Saturday, March 22, 2014
Soirée de honor argentina en París
Friday, April 29, 2011
Royal Wedding I
por Pola Oloixarac para Quimera
Los últimos días del verano porteño trajeron una de esas noches-diamante que son varios libros en sí mismos. En el noble recinto donde una vez recitara su poesía Federico García Lorca, se casaron Dañel Link y Sebastián Freire, en tuxedos impecables; podían adivinarse los aleteos, las batallas de bibliografía comentada, cataratas de tinta futura intentando descifrar la distribución de las mesas. Buenos Aires era Venecia, en los ojos cerúleos de Edgardo Cozarinsky encendidos bajo el antifaz; era la república amorosa de Won Kar Wai, en las paredes endiabladas de rojo barroco. Sé de algunos fascinerosos que merodeaban a Beatriz Sarlo con la oscura intención de morderle las perlas y verificar su autenticidad; no obstante, el clima de decoro y glamour se mantuvo intacto en el birreinato del Plata, donde Beatriz y Josefina Ludmer ejercen su majestad. La elegancia black-tie de la fiesta transmitía el mensaje moral: que los siglos de esponsales entre sexos diferentes no habían sido más que un pasaje, la pupa previa a la aparición sagrada, inolvidable, de la mariposa auténtica. Estábamos, después de todo, en el Salón Imperial del Club Español: una justa metáfora del lugar de la literatura argentina según sus hacedores.
Durante días, los mundanos departamentos de Spanish en Stanford, Birkbeck College y Harvard, desde donde escribo estas líneas, no tuvieron otro tema de conversación (¿qué se puso Ariel Schettini?). Al son de la melodía inmortal de Las gatitas y ratones de Porcel entraron los novios: se besaron sobre el escenario, y Dañel desplegó su abanico negro para cubrir otro beso. Se abrió el telón de terciopelo y vimos a Mario Bellatin, Pantócrator, portador de la Escrituras, seguido de una corte de princesas (Gaby Bex, Ale Ros et al.). Mario leyó su Epístola y extendió su garfio mágico portando sendos anillos para los novios. Un San Sebastián penetrado por las flechas comandaba el altar; al son de “La Pulpera de Santa Lucía”, jóvenes faunos en moñito y zungas negras coparon la pista.
Es sabido que la musa de Borges fue la Enciclopedia Britannica pero su verdadera suerte literaria fue tenerla cerca a Victoria Ocampo, que organizaba las mejores fiestas. Ningún tándem compuesto por humanos supo destronar esa dupla; con todo, no cabe duda de que el peronismo (agrupación literaria en la saga de Boedo) hizo suya en la últimas décadas la corona de autor posmoderno argentino más leído; un destino exagerado, en tanto su única aspiración artística es pertenecer al ensayismo social. Este linaje sólo podía darse terminado con la aparición de una reina. Es Dañel, de la prosa hija de Barthes (y del brazo de Freire, dibujante de luz), que sabe conducir los hados empíreos y subtérranos (su Montserrat es imprescindible para comprender el afterlife de los fantasmas de Borges) y que, a golpe de abanico, como la Pulpera, transmite el don de la vocación de la voz (¿puede haber algo más hermoso?) a cícladas de jóvenes: él, que, como Tiresias, ya fue y vino entre los cromosomas.
Epístola de Melchor Ocampo
(adaptada por Mario Bellatin)
El matrimonio es el único medio moral de fundar la familia, de conservar la especie o hacerla más placentera y suplir las imperfecciones del individuo, que no puede bastarse a si mismo para llegar a la plenitud del género humano. Ésta no existe en la persona sola sino en la dualidad conyugal. Los casados deben ser y serán sagrados el uno para el otro, aún más de lo que es cada uno para sí.
