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Monday, December 27, 2010
Thursday, July 1, 2010
Zonas Pudendas! El juego
Un jueguito para educar a los niños en los peligros de las enfermedades venéreas, el SIDA y salud reproductiva general... ubicado en el triple teatro de guerra que recibe las invasiones. Se llama "Privates!"; con un joystick podés guiar una pequeña tropa de marines con cascos de condones a medida que se sumergen en las vaginas, bocas y anos de la gente, eliminando monstruos malignos. Dicen que la información que brinda el juego es completamente confiable, si no se cuenta la gentecita y los gérmenes con dientes.
Thursday, June 24, 2010
Wednesday, June 2, 2010
Zurda zombie rising
la ha liberado!!
pd> el juego es igual al cine hoyts haha
Monday, May 17, 2010
Wonderland
en este blog encontré este modelo 3D de NYC de Google; es bastante magnífico, tiene todo -menos algunos layers, aun- para volverse el escenario de un soberbio massive multiplayer:
encontré también este pensamiento de un game developer acerca del devenir posible de la guerra por la atención, y al leerlo pude percibir un nuevo layer (titilando sobre el layer imaginario del juego massive multiplayer) organizando la forma cliché de la civilización, NYC, espacio de los ciudadanos en su devenir-jugadores morales:
encontré también este pensamiento de un game developer acerca del devenir posible de la guerra por la atención, y al leerlo pude percibir un nuevo layer (titilando sobre el layer imaginario del juego massive multiplayer) organizando la forma cliché de la civilización, NYC, espacio de los ciudadanos en su devenir-jugadores morales:
Friday, April 30, 2010
Kasparov sobre el campo literario
El gran Kasparov analiza la relación del escritor con la crítica, las envidias literarias y su status de bestseller por 20 años.
Etiquetas:
CIA (campo intelectual argentino),
games,
warfare
Thursday, April 29, 2010
Estilo Chess
mañana es el quinto y último partido entre Anand y Topalov por el título mundial de ajedrez 2010. Hay dos estilos en pugna: el búlgaro Topalov: con un juego arriesgado, brutal, animalito, y camisas arriesgadas como ésta, en finas rayas tricolores que combina con corbata en ocre ligero --debajo de la mesa seguramente hay zapatos puntiagudísimos que son la moda masculina rusa (que siempre intenta parecer italiana por elevación). Traje blanco para abrir con blancas: un crack.
Anand (su contendiente, el campeón actual) cultiva un estilo opuesto: chombita nerd de la UTN. Es hindú, tiene un juego más analítico y cauto.
Aprovecho la temática para mostrarles a Bobby Fischer antes de enloquecer, con su media americana. Me parece que esto se refería Fogwill en España con lo del servicio obligatorio: a hacer obligatoria la media americana, y de ahí el revuelo; los corresponsales internacionales de chismes no entienden nada.
el ruso Kramnik, otra bestiecita nerd, en un intervalo de disipación. Mañana sabremos qué estilo ajedrecístico se impuso en este campeonato (Topalov!!!).
Anand (su contendiente, el campeón actual) cultiva un estilo opuesto: chombita nerd de la UTN. Es hindú, tiene un juego más analítico y cauto.
Aprovecho la temática para mostrarles a Bobby Fischer antes de enloquecer, con su media americana. Me parece que esto se refería Fogwill en España con lo del servicio obligatorio: a hacer obligatoria la media americana, y de ahí el revuelo; los corresponsales internacionales de chismes no entienden nada.
el ruso Kramnik, otra bestiecita nerd, en un intervalo de disipación. Mañana sabremos qué estilo ajedrecístico se impuso en este campeonato (Topalov!!!).
Tuesday, January 12, 2010
Eutanasia 2.0
Durante 09 debo haberme suicidado de Facebook al menos unas 10 veces, regresando del afterlife y borrándome
por diversos motivos: la última huida, fue para evitar el aluvión de spam navideño y findeañero. Todas las veces, sentí un profundo alivio al desactivar la cuenta -de la que nada se borra, como para asegurarte que toda huida no puede ser sino circunstancial-, y la técnica pasiva-agresiva del sistema para disuadirte ("Fulanita te extrañará!") es un incentivo fuerte para apretar BORRAR y que la pantalla azul y blanca de "Has Desactivado tu Cuenta" te devuelva el vientito de la libertad. En Twitter, después de borrar y volver a mi cuenta por una nota, implementé la deliciosa app Unfollow Everyone; una vez que mis followees llegaron a cero, hice unas listas con amigos y noticias que consulto de vez en cuando, pero la supresión absoluta de la parte social me ha traído mucha felicidad. Aplicaciones como Suicide Machine y Seppukko se encargan del trabajo sucio; Facebook, que vela por sus comoddities, i.e. nuestras personalidades, los ha acusado de phishing y mal uso de la información para desalentar los suicidios. Están contra la eutanasia.
Es la primera temporada de la batalla de las redes sociales contra las antisociales.
