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Friday, August 27, 2010

McMoons

como un pequeño pueblo norteamericano del Lejano Oeste del siglo XX, NASA tiene un McDonalds abandonado. Las puertas batientes del saloon son ahora en drive-in para el mac fiesta



adentro hay un laboratorio, manejado por un sólo hombre. Solo con sus máquinas apostadas en las antiguas mesitas y líneas de cajas registradoras, solo bajo los anuncios desteñidos de combos y las foto rancias de heroicos Empleados del Mes, el hombre se dedica a digitalizar el footage perdido de las misiones Apollo a la Luna!!!!


Como en el inicio de Indiana Jones, una caja perdida con muchísimo material quedó en un sótano del gobierno, se perdieron muchas imágenes pero oél ha montado un laboratorio para salvar las que quedan. Lo rebautizaron McMoons.

Monday, August 24, 2009

Twitters argentinos vs el Congreso de la Nación

La semana pasada se estuvo tratando en el Congreso un proyecto de ley que prevee aumentar en un %26 los artículos electrónicos importados (ahora, pagan %10). El proyecto está impulsado por diputados kirchneristas que sostienen que es para "proteger la industria nacional", porque la ley exime a Tierra del Fuego (que paga %7), aunque desde hace años hay un incentivo de -%7 en impuestos para ensamblar maquinaria electrónica allá. De más decir que la supuesta defensa de la industria nacional sólo viene a defender que se ensamblen piezas importadas (con lo que a lo sumo protege la industria nacional de China y Taiwán). Este argumento retrógrado, con aires populistas y por demás falso se combina con el fantasma de la ampliación de la brecha digital, es decir, va contra la redistribución de la riqueza en la economía del conocimiento. En Twitter (hashtag #noalimpuestazo)puede seguirse la protesta generalizada del sector techie argentino, en tanto la medida 1. alejará del acceso a la tecnología a muchxs, haciendo de la tecnología algo de élite, 2. afecta la incipiente industria de desarrollo en Argentina, que aprovechaba el cambio bajo para vender desarrollo, productos y know-how argentino afuera. Pero con el impuesto, no sólo no hay un proyecto nacional concreto que apueste al desarrollo de la tecnología en Argentina, sino que eso que se lograba a manos privadas, también se pierde.
En lugar de ataques ddos como los iraníes, los activistas argentinos de Twitter bloquearon las cuentas de mail de los diputados que votaban en contra de la ley con mails de apoyo y agradecimiento. Unos bloggers hicieron en Flickr una irónica campaña con tecnología de los 80s, otros no entendieron nada, hubo reuniones con diputados, y el debate se postergó para septiembre. Recomendados: la tecnología es de derecha y un análisis super interesante por Julián Gallo: cómo una ley puede determinar la vida de un empleado de McDonalds. NO AL IMPUESTAZO.

POST EDIT. Hay varias medidas que pueden tomarse para ayudar a la industria nacional, pero ésta sin duda no es una de ellas. Los principales problemas de las empresas que empiezan tienen que ver con 1. lo complicado q es el papeleo para hacer una empresa, 2. lo complicado que es mover $ en el sistema argentino, 3. la falta de incentivos de préstamos para emprendedores, y así ad nauseam.

Wednesday, July 8, 2009

Informe sobre ciego

**WARNING_ ALMAS SENSIBLES, NO MIREN**
digamos que sos ciego. pero te gusta la Internet. te copa!!! como no ves un pomo, tenés un software que te traduce el texto en palabras: tu predisposición al campo sonoro en tanto ciego puede apreciar semipalabras, insultos y todas las formas del caos de la internet primitiva como un espectáculo sinestésico particular. y te gusta youtube. te copa!!! por eso armás videos-respuesta a otros videos, generalmente realizados por niños en edad escolar, focalizándote en un género sumamente particular, brindando tu experiencia de cómo hacer para tomar mejor el sonido (mejores mics, mayor uso de lenguaje descriptivo, etc). explicás tu discapacidad y tus deseos de manera razonable, para que, colaborando, mejoremos entre todos la calidad de tus fantasías atendiendo a tu discapacidad. Video a video, tu sola existencia en internet va superando los momentos más psicológicamente punzantes del ciclo de verdades que habita South Park; con el tiempo, recibís una nominación al Premio Nobel del trolling.
Este fue el primer momento de fama de Bob Brehahn, a quien llegué gracias a la experta en Troll Poetry, dra. Ferka:



Espero que hayan completado su cuota de horror cómico del día. Coming soon: **Concurso de Troll Poetry*^" en el mismo baticanal.