El hombre, cuyas dotes sexuales son principalmente el valor, la abnegación, la compasión y la fuerza, debe dar y dará al marido protección, consuelo y dirección, tratando siempre al otro como la parte más delicada, sensible y fina de sí mismo y con la magnanimidad y benevolencia generosa que el fuerte debe al débil, sea quien sea el débil en cada ocasión, esencialmente cuando este débil se entrega a él y cuando, por la sociedad, se le ha confiado.
Es decir que el hombre, cuyas principales dotes son también la abnegación, la belleza, la perspicacia y la ternura, debe de dar y dará al esposo agrado, asistencia, alimento y consejo, tratándolo siempre con la veneración que se debe de dar a la persona que nos apoya y defiende y con la delicadeza de quien no quiere exasperar la parte brusca e irritable y dura de sí mismo.
El uno y el otro se deben y tendrán respeto, deferencia, fidelidad, confianza y ternura, y ambos procurarán que lo que el uno esperaba del otro al unirse con él no vaya a desmentirse con la unión. Ambos deben prudenciar y atenuar sus faltas. Nunca se dirán injurias porque las injurias entre casados deshonran al que las vierte y es prueba de su falta de tino o de cordura en la elección; ni mucho menos maltratarán de obra porque es villano y cobarde abusar de la fuerza.
A partir de este momento, están unidos en matrimonio, y el beso que pido que se den va a unirlos frente a los presentes y frente a toda la sociedad.
Monday, March 7, 2011
As teorias do IMPERIO!

A obra que a lançou ao mundo e foi a senha para que ela integrasse uma antologia dos melhores novos ficcionistas de língua espanhola da revista britânica "Granta" chama-se "As Teorias Selvagens" e sairá no Brasil no final deste mês pelo selo Benvirá, da editora Saraiva.(mais)
* Barbaro e nosso
pelo Victor da Rosa
Quase três anos depois de ter causado boas polêmicas em Buenos Aires, ao ser apontada por Ricardo Píglia como um grande acontecimento da novela argentina – mas não apenas isso, digamos assim – chega ao Brasil o livro de estreia de Pola Oloixarac, 33, através do selo Benvirá, da Editora Saraiva: As Teorias Selvagens. Na entrevista, Pola fala do impacto que seu livro tem causado, das traduções, do Brasil, de suas preferências musicais – “Chico Buarque, Os Mutantes, Jobim, Xuxa” – e do dia que encontrou Beatriz Sarlo na Bahia, em meio a um temporal tropical. tudo
Depois de ter anunciado sua vinda à Feira Literária Internacional de Paraty, em julho de 2011, a argentina Pola Oloixaraca está cotada para o título de musa da Flip. Mas ela não é só um rostinho bonito, não... tudo
*Pola Oloixarac no Qaderno da anotaciones
Em novembro do ano passado, fui a Olinda para cobrir a Fliporto pelo Entrelinhas (programa da TV Cultura do qual sou editor) e assisti à palestra de Piglia, que deveria entrevistar em seguida. O autor de Respiração Artificial falou sobre “O escritor como crítico” e, numa espécie de mise-en-abîme, fez sua conferência a partir de uma conferência de 1947 em que o escritor polonês Witold Gombrowicz, que vivera na Argentina, transformava seu castel

A idéia básica de Gombrowicz, retomada por Piglia, é a de que a linguagem se cristaliza em ornamentos e filigranas que ocultam novas possibilidades expressivas, de que há um “escândalo” no fato de que “não temos uma língua para expressar nossa ignorância” (conforme frase dos Diários de Gombrowicz citada por Piglia). A partir daí, Piglia menciona uma série de escritores que, a exemplo de Gombrowicz, procuraram escapar daquilo que está congelado no idioma reproduzido pelos círculos sociais que dominam a norma culta da língua. Com sua prodigiosa erudição, Piglia menciona desde Joyce e Pound até Hemingway e Osman Lins, para terminar fazendo um elogio generoso a uma nova escrito
Nas anotações apressadas feitas durante a conferência de Piglia, não consegui entender direito o nome complicado da escritora, mas anotei o título de seu único romance e prometi para mim mesmo pesqui

Só reli essas anotações depois de ter conversado com Thales Guaracy sobre Pola Oloixarac e de convidá-la para a Flip, percebendo então que o título do romance da tal escritora argentina citada por Piglia, e anotado com destaque em meu caderno de trabalho, era justamente As Teorias Selvagens!