Uno de los motivos de mis suicidios se basa en la distancia entre fantasía y estado del negocio 2.0. Al aluvión de aplicaciones 2.0 les siguió una crisis financiera + recession que paralizó la carrera armamentista por más y mejores app con las que competir; para el futuro de la web en 2010, tal como se lo podía preveer el 2007, el tiempo pasó mucho más lento y acechado por enemigos económicos. De no haberse empantanado el tiempo de la tecnología, estaríamos probablemente disfrutando de una web mucho más parecida a un
masive multiplayer game, navegable como un mundo interno, ficticiamente espacial y habitado por nuestros "contactos", devenidos -ellos también- pequeños avatares con las mismas capacidades de las que abusamos actualmente: chatear, pokear, etc. La web podría convertirse en una ciudad, en un desierto, en un planeta klingon, y abandonar esta estética bidimensional (2x0) de ventanas, fake friends, etc. Incluso la mutación misma de la privacidad, que ya no es un derecho, si no más bien un comodity, necesita reforzar su forma lúdica para no caer en el mundo gris de los Real y la Nada. Estamos como Atreyu en un mundo maravilloso, sometido a oleadas progresivas de Nada... que es lo Real porque es el Mal.
por diversos motivos: la última huida, fue para evitar el aluvión de spam navideño y findeañero. Todas las veces, sentí un profundo alivio al desactivar la cuenta -de la que nada se borra, como para asegurarte que toda huida no puede ser sino circunstancial-, y la técnica pasiva-agresiva del sistema para disuadirte ("Fulanita te extrañará!") es un incentivo fuerte para apretar BORRAR y que la pantalla azul y blanca de "Has Desactivado tu Cuenta" te devuelva el vientito de la libertad. En Twitter, después de borrar y volver a mi cuenta por una nota, implementé la deliciosa app Unfollow Everyone; una vez que mis followees llegaron a cero, hice unas listas con amigos y noticias que consulto de vez en cuando, pero la supresión absoluta de la parte social me ha traído mucha felicidad. Aplicaciones como Suicide Machine y Seppukko se encargan del trabajo sucio; Facebook, que vela por sus comoddities, i.e. nuestras personalidades, los ha acusado de phishing y mal uso de la información para desalentar los suicidios. Están contra la eutanasia.Es la primera temporada de la batalla de las redes sociales contra las antisociales.
Uno de los motivos de mis suicidios se basa en la distancia entre fantasía y estado del negocio 2.0. Al aluvión de aplicaciones 2.0 les siguió una crisis financiera + recession que paralizó la carrera armamentista por más y mejores app con las que competir; para el futuro de la web en 2010, tal como se lo podía preveer el 2007, el tiempo pasó mucho más lento y acechado por enemigos económicos. De no haberse empantanado el tiempo de la tecnología, estaríamos probablemente disfrutando de una web mucho más parecida a un
masive multiplayer game, navegable como un mundo interno, ficticiamente espacial y habitado por nuestros "contactos", devenidos -ellos también- pequeños avatares con las mismas capacidades de las que abusamos actualmente: chatear, pokear, etc. La web podría convertirse en una ciudad, en un desierto, en un planeta klingon, y abandonar esta estética bidimensional (2x0) de ventanas, fake friends, etc. Incluso la mutación misma de la privacidad, que ya no es un derecho, si no más bien un comodity, necesita reforzar su forma lúdica para no caer en el mundo gris de los Real y la Nada. Estamos como Atreyu en un mundo maravilloso, sometido a oleadas progresivas de Nada... que es lo Real porque es el Mal.Wednesday, August 12, 2009
Clochards, el Regreso
Mendigo Game: Recorre la ciudad con tu alter ego mendigo, tratando de progresar en la escala social, usando todo tipo de trucos, con este juego gratuito donde gana el mejor sin techo
De las calles de Madrid al Palacio Real
Ahora te has convertido en un mendigo sin talento, asiduo en la Cuesta de la Vega y que no sabe leer ni escribir, hablar tampoco se te da bien... Pero ya estás hart@ de tanta miseria: lo que quieres es hacerte rico. Así que aprende a leer y escribir y coloca pancartas para gorronear mejor. ¡Llama la atención tocando la guitarra e impresiona a la gente con tu mascota encantadora! ¡Búscate un carrito para recorrer toda la ciudad recogiendo chatarra y véndela al mejor precio posible! Conviértete en un timador y en un temido carterista. En fin, ¡gánate premios y conquista el ranking para ser el mejor mendigo de toda Madrid!
Funciones:
De las calles de Madrid al Palacio RealAhora te has convertido en un mendigo sin talento, asiduo en la Cuesta de la Vega y que no sabe leer ni escribir, hablar tampoco se te da bien... Pero ya estás hart@ de tanta miseria: lo que quieres es hacerte rico. Así que aprende a leer y escribir y coloca pancartas para gorronear mejor. ¡Llama la atención tocando la guitarra e impresiona a la gente con tu mascota encantadora! ¡Búscate un carrito para recorrer toda la ciudad recogiendo chatarra y véndela al mejor precio posible! Conviértete en un timador y en un temido carterista. En fin, ¡gánate premios y conquista el ranking para ser el mejor mendigo de toda Madrid!
