que quizás los Demócratas están perdiendo una nueva chance de solidez política (justamente por la continuidad no-querida de Hillary) me parece que los Demócratas encontraron al fin su
estrategia ganadora para seducir a la opinión pública trabajando en equipo:
Ocupando la totalidad del espacio audiovisual con su campaña.- La política desplaza a las celebrities (revistas como People, que usualmente se ocupan de Britney, Paris, etc, escriben sobre ellos), y los demócratas hacen suyo este desplazamiento.
- Notar que Obama se dirige discursivamente contra McMcain; y Hillary ya no lo ataca recurriendo a bajezas. Emite
señales pro-obámicas que no implican

necesariamente que ella se baje. Justamente, Hillary muestra que el dilema no es entre ella y Obama (aunque siga on the race), sino que postula una escisión que le permite
cooptar parte del espacio filo-redneck típicamente asociado a Republicans.
- Con esto, entre los dos logran algo formidable: quitarle a los republicanos sus issues, avanzar sobre su espacio sin que puedan ser tildados de incoherencia. Con Hillary captando el discurso dirigido a la clase media-baja, con una escisión que permite leer corrientes más conservadoras dentro de los Demócratas, los Reps entran en una encrucijada --que ya definen ellos mismos:
we can't let them pretend to be conservatives and co-opt our space.
- Con el escenario tomado, los personajes que importan y que definen la experiencia política son, alas, ambos Demócratas. McMcain aparece en forma totalmente secundaria, y cada vez que lo hace parece más viejo que antes. Contra la escena vibrante que forman Hillary y Obama, McCain corre el riesgo televisivo de todo participante de GH que no genera simpatía y tampoco mucha identificación.
- Con el drama que generaron, consiguieron hablarle a USA en el idioma que entiende: el de ser audiencia de una soap-opera.

- Por eso Hillary no debe bajarse: no porque le esté enseñando a ser más tough (Friedman lo rebate bien), sino porque no hay nada como una audiencia cautiva.
ADDENDA:
- Como toda soap-opera, tiene una fecha de cierre. Pero hasta el momento, la
diversión (fun+escisión) debe seguir. La diversión es una ecuación sobre la vergüenza ajena; e.g. el riesgo delicioso de observar cómo alguien queda realmente mal parado (Hillary) mientras la psicología de las masas tiende automáticamente hacia el vencedor. Esta dinámica televisiva tiene el poder de volver irresistibles a los seres más allá de la raza, donde la raza es una característica narrativa; con Hillary la Mujer Blanca transitando el filo de la vergüenza, la acción se torna sumamente atrapante.
- La pasión de una audiencia por seguir una historia es una demostración de fuerza capaz de comenzar a autoreplicarse como un fenómeno emergente.
Esta manipulación de la expectactiva, desapercibida a los analistas políticos, es la contracara del fenómeno emergente de la manipulación del concepto "guerra" por parte de los republicanos. Los Demócratas traen una "guerra" al escenario (las comillas van porque ninguna de las dos guerras es cierta).
(btw, las re convencí, ahora diréis vosotros).