Como disse, a descoberta teve algo de borgeano: a constatação de que o encontro com a literatura de Pola Oloixarac cumpria desígnios ocultos em meu caderno de anotações, como uma fatalidade ou presciência. (tudo)
Thursday, April 15, 2010
Secuestro y muerte del Nuevo Cine Argentino
“Secuestro y muerte”, la película de Rafael Filippelli, funciona como un ensayo de teoría política. Eso explica el vaciamiento de contexto histórico: desde el inicio, no pretende ser una “reconstrucción de los hechos”; el argumento cinematográfico es la reconstrucción de un argumento político. Los actores entran en la representación de sí mismos como actores haciendo de Montoneros, en una secuencia de boudoir montoneril: la peluca de Arrostito, los varones mirándose al espejo luciendo el uniforme militar. Es decir:
la película dialoga a contrapelo, desde el inicio, con aquel que conoce la historia. Como en un ensayo, la película habla de las cosas conocidas corriéndose no de la interpretación, sino tocando –deshaciendo- la organización de detalles “verdaderos” que hacen a un “hecho histórico”: entonces no tergiversa, sino que se exhibe meta-refiriéndose a ellos.
¿Y quiénes son estos chicos, estos montoneros de Perón? Estos chicos dicen “ponele”, hablan de la comida de los astronautas: sentados en la cocina, a la espera de que el tiempo (el tiempo que va del secuestro a la muerte) pase, hacen lo que vienen haciendo los chicos de esa edad según el retrato ya canónico de lo que viene a ser la juv
entud según el Nuevo Cine Argentino: son medio salames, pero queribles. Siempre son diálogos para “pasar el rato”, “romper el hielo” Rohmer-style: el Nuevo Cine Argentino ha entronizado el diálogo vacuo de la etnografía (para tomar una palabra de Sarlo) como marca de “contemporaneidad”, apoliticidad de la época. ¿Qué significa trasponer esa, digamos, poética, del Nuevo Cine Argentino a cuatro personajes con un brío muscular -etnográfico- diferente?
Traducir el idioma de Montoneros al idioma de “los chicos de hoy”
produce dos efectos: 1. aquellos que simpaticen con el marketing actual o retro de la causa del peronismo armado lo verán como un vaciamiento estupidizante (con una toma de rehén: es la dicción formalizada del NCA), 2. aquellos que simpaticen con la causa aramburista, lo verán como una manera de jugar a la empatía de una manera también oscura: actualizar “a los chicos” es también funcional a un relato lavado de la guerrilla, que pasa del idealismo de “reclamar el boleto estudiantil” (ver Pasado y Presente de Hugo Vezzeti) a chicos que ahora reclaman un talión justiciero, basado en la recuperación de cuerpos. El retrato de Montoneros los vuelve sujetos de identificación grupal cuando los hace hablar en el idioma normalizado que define a la juventud; entre el fuego cruzado de filomontos y aramburistas, el rehén es el NCA. Si el film fue criticado de aramburista, de “two demons” (se alude siempre mal y randomly a la teoría de los dos demonios; lo mismo
suele ocurrirle a “paradoja” cada vez que hay dos términos no iguales), o de justificar la violencia, en rigor no es ninguna de las dos: juega, analizando la excepción, a decepcionar a las dos partes. A ninguna le da lo que quiere: el aramburista se quedará con la sensación de que aquí faltó; el filomontonero, que se ha tergiversado la versión –triunfal, oficial- de la historia. Queda el asesinato; el destino sudamericano del sótano.