Funciones:
- supermercado para comprar bebidas y comida
- 9 instrumentos de música para ganarte la vida
- una función para pedir limosnas
- recoger chatarra y venderla
- cometer varios crímenes
- asistir a cursillos de educación
- sístema de nivel de alcohol
- seguro médico
- 27 tipos de mascotas
- 22 tipos de casas
- 8 sitios para gorronear
- 24 armas para atacar
- 23 maneras de defenderse
- juegos de azar
- mapa de la ciudad con los 21 distritos
- sístema de lucha
- peleas entre mascotas
- bandas de mendigos
- luchas de bandas
- y mucho más... en WWW.MENDIGOGAME.ES
Friday, May 22, 2009
Boletín informativo semanal
1. TÉLAM, por Adrián Mouján. Pola Oloixarac irrumpió en el mundo literario con Las Teorías Salvajes. Se trata de una novela que describe con una visión afilada y divertida el mundo académico de Puán, con la que intentó probar que la clase media progresista porteña "no se pone a repensar sus posiciones" y que la izquierda universitaria "no tiene ganas de hacer una autocrítica". todo acá

2. blogger Hernán Lotito analiza un parte de la guerra vegetal de los Plantas vs moi. Por otro lado, esta oscilación entre la literatura y la filosofía es una jugarreta nada tonta. Que de una secuencia a otra pase de Platón a "videojuegos violentos" con una banalidad abrumadora (pero ¿para quién es abrumadora?) marca posiblemente su visión política más explícita que -evidentemente- resuena como amenaza en algunas trincheras del ámbito académico. todo acá
3. En HaciaelBi postean polémica sobre "el libro de la Carla Bruni de la lit arg"; Joaquín Linne escribe Pola o la seducción y otro recomienda que a quien le guste que le toquen el cerebro que lea LTS. todo acá
mini vals de aclaraciones
1. tengo 31!
2. me parece sexy el enano Sarko, pero no es para tanto.

2. blogger Hernán Lotito analiza un parte de la guerra vegetal de los Plantas vs moi. Por otro lado, esta oscilación entre la literatura y la filosofía es una jugarreta nada tonta. Que de una secuencia a otra pase de Platón a "videojuegos violentos" con una banalidad abrumadora (pero ¿para quién es abrumadora?) marca posiblemente su visión política más explícita que -evidentemente- resuena como amenaza en algunas trincheras del ámbito académico. todo acá
3. En HaciaelBi postean polémica sobre "el libro de la Carla Bruni de la lit arg"; Joaquín Linne escribe Pola o la seducción y otro recomienda que a quien le guste que le toquen el cerebro que lea LTS. todo acá
mini vals de aclaraciones
1. tengo 31!
2. me parece sexy el enano Sarko, pero no es para tanto.
Friday, May 15, 2009
Poesía jugable
Dani Benmergui es un joven argentino q está causando sensación en la movida global de juegos que experimentan con narrativa, y en este caso, con poesía. En un movimiento similar al que implicó en las últimas décadas descubrir el foreplay como asunto y el tantra como placer del don't-shoot, el plan es trabajar en juegos que no consisten en avanzar-disparar-destruir, que se corren totalmente del guión narrativo del ataque y la defensa que atraviesa el instinto militar del videogame. Son el equivalente de cierto avance de la literatura experimental en la narrativa gamer,
nacida en los 80s bajo el paradigma Ramboidal de los juegos de guerra.
En Today I Die, los jugadores operan sobre un poema, y la modificación del poema contrae la modificación del mundo visible. No hay instrucciones, y el juego está programado para comportarse distinto para todos. Cambiando palabras, tocando las cositas, el jugador va descubriendo qué es lo que sigue, cómo hacer producir cambios en el mundo-juego. El jueguito tiene un flair bastante emo que lo hace muy tierno, y la música es de Hernán Rosenwasser.
Prueben si les gusta y si quieren le cuentan al desarrollador acá
nacida en los 80s bajo el paradigma Ramboidal de los juegos de guerra.En Today I Die, los jugadores operan sobre un poema, y la modificación del poema contrae la modificación del mundo visible. No hay instrucciones, y el juego está programado para comportarse distinto para todos. Cambiando palabras, tocando las cositas, el jugador va descubriendo qué es lo que sigue, cómo hacer producir cambios en el mundo-juego. El jueguito tiene un flair bastante emo que lo hace muy tierno, y la música es de Hernán Rosenwasser.
Prueben si les gusta y si quieren le cuentan al desarrollador acá
Tuesday, July 8, 2008
Vuelta a la ciencia de garage.
Antes de la formación de una fuerza de trabajo sistematizada, rentada, jerárquica, descomunal, como es la ciencia ahora más o menos a partir del fabuloso contexto de colaboración que se dio en Manhattan Project (hacedores de la bomba atómica),
el ideal científico era la ciencia garagera. Esto es, antes de la politización de la ciencia como vector de dominio de los países avanzados; antes de que la ciencia se convirtiera en la vanguardia de la política y el capital.
Pequeños nerds que vivían una vida aislada, unidos al calor de sus máquinas en invierno, anotando demencias en sus cuadernitos; científicos que eran lords y hacían descubrimientos en los laboratorios que habían construido en sus castillos: fundamentos del "científico loco", que es una figura totalmente vintage en el sistema actual. Hasta hoy!!! Hay un concurso para inventar nuevas formas de vida... no es maravilloso? Pueden ser seres de tres ojos, o bacterias capaces de reconstruir tu tejido vascular o limpiarte los riñones, o chapotear en líquido amniótico. El
deadline es Sept 9. Más fantástico aún es que en el jurado se halla, entre las eminencias profesorales, el developer de Spore, el mejor juego desde el caldo primigenio de Pangea!!!!!!!!!
