Thursday, December 4, 2008

Te tengo en Facebook

Internet se convirtió en el lugar para mirar y ser visto. Cómo Fuckbook se transformó en Facebook y ayudó a Obama a llegar a la presencia.

por Pola Oloixarac para Brando

Tableros de comando para navegar la vida social, en el último año las redes sociales tomaron el centro de la escena digital. Este boom marca un nuevo feliz cumpleaños de la web, disponible al común de los mortales desde 1996; cumplimos doce años navegando en internet y, ¿qué hacen los púberes de 12? Además de vivir pendientes de lo que hacen sus amiguitas, sólo quieren jugar y divertirse.

A fines de 2007, Facebook sacudió al mundillo de Silicon Valley cuando Microsoft accedió a pagar 240 millones de dólares por el 1.6% de la compañía, valuándola en la friolera de 15 mil millones. Esto era un salto desde la adquisición de Myspace por 600 millones en 2005; el propio Rupert Murdoch, artífice de la compra, se paseaba maravillado este año comentando cuán explosivas habían resultado las redes sociales. La cosa venía en serio: a la concentración de atención le había seguido, como debe ser, el capital. Se habló de una segunda burbuja (la primera en pincharse habían sido las puntocom), pero lo cierto es que Microsoft quería ganarle la pulseada a Google bloqueándole una alianza con Facebook, y no tenía muchas opciones más que aceptar la oferta. A un año de la inversión, con la caída de Wall Street y los primeros signos de recesión en el sector, Facebook sigue rozagante: con 110 millones de usuarios, gasta 1 millón de dólares mensuales sólo en electricidad (para mantener sus miles de servidores), y dicen que pronto se estrenará “Facebook, the movie”, sobre esta red social nacida, según cuenta la leyenda, en un dormitorio de Harvard.

Vale la pena mencionar que, en el principio, Facebook fue “Fuckbook”. Las versiones sobre su nacimiento offline apuntan que Facebook tomó su nombre de los anuarios universitarios, apodados cariñosamente Fuckbooks. Los Fuckbooks eran catálogos de chicas, que los chicos consultaban para marcar las que les gustaban, como apuntes para su propio libro de caza. Justamente, fue esta marca de nacimiento la que permitió que Facebook y las redes sociales le robaran el tráfico a los sitios de citas. "Yo llegué al mundo del levante cuando el protocolo era pedir el teléfono. Después eso pareció mucho, y te contentabas con sacar un mail. Ahora, basta con sacar el nombre y sumar a tus contactos antes de empezar a remar" reflexiona Matías Pailos (32).Las redes sociales traían tecnología más útil a la hora de flirtear con comodidad, y una vez que capturaron el mercado del amor vocacional, se hicieron con el del aburrimiento de oficina –porción crucial del tráfico que da de comer a estas redes.

Si el secreto del éxito de las redes sociales en Internet es montarse sobre redes de personas reales, digitalizando sus encuentros y produciendo herramientas para compartir y conocerse, en Argentina el caso de Fotolog es excepcional: no sólo hizo confluir las vanidades online de miles de adolescentes, sino que los moldeó a imagen y semejanza de su propia tribu urbana: los floggers. Famosos por sus aventuras offline, los floggers han protagonizado escándalos y piñas territoriales con otras tribus. Fotolog fue adquirida en 90 millones por un grupo francés, pero dicen que fue un mal negocio: a pesar de sus bulliciosos usuarios, el sitio se encuentra desaprovechado, sin disfrutar de regalías de publicidad.

Y si Fotolog es la reina indiscutida de las redes en Argentina, Sonico (fundada por argentinos) reclama para sí el virreinato sobre el resto de Latinoamérica. “Hace dos años no había redes en la región, no había buenas herramientas para conectarte con amigos, entonces decidimos hacer Sonico” cuenta Rodrigo Teijeiro, CEO de Sonico, que empezó siendo una copia de Facebook y desde hace poco empezó a adquirir personalidad propia. La supremacía declarada de Sonico (con 27 millones de usuarios, acaba de recibir una inversión de 4.3 millones de un grupo que incluye a Martín Varsavsky) logra competir cabeza a cabeza con Myspace y Hi5 en varias zonas del continente. Otras redes sociales apuestan a brindar una inyección de tecnología, combinando el contenido generado por los usuarios con Googlemaps. Es de caso de Flof, creada por Zauber, que 2.500 porteños visitan por día. Hace poco estrenaron una versión de Flof para el iphone, el accesorio must de Palermo Valley: “Flof es como una wikipedia geográfica, es una forma más inteligente de navegar la ciudad” explica Martín Márquez (28), uno de los fundadores.

Internet (que había nacido como un experimento militar norteamericano) viene sufriendo mutaciones. Al principio, uno accedía a los sitios conectándose con redes de sitios (los “portales” de los tardíos 90s); en la era web2.0 (como la definió Tim O’Reilly, deidad menor del software libre) las redes incorporan herramientas más intuitivas que hacen de Internet el campo de juego de millones. Sus virtudes siempre rebasan el entorno de la web: las redes sociales fueron cruciales para sostener la campaña que llevó a Barack Obama a la presidencia de EEUU. Los que sólo las usan para trabajar, tienen Linkedin; los que tienen aptitud para el teclado, tienen blogs; los que apuestan a los haikus digitales, tienen Twitter (una de las redes de mayor crecimiento este año): las redes sociales alientan al desparpajo y al mismo tiempo, la cercanía de los otros (su capacidad para leernos y husmearnos sin que lo sepamos) construye un vaivén de exhibición y control, como si al aceptar que vivimos en una sociedad de control (como había sentenciado Gilles Deleuze) hubiéramos decidido albergar al menos la fantasía de que el control es horizontal, y está en la mano de todos.