En el medio, Aramburu expone la prerrogativa y el deber del soberano: les explica la teoría de la decisión schmittiana a sus jóvenes y necios jueces. Cuando la vi, no sabía que Filipelli era docente de la FUC: como ironizaba AP, también puede verse como una película sobre la relación de Filipelli con sus alumnos. A cada razonamiento de parte de Aramburu, ellos contraponen un talión simplista –que no deja de ser seductor para producir empatía hacia la “justicia” de Montoneros. Es decir, la película se organiza partiendo a la audiencia en dos: por eso, creo que se inscribe directamente dentro del juego de la polarización oficial, lo que me parece problemático desde ya. SPOILER: el cameo hitchockiano del mismísimo Jorge Dotti, experto mundial en Schmitt y fuente privilegiada de Sarlo para la teoría de la decisión en La pasión..., es el toque de neorrealismo italiano que termina de condensar el clima de filosofía política.
Algo más sobre lo anterior, que creo que demuestra la doble decepción, es decir, el cariz e
nsayístico y de discusión fuerte que plantea la película: su manera de inyectar la palabra Perón -proscripto en toda la película (detalle histórico que se respeta, porque no se lo podía nombrar)- en nuestros oídos es poner un jueguito donde tienen que adivinar con algunas pistas quién es. Militar, no vive en argentina, gran líder… Mitre? Rosas? Ahí toda la audiencia quiere gritar ¡Peróooon!, peronista o no, no por peronista sino porque sabe; se siente un UHHHH de tensión. El film continúa impasible con la exposición de los argumentos -que, de haber querido hacerse netamente aramburista, hubiera acaso incluido el "Proceda” de Aramburu (que Montoneros busque legitimar su propia acción como venida de un alto mando militar; eso los hubiera dejado realmente por el piso; o Filippelli se contiene, o es otro juego con la expectativa trunca)

Acaso, el retrato subnormal de Montoneros -que es, repito, el único trabajado como transmisión de empatía generacional- podría obedecer a una lectura de peronismo de base: Perón mismo se encargó de llamarlos estúpidos cuando los echó de la plaza (un año después). Pero en alusión al título del post, creo que nunca se me había presentado la cualidad formulaica del NCA con más claridad que en esta aventura histórica: discusión, montonerismo-aramburismo en llamas aparte, la que sale más comprometida es la cristalización de un estilo de dramaturgia totalmente formalizado y hecho de yeites, sin vida.
Esto es lo que estuve pensando hasta ahora (escribo rápido un poco por Andrés, que me apuró :D). La película es muy interesante y vale la pena verla: ya la cuestión de retratar la ideología à la Bresson es una elección estética de carácter. Quizás escribo algo más adelante (leí por ahí que se estrena en julio) o lo entrevisto a Filippelli para testear mi visionado
POST EDIT: estuve mirando por ahí que se critica a Filippelli ambigüedad en el punto de vista; yo creo que la película no es ambigua, sino que le tuerce el brazo a las dos interpretaciones/bandos enfrentados simultáneamente. es una estrategia ensayística, como digo, porque desarma la posibilidad de hacer un análisis totalizante de agitar banderas por uno de los dos bandos.
(*) lo entrecomillo porque las facciones políticas argentinas siempre se presentan como la totalidad del pueblo, es decir: siempre niega al otro como posibilidad o entidad de derecho.