Yo quiero hacer lo mismo, pero con nuevos organismos filosóficos. Pasamos tanto tiempo frente a la computadora como Kant frente a sus escritos: nuestras retinas están entrenadas, a nada temen. El mundo es pura condición de posibilidad. Si tienen una teoría formidable, una tesis y una escritura, chiflen.
el ideal científico era la ciencia garagera. Esto es, antes de la politización de la ciencia como vector de dominio de los países avanzados; antes de que la ciencia se convirtiera en la vanguardia de la política y el capital.Pequeños nerds que vivían una vida aislada, unidos al calor de sus máquinas en invierno, anotando demencias en sus cuadernitos; científicos que eran lords y hacían descubrimientos en los laboratorios que habían construido en sus castillos: fundamentos del "científico loco", que es una figura totalmente vintage en el sistema actual. Hasta hoy!!! Hay un concurso para inventar nuevas formas de vida... no es maravilloso? Pueden ser seres de tres ojos, o bacterias capaces de reconstruir tu tejido vascular o limpiarte los riñones, o chapotear en líquido amniótico. El
deadline es Sept 9. Más fantástico aún es que en el jurado se halla, entre las eminencias profesorales, el developer de Spore, el mejor juego desde el caldo primigenio de Pangea!!!!!!!!!Yo quiero hacer lo mismo, pero con nuevos organismos filosóficos. Pasamos tanto tiempo frente a la computadora como Kant frente a sus escritos: nuestras retinas están entrenadas, a nada temen. El mundo es pura condición de posibilidad. Si tienen una teoría formidable, una tesis y una escritura, chiflen.
Monday, April 28, 2008
hackers románticos
Un übergeek de New Jersey hackeó el jueguito favorito de su novia Li, de modo que cuando ella llegara a cierto puntaje le apareciera un Anillo Digital de Zafiro Rosado, y un te querés casar conmigo?? El nerd en cuestión se había pasado 1 mes reprogramando el jueguito; i thought it would be cool, in a nerdy way. Lo geñal es que la empresa del videjuego, en lugar de protestar como suelen hacer cuando les hackean sus creaciones, se ofreció a pagar una parte de la boda!!! Dadas las dificultades innatas de los nerds para obtener chicas, supieron que había que celebrar.Por mi parte, el mejor piropo nerd que recibí fue: Siento como si te hubiera programado hace tiempo, y hubiera dejado la computadora prendida y hubieran empezado a correr los procesos... como con la chica de Ciencia Loca.
me identifico totalmente.via Ananova
Sunday, March 16, 2008
Deus in Machina
por Pola Oloixarac para Radar
En el informe sobre virus de Patricia Hoffman (una especie de museo online para entendidos, donde se ordenan y clasifican virus del siglo pasado) un ejemplar con intenciones artísticas abre el capítulo argentino. El virus “Anti-D” no dañaba ningún archivo, no estropeaba la pantalla: sólo bloqueaba la tecla D del teclado. “Su autor dijo que era un señalamiento, porque la letra D es el dedo que señala”, recuerda AZ, coleccionista y artífice de varios virus altamente destructivos (su Mordor borraba el disco el día del cumpleaños de su mamá). AZ es también quien puso en funcionamiento el BBS Satanic Brain, cubil informático del virus making pampeano que nucleaba a los creadores de los virus Vinchuca, Malvinas y Paturuzú. Corría la década del ‘90; los mensajes encriptados de Paturuzú leían: “Huija! si sos menemista rezá por tus discos”.
La historia de los virus argentinos registra avances cruciales en el rubro, y una distribución moral: en la Facultad de Exactas, el bando de los buenos desarmaba los bichos predatorios de AZ y diseñaba virus teóricos poderosos; desde Satanic Brain, AZ democratizaba el daño con un generador de virus, que ponía al alcance de cualquiera la construcción de virus a la carta. Jugadores de una guerrilla informática que comenzó en los albores de la década del ‘90, y que continúa enmascarándose en actores progresivamente enormes (Microsoft, etc.), para ambos el tema era la intervención divina: el trabajo de quien lo crea.
¿Como curar una exposicion sobre virus informaticos?
En 2001 los ceros y unos detrás de 0100101110101101.ORG lanzaron un virus en la Bienal
de Venecia: Biennale.py, un archivo en lenguaje python (.py) que se copiaba a sí mismo en otros archivos .py. El asunto causó caos y excitación; para cerrar el círculo, los artistas pusieron el código a disposición de Symantec (compañía antivirus) para que pudiera “capturarlo”. Los artistas trabajaban sobre la histeria que producen los virus informáticos, y buscaban que su acción fuera un antecedente para que virus futuros alcanzaran el estatuto de arte. El virus era totalmente inofensivo, de tecnología viral anticuada, por lo que el disfraz de cazador de Symantec no era más que una jugarreta publicitaria; entre otras ironías capitalistas, Microsoft auspiciaba la Bienal (ergo, el virus) y por 1500 dólares uno podía llevarse a casa un CD-Rom infectado.
Otro experimento es Cyberzoo, del artista Gustavo Romano. Su zoológico de virus informáticos, con screenshots de especímenes conocidos colgados como pinturas, manifiesta que la infósfera (la ecología de la información) es el nuevo escenario de la lucha por la supervivencia. Si, como escribió William Burroughs, el lenguaje es un virus que utiliza humanos para propagarse, y programas como Microsoft Word se han convertido en plaga de nuestras computadoras, los virus aparecen como especies predatorias rebelándose al vencedor; acentuando la metáfora darwinista, las formas de vida más radicales se valen del arte para superar el límite de su propia extinción. Como en un museo, en Cyberzoo hay tarjetas postales para enviar virus a tus seres queridos. Incluso, a cambio de una donación podés formar parte de su Asociación de Amigos.