Wednesday, April 29, 2009

Miguel?

Me ubico en el 80 detrás de la dama con la hebilla verde; y lo veo.
El Hombre Araña en camisa y pantalones denim, campera roja. Avanza por el pasillo.
Es un niño discapacitado, la mujer de la hebilla verde se baja o le cede el asiento.Su cráneo es alargado, casi en punta. Saco mi libretita y garrapateo "sos una masa", trato de meterle el papelito en el bolsillo de la campera. Una mujer al lado mira lo que trato de hacer, debe pensar que trato de robarle. Saco el papelito. El hombre araña toca el timbrecito.
Baja del colectivo, hay unos chicos del delivery de McDonalds; el les grita Yassssam!!! con los brazos en forma de avión, los delivery boys lo festejan. Enfila para entrar a McDonalds, siempre con la máscara puesta.

Sunday, February 15, 2009

Las teorías en tiempos de Google

por Beatriz Sarlo para Perfil

El pececito se llama Yorick y la gata Montaigne Michelle. Su dueña se aferra a una “edición trilingüe de la Metafísica de Aristóteles” y usa “gorra de escribir” como Jo en Mujercitas. Una tormenta le impone, como toda la naturaleza, su “efecto gótico” y el terror la conduce a una cita de John Aubrey sobre la costumbre de Hobbes de cantar de noche desgañitándose porque creía que así beneficiaba sus pulmones. Inmediatamente, por deslizamiento, llega Rousseau que, como Hobbes, también protagoniza episodios de paranoia “clásica y barroca”.

Cualquier párrafo de la novela de Pola Oloixarac ofrece esta variedad de remisiones culturales. La Facultad de Filosofía y Letras de la UBA es la patria de adopción de la narradora (alias Rosa Ostreech: Avestruz Rosado), hija vengadora y respetuosa, satírica y disciplinada de la heterotopía cuyo lugar físico es Puán y Pedro Goyena. Las teorías salvajes no podría haber salido de una cabeza educada en otra parte; a quienes conocen la abigarrada escena de la Facultad esta novela les resultará algo así como una carta escrita por un pariente próximo que desprecia y ama los cuatro pisos del edificio y los personajes de picaresca que discurren allí (los vendedores de videos y discos truchos o de panes rellenos, los organizadores de iniciativas descabelladas que la novela, al pasar, pone en ridículo, las profesoras arratonadas, los ayudantes de cátedra solícitos, los titulares carcomidos por la decrepitud y la repetición que se transforman en objetos eróticos de estudiantes obsesivas, ávidas y ambiciosas).

Las teorías salvajes muestra lo que se puede hacer con lo que se aprendió en la Facultad, o sea que, a su modo, es un panegírico del mundo universitario que ha convertido a una mujer joven y bella (narradora, personaje, conste que no digo autora) en una especie de monomaníaca para quien lo erótico se consume o se consuma en la pasión filosófica y viceversa. Reivindicación hipercrítica de Puán y Pedro Goyena, la novela se apoya sobre el mismo suelo que convierte en un campo minado. No hay por qué pensar de antemano que eso carece de un interés más amplio, porque todo depende de la eficacia de la sátira que a veces es veloz, inteligente, cruenta, y otras, demasiado engolosinada con su perspicacia.

Fiel a esta heterotopía del Saber, la narradora tiene siempre un libro a mano para fregarlo contra el hocico de su gata en un gesto de didactismo mimético; o para contar una performance porno-underground o un trip de pastillas y polvos diversos en una disco. Las teorías (antropológicas, psiquiátricas, filosóficas, tecnológicas) fascinan, pero también son instrumentos para escribir una novela que yo no llamaría filosófica, sino de aprendizaje, no una “educación sentimental” sino una educación a secas.