Wednesday, March 31, 2010
El birreinato del río de la plata
Hay, en la muestra fotográfica ¿Qué es un autor?, de Paola Cortés Rocca y Sebastián Freire, una peligrosidad suntuosa de estar en el backstage de Dinastía. Allí conviven las dos reinas absolutas de la crítica literaria argentina: Josefina Ludmer, sexy, mítica, con un pelo salvaje y un aire sorprendente a Noemí Alan, y Beatriz Sarlo, misteriosa, elegantísima, con ESCOTE y perlas que recuerda a la mismísima Cristel Carrington o a Amalita Fortabat. Una que abraza la literatura-realidad, que organiza teorías ávidas sobre las economías representacionales del avant garde y fue la figura crucial de la "universidad de la catacumbas" durante la dictadura; otra que viene de la más encumbrada aristocracia marxista de Raymond Williams, que es tan adorada como temida, y es la última intelectual orgánica à la XX siecle. Aunque la muestra tenga lugar en una galería pequeñita y super chic de Palermo Manhattan, ellas reinan sobre toda la extensión del Birreinato que, en un país ficcional como Argentina, es la totalidad del espacio y el tiempo. Por su parte Fogwill -que vendría a ser Blake- blandió su propio cetro y posó completamente desnudo para Freire. No se pierdan a Piglia, a la potente Gabriela Cabezón Cámara, a Mario Bellatin -que es argentino-, a Alan Pauls contorneado perfecto como en sus párrafos. ¡La foto más tierna es la del mago de las palabras Arturo Carrera!!Bulnes 2705 -lun a vier de 3pm a 8pm
POST EDIT: Beatriz hoy en La Nación, analizando La pesadilla circular
POST EDIT 2: dicen que firma como Martín Kohan, pero yo creo que se trata de Steve McQueen...
Tuesday, December 22, 2009
La novela de Maxie!
Swann, "Niños hippies". De la versión in english, Michiko Kakutani -una especie de Reina Beatriz por lo superpoderosa, con un aire cromosómico a Yoko Ono- dijo en el New York Times que era “a small gem, a novel that showcases her eye for detail, her psychological acuity, her ability to conjure up a particular place and time”.En su primera traducción al español, Chicas serias, nos sacamos una foto con medias y zapatos que le pedí a una vecinita que cruzaba 4to del secundario (parecemos de 9!). Para esta tapa, Max usó una foto de ella y sus tres hermanitos, en los bosques de Pensilvania donde creció. Acá la atrapé a Maxie en las ciudades, en Paris, en un viaje que hicimos a Moscú y San Petersburg.
Wednesday, October 7, 2009
En Viva, pero sin Beatriz :(
por Ana Laura Pérez para Viva, ClarínTalentosa ex estudiante de Letras escribe poderoso primer libro en el que se mofa del ambiente académico y sus mitos. No contenta con ello, expresa mirada desafiante a la legendaria militancia de los setenta y la crianza progre. Para colmo, el libro en cuestión se transforma en inédito fenómeno de ventas y en objeto de debate en la anémica arena criolla de las ideas. Estos antecedentes podrían explicar que Pola Oloixarac -de ella se trata- haya enfrentado con valentía y gracia las espadas del machismo literario, que la critica, la ningunea o realza su belleza por sobre sus dotes de narradora y polemista. Experta en nuevas tecnologías, perfomer, e integrante del dúo Ladycavendish (en homenaje a la duquesa que en el 1600 desafió la prohibición de dedicarse a las ciencias y las letras), ahora está escribiendo un libro sobre orquídeas, flores que colecciona. ¿Señal de que quiere paz?
¿Cuánto hay en usted de esa "inclinación salvaje por la extravagancia" que Virgina Woolf adjudica a Lady Cavendish? La Woolf es tan severa, prácticamente la reta por mala conducta. Pero la extravagancia hace tiempo que no es un pecado intelectual, y yo no podría arrogarme ni una fracción de lo que esa rebeldía resplandeciente significaba para Milady. En cuanto a mis propias inclinaciones salvajes... diria que exceden la teoría (risas).
Según su experiencia... ¿son más salvajes las teorías, los hombres o los blogs?Las teorías, naturalmente, porque son espejos de los hombres y los provocan e incitan en sus lugares de juego, por ejemplo los blogs.
¿Es eso bueno o malo? Es excelente! Vivimos con la ilusión de pertenecer a una cultura civilizada, progresista, no-machista, pero las teorías producen discusiones que nos muestran el lado salvaje e hiperrealista de la cultura.