Como pocas criaturas venidas del hombre, los virus ponen la cura en cuestión. En el medioevo, curar aludía a una relación de gobierno (la de un pastor y su rebaño de almas); en el mundo del arte, a acercar objetos artísticos al público buscando un efecto de conjunto; en presencia de un médico, a terminar con una infección. Con los virus, la relación es menos clara, y la distinción entre producción y destrucción se vuelve difusa. El virus, como vio Baudrillard, es el medio y el mensaje; así, inyecta destrucción dentro de la corriente informacional, quiebra la barrera entre información y ruido, rompe el tiempo, impide hablar de obra terminada: el virus es algo vivo.
Fumanchú: el artista que no se ve
La anatomía de los virus se divide en dos: por un lado está el payload, lo que el virus hace: por ejemplo, que los caracteres se desplomen al piso de la pantalla (virus Cascade), o que cada vez que tipeás “Thatcher” tu computadora escriba automáticamente “puta de mierda” y no lo puedas corregir (virus Fumanchú). La otra parte es la escritura de su ADN para reproducirse y sobrevivir, y ésa es la que interesa a Gera, ex investigador del Grupo de Investigación en Virus de Exactas: “Al principio no sabíamos qué podían hacer los virus. La misma discusión que se da en biología la teníamos nosotros: estos virus, ¿son vida? Era muy común que se nos escapara alguno, lo que fomentaba la sensación de que 1) es un bicho, 2) está vivo. Si crear virus es un arte, es un arte culto, accesible sólo a los que pueden apreciarlo. Emular la vida en un entorno virtual puede parecer sólo un ejercicio de poder, pero cuando estudiás los virus te das cuenta de que su mayor perfección depende del grado de intervención divina. O sea, el trabajo del que lo crea”.
¿Hay belleza en un virus? Según Logical Backdoor, hacker, la belleza es la elegancia. “Que sea conciso, denso, que sepa diseminarse por varios medios, cien veces más rápido; que sus mecanismos de reproducción sean ironías sobre distintos programas o sistemas operativos. Que el código le tienda trampas a quien va a desarmarlo, chistes; el payload podría sumar, pero es la parte menos sutil.” El arte crucial del virus tiene que ver con la realidad de la infección, y con llevar la noción de creación hasta sus máximas consecuencias: creando un ente que imita a la naturaleza (la mímesis era el fin esencial del arte griego) en su porfía por evolucionar a través de distintos medios. Nuestros escritorios se vuelven escenarios de situaciones extrañas, maravillosas: en septiembre de 2007 el Stoned.Angelina, virus de 13 años, apareció infectando computadoras que tenían instalado la última actualización de Microsoft Windows Vista. Naturalmente, Stoned.Angelina había nacido para correr en sistemas 13 años más simples, pero la cuestión surge: los pequeños malditos son inmortales. ¿Y cómo hizo para subirse ahí? ¿Y cómo hacían los virus para salir de Europa del Este, si corrían en otro sistema? Según Alberto Soliño, experto en seguridad informática, “son omnipotentes: pueden burlar todas las restricciones geográficas, políticas y técnicas”.
La confección de virus es un arte que involucra estilo, discípulos, un gusto exquisito. Eso no excluye la existencia de artistas más o menos mediocres, ni formas inferiores, meramente comerciales, como las empresas que contratan virus makers para atacar a la competencia, los niñatos que se bajan tutoriales “Hacé un virus en 10 días”, etcétera. Como toda elite, observa peyorativamente la invasión de bisoños y advenedizos, la pérdida de cierta mística; pero no importa, forman parte del sistema de excitaciones viral.
Para el curador y ensayista Rafael Cippolini, el virus art es un formato entre otros. “Hay algo que llamaría provisoriamente conciencia artística; lo interesante son las posibilidades de emergencia de esa voluntad. Entiendo al hacker como un crítico cultural, porque nos devela las fallas del sistema en el que vivimos, pero uno que es débil porque no entiende la importancia de la identidad como arma, algo que sí hacen los artistas.”
En esto último, los hackers disienten. Según Logical Backdoor, “los artistas circulan en un entorno legal, un micromundo de legitimación; pero el hacker no busca la legitimación de ningún museo. Si hay un agente contemporáneo que actúa como un arma, es el hacker. Pero como transita la frontera de lo ilegal construye su identidad de otro modo, que no tiene nada que ver con los procesos de señoras gordas que se dan en el campo intelectual. Para llegar al mercado la tecnología atraviesa un proceso que lo convierte en producto; entonces el hacker toma el producto y lo rompe para reencontrarse con la tecnología. Así, revierte la lógica del mercado y libera la tecnología del producto”.
Un ensayo general de la vida
Dos mamuts de los videojuegos, Vivendi y Blizzard, están en tratativas para lanzar un virus altamente peligroso que infecte a los jugadores del mundo virtual World of Warcraft. El plan es usar
WOW como un campo de pruebas de las reacciones de usuarios, que ayude a comprender mejor las epidemias en el mundo real. La cuestión de la cura regresa, esta vez proyectándose hacia la cura futura de comunidades: los investigadores esperan que las conductas de los avatares en pánico les permitan diseñar estrategias contra plagas concretas (hay algoritmos para calcular en qué tiempo se desparrama una peste en Londres, pero no para medir cómo el factor humano puede agravar la situación). No es la primera vez que un virus “se suelta” en un mundo virtual; en 2005 el Corrupted Blood infectó ciertas mascotas virtuales de los jugadores, que a su vez contagiaron a los menos experimentados. Interesado asimismo en estudiar las reacciones humanas en mundos virtuales, Cippolini explora Second Life para desarrollar una curaduría artística. Pero hasta ahora sólo ha conseguido ser expulsado en reiteradas oportunidades.