Lo cierto es que las redes sociales entendieron una cosa: si el mundo se mueve al ritmo del deseo, crear mapas de las constelaciones sociales permite capitalizar quizás el último bastión que parecía a resguardo de la cosificación: las relaciones humanas. O quizás éstas ya estaban cosificadas, sólo que ahora la parafernalia virtual te permite coleccionar amigos, además de fotos. Por eso, las nuevas olas que vendrán a sacudir Internet (y con ellas la web3.0) se están construyendo sobre la riqueza de información que iniciaron las redes sociales. En Internet, la entropía es capaz de transformar todo, pero la energía nunca se pierde, porque está viva.

fotos donde hay chicas: Steven Meisel

15 comments:

Isil said...

tal cual, nunca nadie lucro con el deseo antes. sos una gena total.

srta.pola said...

pero no es eso lo que digo eh. geña va con ñ

CANCEROLAZO said...

a este hijo de puta sí y a mí ni pelota?

son dos histéricos ustedes, se merecen el uno al otro!

pensar que yo te iba a pasar mi contacto de luxe, Lucrecia Leguizamón, para que escribas sobre Walter Beñamin en D'Mode...!

Anonymous said...

gracias por el articulo de Radar, quedo muy lindo, igual hay algo que esta impreciso, la tool que hice no chatea via facebook sino via ms-messenger, pero es una buena idea podria agregar ese feature :)

jose.

Anonymous said...

nadie lucro con el deseoo?!?!?!?!

Anonymous said...

che cancherolasos se esta zarpando en querosene,
que se calme un poco ,si no se la vamo a dar

Jan said...

Lo cierto es que nunca me levanté a nadie por facebook. Lo que sí cada día tengo más contactos y ya le voy a ganar a Roberto Carlos. Bah, depende: un día puede que elimine a (casi) todos o cierro la cuenta. Nunca se sabe.

Felicitaciones por el libro (online). Cuando salga de facebook, veo dónde lo compro. Otra que la campaña de Obama montada en redes sociales usted, eh...

Uno más en el mundo said...

el facebook es un camino de ida
no te subas!

simpática y puntual said...

todavía no puedo recuperarme del link "los floggers" a superficialidad.

srta.pola said...

jijiji *D

DRODRO said...

"Facebook es de la CIA!!!" decía una chica con la que sali un par de veces.

bronco said...

Groso Panóptibook.

Lo mejor de la peli es la música de Trent Reznor.

bronco said...

Srta. Pola:

Hoy fui a comprarme un librito a Usaquén y en la librería estaba el flyer de HAY FESTIVAL con vuestro nombre en la lista de notables y, lógicamente, me acordé de Ud.

Chifle si pasa por Bogotá que tal vez podamos encontrarnos y comer una arepa.

Suyo,
bronco

srta.pola said...

volontiers!

alice said...

Hola Pola.
Te voy a ser sincera (ah perdoname por el mal español, que soy brasileña): leí solo como 4 capítulos de tu novela, pero busqué un montón de cosas sobre vos en internet (ah, si, el google detiene nuestras vidas, aún más cuando sos una escritorA que provocó escándalos y controversias - parte por el contenido de su obra, parte por el simples facto de ser guapa E inteligente, cosa que veo que está casi prohibida, a juzgar por las reaciones mundo afuera...). Y sabes que? Creo que me gustas! Todavía me gustaría leerte más (también tus artículos y eso), pero cuando leo textos como este sobre Fuckbook, digo, Panoptikbook, digo, Fakebook, digo, Facebook (!), me alegra mucho! Finalmente una crítica que se pone ni definitivamente "contra" ni "a favor", pero... crítica! Y no te puedo negar que la citación de Deleuze me agradó también - lectora de él, de Nietzsche, de Foucault (y también usuaria de Facebook...) que soy.
Bueno, quiero escribir mi tesis sobre la militancia hoy y tengo sí críticas a hacer sobre la militancia "de uniforme", pero la cuestión es hacerlo sin que te digan "de derecha" o "post-moderna"... (Claro que escribir un libro estaría más interesante, pero todavía no tengo las condiciones para tanto - por eso escribo una tesis, a ver como me salgo...).
Ah, y bueno, como bien dijiste, el deseo ya es objecto de lucro hace tiempo, lo que pasa es que ahora eso se volvió más intenso. Para mí, lo que pasa con Facebook está en el USO que se hace de él (soy bien foucaultiana en ese sentido): puede ser el modo "vitrina-de-mí", pero también puede servir a otras lógicas posibles, como la de creaciones y discusones "offroad", si me entiendes. No sé si es lo mismo que piensas, pero queda acá mi provocación.
Así que, quizás, seguiré apostando en conocer más de tus escritos... suerte! :)
Um beijo!