¿Calificaría de "salvaje" al medio literario argentino? No, es más bien una tertulia de salón con empapelado de jungla y un set de muñequitos Neanderthal. Hacen el ademán de empuñar el garrote, los gestos patoteriles, la mímica del lumpenaje, pero lo único que ponen en juego es su aspiración a la Respetabilidad: toman menos riesgos que oficinistas jugando al Estanciero.
¿Las orquídeas son menos, tanto o más delicadas que las jóvenes escritoras argentinas? Al contrario de lo que suele creerse, las orquídeas son muy fuertes y resistentes. Sobrevivieron a la glaciación que terminó con los dinosaurios... con suerte las escritoras jóvenes haremos lo mismo.
¿Cuál es el patógeno más difícil que enfrenta una orquídea? Los caracoles son fatídicos.
¿Y una intelectual? Bueno, los babosos son más bien inofensivos.
¿Volvió a pisar la Facultad de Filosofía y Letras tras publicar un libro en el que ironizaba con sus profesores, alumnos, usos, abusos y costumbres? Si, fui con una amiga a colgar posters invitando a la Biblioteca Nacional. Los pusimos debajo de unos carteles de Izquierda Unida, para alentar a un instinto de camaradería.
¿Se rió de la izquierda en el libro y quería que fueran a su presentación?! ¿No le convendría pegarlos debajo de los de PRO? ¡Au contraire! La izquierda ilustrada, la izquierda "caviar", tiene un corazoncito hegeliano y sabe disfrutar de la crítica de la crítica. Igual, en Puán es más fácil encontrar camellos pastando fotocopias que carteles del PRO.
Pasé las hojas: el elegíaco especial sobre Ernesto Sábato, el rigor monográfico de Valeria Mazza, la columna de Paulo Coehlo y las recetas de Narda, y comprobé con pena que... no estaba Beatriz! Nuestra reina de campo intelectual ya no enjoya la revista dominical del gran diario argentino :(
Me consuela, de todos modos, que los grandes monopolios mediáticos no pierdan del todo el contacto con la universidad: malignos rumores afirman que el mismísimo Américo Cristófalo, director de la carrera de Letras, sobornó personalmente al corrector de la revista para que me pusiera ex estudiante ¿¿¿de Letras??! Pero yo estudié en Filo, chicos, que como saben es Amor en griego. Pronto, desagravio y retractación pública mediante la intercesión del otrora director de mi carrera, Senador Cabanchik.
pd: mutatis mutandis, ahora dicen que Juan Terranova va a sacar carnet de filósofo. Volontiers, Juan!! hagamos un rematch.Thursday, August 13, 2009
Primeras Jornadas de Hackeo a la Computadora de Beatriz
Auspicia: Fiesta de Bodas de Oro de Dañel, quien -oh Azar, tú que no existes!- cumple el mismo día que Madonna.Coming up... las actas con los resultados :D
Tuesday, August 4, 2009
Cosas de reinas
parecido al accionar de los pajaritos -nunca diré rapiñeras- que revolotean para pedirte polen y opiniones sobre cualquier pavada o tema asaz importantísimo que se les cruza (como si la supuesta "intervención en la cultura" fuera hablar con ellos de las cosas que a ellos les interesan). Yo quiero hablar de dos (2) cuestiones que atañen a los círculos más exquisitos de la aristocracia vernácula: temas que me tocan, y mucho. Estimados periodistas, activistas de la cultura, chicos buena onda y canallitas que me espían el twitter para sacar “material”, pongo en su conocimiento asuntos ardientes del mundo literario, tópicos cruciales para discutir y deliberar e intervenir:1. Dañel Link, el apolíneo y geñal escritor, dice que no quiere festejar su cumpleaños de demi-siècle!!! Hace un año, Dañel paseaba su esplendor por CasaBrandon y dejó caer “el año que viene, cierro Brandon para mi cumple”. Todxs nos re excitamos:
2.