Vectores de destrucción en las praderas informáticas, los virus manifiestan la vulnerabilidad de una existencia donde nuestros datos son extensiones vitales. El nuevo capítulo del cuidado del yo es el cuidado de la información. Los virus ponen en crisis el sistema de propiedad del yo, y son termómetros de pulsiones sociales: si en 2004 llegaban correos con el virus I love you que la gente abría ilusionada, infectándose, ahora los emails virales invitan a abrir las fotos de una bella modelo con el cuerpo destrozado en un accidente. Si el deseo es la estrategia, ¿cuál es el deseo del virus informático? Que la gente intercambie software y files por fuera del control de los productores de tecnología; y que se ponga paranoica.
Durante los primeros brotes de paranoia, en el limbo pre-internet que vio aparecer esta nueva clase de predadores, AZ solía llamar por teléfono a Alberto Soliño, su némesis. Soliño, de 17 años, desarmaba sus virus; AZ, de 19, enloquecía como el malo de un dibujito animado: “¡El próximo no podrás destruirlo, ya verás!”. Combinando sadismo adolescente con una educación técnica del Otto Krause, AZ hacía virus feos, poco elegantes, pero con efectos devastadores. Aislado, socialmente inepto, mantenía la clase de romanticismo nerd que autores como Marshall McLuhan describen en sus perfiles de artistas. “Ahora me retiré. Pero cuando sea viejo, vuelvo”.
La colección de virus de AZ duerme en la casa de su mamá, en Congreso. Soliño sonríe: “Lo más probable es que el entorno actual sea tóxico para sus virus”. Aunque siempre existe la chance de que, como Stoned.Angelina, consigan readaptarse al medio. No sólo los virus pueden, según el entorno, perder efecto; también el estatuto de arte puede tornarse un ambiente nocivo para estos organismos. Como señala Romano, “basta con que algo sea catalogado como arte para que pierda toda su virosidad. Si es arte, es ficción, no es más que un juego”. La curadora Eva Grinstein apunta: “Museificar el hackeo es anular su potencial; desde el punto de vista de la curaduría, los virus son un tabú”.
En el principio fue el bicho
En los ’50 las computadoras funcionaban con tubos de vacío, que emitían luz y calor y atraían polillas, mosquitos, entre otros bichos; si el tubo se rompía los insectos penetraban la computadora, y los programas empezaban a fallar. Es el origen naturalista del término bug: vulnerabilidades que el hacker encuentra para indicarle al programa que haga cosas para las que no estaba diseñado originalmente. Según Logical Backdoor, es la resistencia, el error que no es error, los bordes filosos de la tecnología.
Imanuel Kant, enamorado de los espacios de posibilidad, concibió lo bello como “una finalidad sin fin”; una revelación de los estratos ocultos del universo, algo que –cuando es temible– puede trascender en sublime. Pero si el arte de los virus no puede despegarse de su efecto, su manera de acercharnos no deja de revelar un exceso, la desmesura de lo vivo en los campos lógicos de los espacios informáticos. Inexponibles, salvajes, los virus han encontrado un dominio abstracto en el mundo puro, no-ambiguo de las computadoras, donde la verdad, la democracia y la belleza se dan como no lo hacen en ningún otro lugar (¿si el payload es lo bello, la lógica de la infección es lo sublime?)
Por eso, aun si los virus todavía no tienen cura, los desafíos curatoriales del arte contemporáneo mantienen la lógica del bug: trabajando con movimientos que actúan desde afuera de la institución hacia adentro, inoculando bugs que alteran el funcionamiento del museo. Para que el arte no pierda capacidad de contagio.
En el informe sobre virus de Patricia Hoffman (una especie de museo online para entendidos, donde se ordenan y clasifican virus del siglo pasado) un ejemplar con intenciones artísticas abre el capítulo argentino. El virus “Anti-D” no dañaba ningún archivo, no estropeaba la pantalla: sólo bloqueaba la tecla D del teclado. “Su autor dijo que era un señalamiento, porque la letra D es el dedo que señala”, recuerda AZ, coleccionista y artífice de varios virus altamente destructivos (su Mordor borraba el disco el día del cumpleaños de su mamá). AZ es también quien puso en funcionamiento el BBS Satanic Brain, cubil informático del virus making pampeano que nucleaba a los creadores de los virus Vinchuca, Malvinas y Paturuzú. Corría la década del ‘90; los mensajes encriptados de Paturuzú leían: “Huija! si sos menemista rezá por tus discos”.
La historia de los virus argentinos registra avances cruciales en el rubro, y una distribución moral: en la Facultad de Exactas, el bando de los buenos desarmaba los bichos predatorios de AZ y diseñaba virus teóricos poderosos; desde Satanic Brain, AZ democratizaba el daño con un generador de virus, que ponía al alcance de cualquiera la construcción de virus a la carta. Jugadores de una guerrilla informática que comenzó en los albores de la década del ‘90, y que continúa enmascarándose en actores progresivamente enormes (Microsoft, etc.), para ambos el tema era la intervención divina: el trabajo de quien lo crea.¿Como curar una exposicion sobre virus informaticos?
