Sunday, February 15, 2009

Las teorías en tiempos de Google

por Beatriz Sarlo para Perfil

El pececito se llama Yorick y la gata Montaigne Michelle. Su dueña se aferra a una “edición trilingüe de la Metafísica de Aristóteles” y usa “gorra de escribir” como Jo en Mujercitas. Una tormenta le impone, como toda la naturaleza, su “efecto gótico” y el terror la conduce a una cita de John Aubrey sobre la costumbre de Hobbes de cantar de noche desgañitándose porque creía que así beneficiaba sus pulmones. Inmediatamente, por deslizamiento, llega Rousseau que, como Hobbes, también protagoniza episodios de paranoia “clásica y barroca”.

Cualquier párrafo de la novela de Pola Oloixarac ofrece esta variedad de remisiones culturales. La Facultad de Filosofía y Letras de la UBA es la patria de adopción de la narradora (alias Rosa Ostreech: Avestruz Rosado), hija vengadora y respetuosa, satírica y disciplinada de la heterotopía cuyo lugar físico es Puán y Pedro Goyena. Las teorías salvajes no podría haber salido de una cabeza educada en otra parte; a quienes conocen la abigarrada escena de la Facultad esta novela les resultará algo así como una carta escrita por un pariente próximo que desprecia y ama los cuatro pisos del edificio y los personajes de picaresca que discurren allí (los vendedores de videos y discos truchos o de panes rellenos, los organizadores de iniciativas descabelladas que la novela, al pasar, pone en ridículo, las profesoras arratonadas, los ayudantes de cátedra solícitos, los titulares carcomidos por la decrepitud y la repetición que se transforman en objetos eróticos de estudiantes obsesivas, ávidas y ambiciosas).

Las teorías salvajes muestra lo que se puede hacer con lo que se aprendió en la Facultad, o sea que, a su modo, es un panegírico del mundo universitario que ha convertido a una mujer joven y bella (narradora, personaje, conste que no digo autora) en una especie de monomaníaca para quien lo erótico se consume o se consuma en la pasión filosófica y viceversa. Reivindicación hipercrítica de Puán y Pedro Goyena, la novela se apoya sobre el mismo suelo que convierte en un campo minado. No hay por qué pensar de antemano que eso carece de un interés más amplio, porque todo depende de la eficacia de la sátira que a veces es veloz, inteligente, cruenta, y otras, demasiado engolosinada con su perspicacia.

Fiel a esta heterotopía del Saber, la narradora tiene siempre un libro a mano para fregarlo contra el hocico de su gata en un gesto de didactismo mimético; o para contar una performance porno-underground o un trip de pastillas y polvos diversos en una disco. Las teorías (antropológicas, psiquiátricas, filosóficas, tecnológicas) fascinan, pero también son instrumentos para escribir una novela que yo no llamaría filosófica, sino de aprendizaje, no una “educación sentimental” sino una educación a secas.

Se podría hablar de los procedimientos intertextuales que ponen de manifiesto esta educación, de las citas de libros reales o de textos inventados. Sin embargo, no estoy muy segura de que “intertextual” sea la palabra adecuada. Habría que buscar otra. La intertextualidad pertenece a la época de las bibliotecas reales y de las enciclopedias. Las citas, alusiones y ficciones teóricas de esta novela son de la era Google, que ha vuelto casi inútil el trabajo de hundir citas cifradas porque nada permanece cifrado más de cinco minutos. Sylvia Molloy escribió que la erudición borgeana era incierta y finalmente poco confiable. Esa cualidad dudosa de la cita, que producía la indeterminación de los textos de Borges, hoy no tiene condiciones de posibilidad: no hay incertidumbre; verdadera, modificada o intacta, la cita siempre se encuentra a pocos golpes de teclado; y las citas falsas no aparecen entre los resultados del buscador.

El personaje de Las teorías salvajes lleva una mochila llena de libros, posee los clásicos en las lenguas correspondientes, clasifica con cartoncitos los estantes de su biblioteca. Pero ella y nosotros sabemos que allí está Google, burlando la colección de libros y artículos sobre papel, como una amenaza a la custodia privada del saber. Atento a esta cualidad Google, Tulio Halperín Donghi, en Son memorias, reemplazó todas las referencias a libros que conoce perfectamente por una fórmula leve y divertida: “Google me informa”. Después de Google, no hay erudición sino links. Las teorías salvajes vive desesperadamente esta situación y quizá por eso Pola Oloixarac acumula referencias.