Hace unas semanas, la reina Beatriz estaba siendo entrevistada en un canal de televisión por cable y dijo, más o menos textualmente: “Yo tengo un blog donde anoto mis pensamientos, pero es
Que la voz de la mayoría se manifieste (tal es la fantasía democrática que hace a la CIA 2.0, el Campo Intelectual Ampliado de internet). Mientras, les dejo unas fotos de la fiesta de cumple de otra reina, poderosa en territorios infinitamente más triviales, aunque no menos literarios, como es Inglaterra: el brindis en honor a Su Majestad la Reina Elizabeth II en la Embajada en su cumpleaños #83.
Sunday, March 22, 2009
Reina Beatriz
¿Era ella?. Ni ahora, mirando fotos,
puedo estar seguro. Nunca tuve una gran memoria visual, mucho menos para las caras. (sigue acá)
Sunday, February 15, 2009
Las teorías en tiempos de Google

El pececito se llama Yorick y la gata Montaigne Michelle. Su dueña se aferra a una “edición trilingüe de la Metafísica de Aristóteles” y usa “gorra de escribir” como Jo en Mujercitas. Una tormenta le impone, como toda la naturaleza, su “efecto gótico” y el terror la conduce a una cita de John Aubrey sobre la costumbre de Hobbes de cantar de noche desgañitándose porque creía que así beneficiaba sus pulmones. Inmediatamente, por deslizamiento, llega Rousseau que, como Hobbes, también protagoniza episodios de paranoia “clásica y barroca”.
Cualquier párrafo de la novela de Pola Oloixarac ofrece esta variedad de remisiones culturales. La Facultad de Filosofía y Letras de la UBA es la patria de adopción de la narradora (alias Rosa Ostreech: Avestruz Rosado), hija vengadora y respetuosa, satírica y disciplinada de la heterotopía cuyo lugar físico es Puán y Pedro Goyena. Las teorías salvajes no podría haber salido de una cabeza educada en otra parte; a quienes conocen la abigarrada escena de la Facultad esta novela les resultará algo así como una carta escrita por un pariente próximo que desprecia y ama los cuatro pisos del edificio y los personajes de picaresca que discurren allí (los ven
dedores de videos y discos truchos o de panes rellenos, los organizadores de iniciativas descabelladas que la novela, al pasar, pone en ridículo, las profesoras arratonadas, los ayudantes de cátedra solícitos, los titulares carcomidos por la decrepitud y la repetición que se transforman en objetos eróticos de estudiantes obsesivas, ávidas y ambiciosas).
Las teorías salvajes muestra lo que se puede hacer con lo que se aprendió en la Facultad, o sea que, a su modo, es un panegírico del mundo universitario que ha convertido a una mujer joven y bella (narradora, personaje, conste que no digo autora) en una especie de monomaníaca para quien lo erótico se consume o se consuma en la pasión filosófica y viceversa. Reivindicación hipercrítica de Puán y Pedro Goyena, la
novela se apoya sobre el mismo suelo que convierte en un campo minado. No hay por qué pensar de antemano que eso carece de un interés más amplio, porque todo depende de la eficacia de la sátira que a veces es veloz, inteligente, cruenta, y otras, demasiado engolosinada con su perspicacia.
Fiel a esta heterotopía del Saber, la narradora tiene siempre un libro a mano para fregarlo contra el hocico de su gata en un gesto de didactismo mimético; o para contar una performance porno-underground o un trip de pastillas y polvos diversos en una disco. Las teorías (antropológicas, psiquiátricas, filosóficas, tecnológicas) fascinan, pero también son instrumentos para escribir una novela que yo no llamaría filosófica, sino de aprendizaje, no una “educación sentimental” sino una educación a secas.