Se podría hablar de los procedimientos intertextuales que ponen de manifiesto esta educación, de las citas de libros reales o de textos inventados. Sin embargo, no estoy muy segura de que “intertextual” sea la palabra adecuada. Habría que buscar otra. La intertextualidad pertenece a la época de las bibliotecas reales y de las enciclopedias. Las citas, alusiones y ficciones teóricas de esta novela son de la era Google, que ha vuelto casi inútil el trabajo de hundir citas cifradas porque nada permanece cifrado más de cinco minutos. Sylvia Molloy escribió que la erudición borgeana era incierta y finalmente poco confiable. Esa cualidad dudosa de la cita, que producía la indeterminación de los textos de Borges, hoy no tiene condiciones de posibilidad: no hay incertidumbre; verdadera, modificada o intacta, la cita siempre se encuentra a pocos golpes de teclado; y las citas falsas no aparecen entre los resultados del buscador.

El personaje de Las teorías salvajes lleva una mochila llena de libros, posee los clásicos en las lenguas correspondientes, clasifica con cartoncitos los estantes de su biblioteca. Pero ella y nosotros sabemos que allí está Google, burlando la colección de libros y artículos sobre papel, como una amenaza a la custodia privada del saber. Atento a esta cualidad Google, Tulio Halperín Donghi, en Son memorias, reemplazó todas las referencias a libros que conoce perfectamente por una fórmula leve y divertida: “Google me informa”. Después de Google, no hay erudición sino links. Las teorías salvajes vive desesperadamente esta situación y quizá por eso Pola Oloixarac acumula referencias.

Aunque Hobbes es “el centro flamígero” de la biblioteca y las teorías de un antropólogo apócrifo invierten la ficción freudiana en torno al asesinato del Padre, Las teorías salvajes sobresalen más en el aforismo y el mot d’esprit: un setentista es un “trasto viejo de ideologemas” y está “envuelto en su extraño glamour de veterano de guerra sucia”; el consumo de cumbia por las capas medias es una “degeneración chic de lo inadmisible”. Igual que Laura Ramos, Oloixarac es implacable con la educación recibida como hija de “progres”: a los chicos no se les compra helados Massera y en los colegios está bien visto “escribir ensayos sobre los desaparecidos y poemas sobre la dictadura en las clases de expresión corporal”, cuyos títulos pueden ser “Pégame y llámame Esma”. La caricatura de esos años de infancia es tan sarcástica como eficaz, con una sola excepción: no funciona la parodia del diario íntimo de una militante setentista que la novela transcribe. La parodia necesita una idea más exacta del texto a parodiar y Oloixarac no la tiene.

En paralelo a la historia del desenfrenado erotismo filosófico de la narradora nacida y criada en Filosofía y Letras hay otra historia, que transcurre en el escenario de lo semi fashion, semi cool, bizarro de Buenos Aires, donde cada minoría cultural es el centro de pequeños oleajes de celebridad marginal (en realidad: todo es margen). Esos personajes, por un capricho de la fortuna, acceden al estatuto de celebrities fugaces. Allí hay de todo: hijos de madres setentistas (exactamente captadas con su pelos al viento a lo Farrah Fawcett y sus largas polleras), parejas en busca de parejas que arman una especie de colonia urbana para el sexo, las drogas, la difusión de videos, y la creación de una página de games en Internet que se inaugura con Dirty Wars 1975, nerds, cumbieros y, como pintoresco desafío, un empleado de MacDonald’s con síndrome de Down que se masturba con la protagonista de videos under porno. Este abanico de life-styles tiene una dinámica merecidamente mayor que el reducto Puán de las pasiones filosóficas. La zona juvenil de Las teorías salvajes, en especial una noche en la disco y la realización del video-game cuya acción transcurre en los años setenta, muestra una vitalidad exuberante, acentuada por la original insistencia con que Oloixarac escribe sobre los cuerpos feos y las materias o los olores inmundos.

La mezcla de bizarros, nerds y beautiful people produce un tratado de microetnografía cultural más convincente que los que resultan de las pasiones teóricas. Las teorías salvajes están allí.

NOTA: En la reseña de Perfil salió publicada una foto con un crédito equivocado; el crédito fotográfico es de Stefania Fumo.

Sunday, February 1, 2009

Viene con La Cajita Feliz

Con ustedes: Herr Dasbald, lector formidable
Después de cronicar una lectura realmente excelente de las Teorías salvajes, Dasbald vuelve al lugar del crimen; porque LTS fueron devoradas casi íntegramente en un McDonalds:

y leyendo a dúo, con el mismísimo Ronald
Oh brindo por tí, Dasbald querido, con mi coca regular y mi McFiesta muáaa