Aunque Hobbes es “el centro flamígero” de la biblioteca y las teorías de un antropólogo apócrifo invierten la ficción freudiana en torno al asesinato del Padre, Las teorías salvajes sobresalen más en el aforismo y el mot d’esprit: un setentista es un “trasto viejo de ideologemas” y está “envuelto en su extraño glamour de veterano de guerra sucia”; el consumo de cumbia por las capas medias es una “degeneración chic de lo inadmisible”. Igual que Laura Ramos, Oloixarac es implacable con la educación recibida como hija de “progres”: a los chicos no se les compra helados Massera y en los colegios está bien visto “escribir ensayos sobre los desaparecidos y poemas sobre la dictadura en las clases de expresión corporal”, cuyos títulos pueden ser “Pégame y llámame Esma”. La caricatura de esos años de infancia es tan sarcástica como eficaz, con una sola excepción: no funciona la parodia del diario íntimo de una militante setentista que la novela transcribe. La parodia necesita una idea más exacta del texto a parodiar y Oloixarac no la tiene.

En paralelo a la historia del desenfrenado erotismo filosófico de la narradora nacida y criada en Filosofía y Letras hay otra historia, que transcurre en el escenario de lo semi fashion, semi cool, bizarro de Buenos Aires, donde cada minoría cultural es el centro de pequeños oleajes de celebridad marginal (en realidad: todo es margen). Esos personajes, por un capricho de la fortuna, acceden al estatuto de celebrities fugaces. Allí hay de todo: hijos de madres setentistas (exactamente captadas con su pelos al viento a lo Farrah Fawcett y sus largas polleras), parejas en busca de parejas que arman una especie de colonia urbana para el sexo, las drogas, la difusión de videos, y la creación de una página de games en Internet que se inaugura con Dirty Wars 1975, nerds, cumbieros y, como pintoresco desafío, un empleado de MacDonald’s con síndrome de Down que se masturba con la protagonista de videos under porno. Este abanico de life-styles tiene una dinámica merecidamente mayor que el reducto Puán de las pasiones filosóficas. La zona juvenil de Las teorías salvajes, en especial una noche en la disco y la realización del video-game cuya acción transcurre en los años setenta, muestra una vitalidad exuberante, acentuada por la original insistencia con que Oloixarac escribe sobre los cuerpos feos y las materias o los olores inmundos.

La mezcla de bizarros, nerds y beautiful people produce un tratado de microetnografía cultural más convincente que los que resultan de las pasiones teóricas. Las teorías salvajes están allí.

NOTA: En la reseña de Perfil salió publicada una foto con un crédito equivocado; el crédito fotográfico es de Stefania Fumo.

27 comments:

chicaenminifalda said...

Que buena lectura la de Sarlo!!!!!
felicitaciones totales!!!
(lástima que no publicaron la foto fawcet)

perú said...

bueno, una que dice que no solo le gustó. Quería saber: la novela perdida era más umberto eco o más sofia coppola's 'Marie Antoinette'. Lo uqe tiene de bueno esa pelicula, además de los escotes, es que en lugar de un minuette, bailan pixies (creo. creo que eran los pixies, no me acuerdo)

Isil said...

que bajon envecejer.

Simpática y puntual said...

sí, eran los pixies.

Simpática y puntual said...

ah, no, no! era siouxsie.

Diego said...

Qué grozza que es, eh. Pensar que algunos le rompen las bolas.

girlontape said...

felicitaciones polix, thx for the heads up

m. said...

después de algunas páginas de esa prosa no demasiado elusiva, no exactamente cientificista, ponele, no totalmente "engolosinada con su perspicacia", correcta y, sobre todo, ¡argentina!, no pude evitar, como si el mandato también saliera de esa prosa, justo donde dice "Las ideas que surgieron del cruce de los tres agentes fundamentales de toda teoría", hacerme la paja con la foto la solapa... y pude seguir leyendo más tranquilx.

srta.pola said...

jajajaaj

mandato es la palabra, gracias x la reseña

Anonymous said...

vuelvo a visitar el pequeño museo del presente de tus vanidades y veo esta nota de la vampira.
´pedile una foto con traje de dominatrix rosa LTS, si no no le creo nada. besos pol de tu dasbald.