Se podría hablar de los procedimientos intertextuales que ponen
de manifiesto esta educación, de las citas de libros reales o de textos inventados. Sin embargo, no estoy muy segura de que “intertextual” sea la palabra adecuada. Habría que buscar otra. La intertextualidad pertenece a la época de las bibliotecas reales y de las enciclopedias. Las citas, alusiones y ficciones teóricas de esta novela son de la era Google, que ha vuelto casi inútil el trabajo de hundir citas cifradas porque nada permanece cifrado más de cinco minutos. Sylvia Molloy escribió que la erudición borgeana era incierta y finalmente poco confiable. Esa cualidad dudosa de la cita, que producía la indeterminación de los textos de Borges, hoy no tiene condiciones de posibilidad: no hay incertidumbre; verdadera, modificada o intacta, la cita siempre se encuentra a pocos golpes de teclado; y las citas falsas no aparecen entre los resultados del buscador.
El personaje de Las teorías salvajes lleva una mochila llena de libros, posee los clásicos en las lenguas correspondientes, clasifica con cartoncitos los estantes de su biblioteca. Pero ella y nosotros sabemos que allí está Google, burlando la colección de libros y artículos sobre papel,
como una amenaza a la custodia privada del saber. Atento a esta cualidad Google, Tulio Halperín Donghi, en Son memorias, reemplazó todas las referencias a libros que conoce perfectamente por una fórmula leve y divertida: “Google me informa”. Después de Google, no hay erudición sino links. Las teorías salvajes vive desesperadamente esta situación y quizá por eso Pola Oloixarac acumula referencias.
Aunque Hobbes es “el centro flamígero” de la biblioteca y las teorías de un antropólogo apócrifo
invierten la ficción freudiana en torno al asesinato del Padre, Las teorías salvajes sobresalen más en el aforismo y el mot d’esprit: un setentista es un “trasto viejo de ideologemas” y está “envuelto en su extraño glamour de veterano de guerra sucia”; el consumo de cumbia por las capas medias es una “degeneración chic de lo inadmisible”. Igual que Laura Ramos, Oloixarac es implacable con la educación recibida como hija de “progres”: a los chicos no se les compra helados Massera y en los colegios está bien visto “escribir ensayos sobre los desaparecidos y poemas sobre la dictadura en las clases de expresión corporal”, cuyos títulos pueden ser “Pégame y llámame Esma”. La caricatura de esos años de infancia es tan sarcástica como eficaz, con una sola excepción: no funciona la parodia del diario íntimo de una militante setentista que la novela transcribe. La parodia necesita una idea más exacta del texto a parodiar y Oloixarac no la tiene.
En paralelo a la historia del desenfrenado erotismo filosófico de la narradora nacida y criada en Filosofía y Letras hay otra historia, que transcurre en el escenario de lo semi fashion, semi cool, bizarro de Buenos Aires, donde cada minoría cultural es el centro de pequeños oleajes de celebridad marginal (en realidad: todo es margen). Esos personajes, por un capricho de la fortuna, acceden al estatuto de celebrities fugaces. Allí hay de todo: hijos de madres setentistas (exactamente captadas con su pelos al viento a lo Farrah Fawcett y sus largas polleras), parejas en busca de parejas que arman una especie de colonia urbana para el sexo, las drogas, la difusión de videos, y la creación de una página de games en Internet que se inaugura con Dirty Wars 1975, nerds, cumbieros y, como pintoresco desafío, un empleado de MacDonald’s con síndrome de Down que se masturba con la protagonista de videos under porno. Este abanico de life-styles tiene una dinámica merecidamente mayor que el reducto Puán de las pasiones filosóficas. La zona juvenil de Las teorías salvajes, en especial una noche en la disco y la realización del video-game cuya acción transcurre en los años setenta, muestra una vitalidad exuberante, acentuada por la original insistencia con que Oloixarac escribe sobre los cuerpos feos y las materias o los olores inmundos.
La mezcla de bizarros, nerds y beautiful people produce un tratado de microetnografía cultural más convincente que los que resultan de las pasiones teóricas. Las teorías salvajes están allí.
NOTA: En la reseña de Perfil salió publicada una foto con un crédito equivocado; el crédito fotográfico es de Stefania Fumo.