En 2001 los ceros y unos detrás de 0100101110101101.ORG lanzaron un virus en la Bienal
de Venecia: Biennale.py, un archivo en lenguaje python (.py) que se copiaba a sí mismo en otros archivos .py. El asunto causó caos y excitación; para cerrar el círculo, los artistas pusieron el código a disposición de Symantec (compañía antivirus) para que pudiera “capturarlo”. Los artistas trabajaban sobre la histeria que producen los virus informáticos, y buscaban que su acción fuera un antecedente para que virus futuros alcanzaran el estatuto de arte. El virus era totalmente inofensivo, de tecnología viral anticuada, por lo que el disfraz de cazador de Symantec no era más que una jugarreta publicitaria; entre otras ironías capitalistas, Microsoft auspiciaba la Bienal (ergo, el virus) y por 1500 dólares uno podía llevarse a casa un CD-Rom infectado.Otro experimento es Cyberzoo, del artista Gustavo Romano. Su zoológico de virus informáticos, con screenshots de especímenes conocidos colgados como pinturas, manifiesta que la infósfera (la ecología de la información) es el nuevo escenario de la lucha por la supervivencia. Si, como escribió William Burroughs, el lenguaje es un virus que utiliza humanos para propagarse, y programas como Microsoft Word se han convertido en plaga de nuestras computadoras, los virus aparecen como especies predatorias rebelándose al vencedor; acentuando la metáfora darwinista, las formas de vida más radicales se valen del arte para superar el límite de su propia extinción. Como en un museo, en Cyberzoo hay tarjetas postales para enviar virus a tus seres queridos. Incluso, a cambio de una donación podés formar parte de su Asociación de Amigos.
Como pocas criaturas venidas del hombre, los virus ponen la cura en cuestión. En el medioevo, curar aludía a una relación de gobierno (la de un pastor y su rebaño de almas); en el mundo del arte, a acercar objetos artísticos al público buscando un efecto de conjunto; en presencia de un médico, a terminar con una infección. Con los virus, la relación es menos clara, y la distinción entre producción y destrucción se vuelve difusa. El virus, como vio Baudrillard, es el medio y el mensaje; así, inyecta destrucción dentro de la corriente informacional, quiebra la barrera entre información y ruido, rompe el tiempo, impide hablar de obra terminada: el virus es algo vivo.
Fumanchú: el artista que no se ve
La anatomía de los virus se divide en dos: por un lado está el payload, lo que el virus hace: por ejemplo, que los caracteres se desplomen al piso de la pantalla (virus Cascade), o que cada vez que tipeás “Thatcher” tu computadora escriba automáticamente “puta de mierda” y no lo puedas corregir (virus Fumanchú). La otra parte es la escritura de su ADN para reproducirse y sobrevivir, y ésa es la que interesa a Gera, ex investigador del Grupo de Investigación en Virus de Exactas: “Al principio no sabíamos qué podían hacer los virus. La misma discusión que se da en biología la teníamos nosotros: estos virus, ¿son vida? Era muy común que se nos escapara alguno, lo que fomentaba la sensación de que 1) es un bicho, 2) está vivo. Si crear virus es un arte, es un arte culto, accesible sólo a los que pueden apreciarlo. Emular la vida en un entorno virtual puede parecer sólo un ejercicio de poder, pero cuando estudiás los virus te das cuenta de que su mayor perfección depende del grado de intervención divina. O sea, el trabajo del que lo crea”.
¿Hay belleza en un virus? Según Logical Backdoor, hacker, la belleza es la elegancia. “Que sea conciso, denso, que sepa diseminarse por varios medios, cien veces más rápido; que sus mecanismos de reproducción sean ironías sobre distintos programas o sistemas operativos. Que el código le tienda trampas a quien va a desarmarlo, chistes; el payload podría sumar, pero es la parte menos sutil.” El arte crucial del virus tiene que ver con la realidad de la infección, y con llevar la noción de creación hasta sus máximas consecuencias: creando un ente que imita a la naturaleza (la mímesis era el fin esencial del arte griego) en su porfía por evolucionar a través de distintos medios. Nuestros escritorios se vuelven escenarios de situaciones extrañas, maravillosas: en septiembre de 2007 el Stoned.Angelina, virus de 13 años, apareció infectando computadoras que tenían instalado la última actualización de Microsoft Windows Vista. Naturalmente, Stoned.Angelina había nacido para correr en sistemas 13 años más simples, pero la cuestión surge: los pequeños malditos son inmortales. ¿Y cómo hizo para subirse ahí? ¿Y cómo hacían los virus para salir de Europa del Este, si corrían en otro sistema? Según Alberto Soliño, experto en seguridad informática, “son omnipotentes: pueden burlar todas las restricciones geográficas, políticas y técnicas”.
La confección de virus es un arte que involucra estilo, discípulos, un gusto exquisito. Eso no excluye la existencia de artistas más o menos mediocres, ni formas inferiores, meramente comerciales, como las empresas que contratan virus makers para atacar a la competencia, los niñatos que se bajan tutoriales “Hacé un virus en 10 días”, etcétera. Como toda elite, observa peyorativamente la invasión de bisoños y advenedizos, la pérdida de cierta mística; pero no importa, forman parte del sistema de excitaciones viral.Para el curador y ensayista Rafael Cippolini, el virus art es un formato entre otros. “Hay algo que llamaría provisoriamente conciencia artística; lo interesante son las posibilidades de emergencia de esa voluntad. Entiendo al hacker como un crítico cultural, porque nos devela las fallas del sistema en el que vivimos, pero uno que es débil porque no entiende la importancia de la identidad como arma, algo que sí hacen los artistas.”