Ri said...

Puan no es el mismo (y Betty lo sabe) desde que el vendedor de panes rellenos que hacia rimas (¿Juan Porteño?) se metio en politica y desatendio sus panes, hoy frios, gomosos, y sin inspiracion.
¿Sarlo se habra movido a algun estudiante que la veia como objeto erotico?

Amy said...

que bueno que te reseñe la sarlo!

che, pola, la tenés que ir a ver a chachi telesco cnatando mambo italiano al teatro! está buenísimo sin ironía, lo disfrutarías mucho.

besote.

girlontape said...

thx pola x la fe de errata on behalf of those retards :)

T. PLACERES said...

OOH, LA HERMOSA CONJUNCIÓN CUERPO ET MENTE: INTELIGENCIA.

Y ESO QUE SARLO DEJÓ (SEGURAMENTE) LOS PASILLOS DE LA SEXUACIÓN. ¿HA LEÍDO BIEN?

P.D: SERÁ UN TRIP SIN ESCALAS A MONDADORI, ANAGRAMA (O DONDE QUIERAS, LO SÉ) LO TUYO, TALENTOSA AMIGA!

Sebastián Freire said...

chicaenminifalda: acá podes ver la foto de Pola Fawcett: http://sebastianfreire.blogspot.com/2009/02/pola-fawcett.html

Isil said...

gente creativa/talentosa/exitosa/¿/humilde:

Ojo con Facebook si publican sus trabajos

http://www.facebook.com/topic.php?uid=77069107432&topic=7673&start=0&hash=733c438fb319ab64b0ca5fba9e556fcb#topic_top

http://amandafrench.net/2009/02/16/facebook-terms-of-service-compared/

Las plasti las plastpanop las plastipanoptiquinas!

srta.pola said...

wow isil, es muy zarpado wtfff

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German said...

me parece a mi Pol a la viejita vampira se sintió demasiado viejita cuando leyó tu novela rosa?

AjV said...

Che, gran verdad, el carácter nacional es importante en el entusiasmo que genera LTS.

es algo que pasa acá
no sólo la historia sino sobre todo el forjado de la novela

Aunque a juzgar por el campo material de lo político -o sea esos resquicios de realidad donde podemos "acoplarnos transformando" sentidos, modos de ser de la cosas, como ser, para la política conservadora, una financiera, etcétera- es metropolitano.
Metropolitano, aunque (cómo viene la cosa) como afirmación metropolitana EN su interfaz con "lo global".

che, mañana vengo y lo copio. De la compañera Sarlo y sus palabras parece que no da hablar acá

Ri said...

che, que pendejo irreverente ese ri.

Isil said...

Parece que rewindearon la movida legal ante el uproar de algunos.

Doble enseñanza:

- El lado oscuro de la fuerza esta presente

- Los lazos colectivos todavia pertrechan cierta esperanza

- Para un nesquik agrumoso, batir con un preleche infimo pero rendidor.

Mary Poppins said...

felicitaciones por tu libro. Cuando este en Baires lo comprare. Pero espero firma :)

Un beso y que orgullo!
por muchos estantes mas!

Mary Poppins said...

Puan es Ri

y


Ri es Ri

Besos Ri

Cece said...

m!
¿¿entonces ya no me queda ninguna X-cusa para no leerla??
congrats polita
besos

Claude said...

Me hubieras pedido a mi que te reseñe
:(
como envidio el tostado caribeño, en toda época de año, de Beatriz..

DRODRO said...

No hay algún parrafo de la novela por ahí dando vueltas? Porque las reseñas que no ponen parrafos de las novelas no me dicen nada. Es como escuchar un trailer de una pelicula en la radio.

srta.pola said...

drodro, acá hay excerpta

by funes
http://lestroispetitscochons.blogspot.com/2009/01/pola-olaixarac.html

hda:
http://www.hablandodelasunto.com.ar/?p=993

entropy
http://www.editorialentropia.com.ar/teorias.htm