En esto último, los hackers disienten. Según Logical Backdoor, “los artistas circulan en un entorno legal, un micromundo de legitimación; pero el hacker no busca la legitimación de ningún museo. Si hay un agente contemporáneo que actúa como un arma, es el hacker. Pero como transita la frontera de lo ilegal construye su identidad de otro modo, que no tiene nada que ver con los procesos de señoras gordas que se dan en el campo intelectual. Para llegar al mercado la tecnología atraviesa un proceso que lo convierte en producto; entonces el hacker toma el producto y lo rompe para reencontrarse con la tecnología. Así, revierte la lógica del mercado y libera la tecnología del producto”.
Un ensayo general de la vida
Dos mamuts de los videojuegos, Vivendi y Blizzard, están en tratativas para lanzar un virus altamente peligroso que infecte a los jugadores del mundo virtual World of Warcraft. El plan es usar
WOW como un campo de pruebas de las reacciones de usuarios, que ayude a comprender mejor las epidemias en el mundo real. La cuestión de la cura regresa, esta vez proyectándose hacia la cura futura de comunidades: los investigadores esperan que las conductas de los avatares en pánico les permitan diseñar estrategias contra plagas concretas (hay algoritmos para calcular en qué tiempo se desparrama una peste en Londres, pero no para medir cómo el factor humano puede agravar la situación). No es la primera vez que un virus “se suelta” en un mundo virtual; en 2005 el Corrupted Blood infectó ciertas mascotas virtuales de los jugadores, que a su vez contagiaron a los menos experimentados. Interesado asimismo en estudiar las reacciones humanas en mundos virtuales, Cippolini explora Second Life para desarrollar una curaduría artística. Pero hasta ahora sólo ha conseguido ser expulsado en reiteradas oportunidades.Vectores de destrucción en las praderas informáticas, los virus manifiestan la vulnerabilidad de una existencia donde nuestros datos son extensiones vitales. El nuevo capítulo del cuidado del yo es el cuidado de la información. Los virus ponen en crisis el sistema de propiedad del yo, y son termómetros de pulsiones sociales: si en 2004 llegaban correos con el virus I love you que la gente abría ilusionada, infectándose, ahora los emails virales invitan a abrir las fotos de una bella modelo con el cuerpo destrozado en un accidente. Si el deseo es la estrategia, ¿cuál es el deseo del virus informático? Que la gente intercambie software y files por fuera del control de los productores de tecnología; y que se ponga paranoica.

Durante los primeros brotes de paranoia, en el limbo pre-internet que vio aparecer esta nueva clase de predadores, AZ solía llamar por teléfono a Alberto Soliño, su némesis. Soliño, de 17 años, desarmaba sus virus; AZ, de 19, enloquecía como el malo de un dibujito animado: “¡El próximo no podrás destruirlo, ya verás!”. Combinando sadismo adolescente con una educación técnica del Otto Krause, AZ hacía virus feos, poco elegantes, pero con efectos devastadores. Aislado, socialmente inepto, mantenía la clase de romanticismo nerd que autores como Marshall McLuhan describen en sus perfiles de artistas. “Ahora me retiré. Pero cuando sea viejo, vuelvo”.
La colección de virus de AZ duerme en la casa de su mamá, en Congreso. Soliño sonríe: “Lo más probable es que el entorno actual sea tóxico para sus virus”. Aunque siempre existe la chance de que, como Stoned.Angelina, consigan readaptarse al medio. No sólo los virus pueden, según el entorno, perder efecto; también el estatuto de arte puede tornarse un ambiente nocivo para estos organismos. Como señala Romano, “basta con que algo sea catalogado como arte para que pierda toda su virosidad. Si es arte, es ficción, no es más que un juego”. La curadora Eva Grinstein apunta: “Museificar el hackeo es anular su potencial; desde el punto de vista de la curaduría, los virus son un tabú”.
En el principio fue el bicho
En los ’50 las computadoras funcionaban con tubos de vacío, que emitían luz y calor y atraían polillas, mosquitos, entre otros bichos; si el tubo se rompía los insectos penetraban la computadora, y los programas empezaban a fallar. Es el origen naturalista del término bug: vulnerabilidades que el hacker encuentra para indicarle al programa que haga cosas para las que no estaba diseñado originalmente. Según Logical Backdoor, es la resistencia, el error que no es error, los bordes filosos de la tecnología.
Imanuel Kant, enamorado de los espacios de posibilidad, concibió lo bello como “una finalidad sin fin”; una revelación de los estratos ocultos del universo, algo que –cuando es temible– puede trascender en sublime. Pero si el arte de los virus no puede despegarse de su efecto, su manera de acercharnos no deja de revelar un exceso, la desmesura de lo vivo en los campos lógicos de los espacios informáticos. Inexponibles, salvajes, los virus han encontrado un dominio abstracto en el mundo puro, no-ambiguo de las computadoras, donde la verdad, la democracia y la belleza se dan como no lo hacen en ningún otro lugar (¿si el payload es lo bello, la lógica de la infección es lo sublime?)
Por eso, aun si los virus todavía no tienen cura, los desafíos curatoriales del arte contemporáneo mantienen la lógica del bug: trabajando con movimientos que actúan desde afuera de la institución hacia adentro, inoculando bugs que alteran el funcionamiento del museo. Para que el arte no pierda capacidad de contagio.
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