











Este modelo se arma con piezas militares, más baratas que las espaciales: los testeos se hacen sobre este modelo, que cuesta unos 3 millones, y luego se pasa al


Arriba, un groso de la comitiva de la NASA, el resto desperdigados contra la ventana a contraluz; abajo, un poco de Nahuel Huapi.
Un poquitito más
casi de noche
espejos, el bar que remite alpino), en unas horas partimos a la montaña boscosa. Clara Lee-Lundberg, una encantadora bailarina & periodista que navega BA en bici con otras dos chicas (hacen arte conceptual bi-rodado y han prometido mostrarme su manifesto BITN: Bikers in the Night), me hizo una entrevista para una revista sueca.
2. Patricio Erb me entrevistó para su blog "Letras Incómodas" de Perfil,
ésta es la primera parte y la segunda, en torno a blogs, crítica y violencia. Moi: lo más interesante del boom de la opinología online es que produce y registra al mismo tiempo su propio fenómeno sociológico. [...] Gracias a internet y a la voluntariosa masa comentadora, un libro re nerd se volvió una máquina de despertar discusiones. Varios me han dicho que el mega affair que generó LTS es una novela aparte. ¡Una novela que genera novelas! Suena como el famoso “procedimiento” de Aira pero open-source.
3. Parte del Diario de la Feria del Libro en Clarín Blogs. Félix Bruzzone y Pola Oloixarac, dos autores muy en boga disparan contra el canon. sigue acá
Un besito para todos los trolls que me conocen!!!
Además de escritora fundacional, Eduarda hacía música y me cuenta la dea d'il rock Paula Maffia que hace poco encontraron partituras suyas para piano y voz nunca antes oídas y las van a estar interpretando el viernes. Abajo el programa entero, aquí más info.
2. En el dispositivo del final de LTS, los jugadores descomponían una parcela de mundo yuxtaponiendo secciones temporales sobre el canvas del espacio de Googleearth. En LTS es un hack, mientras que en Hypercities -una vez que esté en funcionamiento- esto sería una actividad legal. Como todas las cosas que valen la pena, siempre hay una manera legal y otra ilegal.
Al terminarla soñé que surcaba las aguas en un navío con Sandokan y Yáñez, el lusitano: había vísceras desparramadas por la cubierta. Me desperté llorando. Recuerdo la sensación vivamente: desde entonces estaría condenada a estar de este lado del mundo; mi tristeza era el terror que me producía la distancia infame entre fantasía y realidad. Tenía 7 años, el libro se había terminado y yo había quedado afuera de él. Otro amor iniciático fue Violeta, de Whitfield Cook (también colección Robin Hood). Con ella me di cuenta de que leer no era sólo disfrutar, sino que podía incidir directamente en el comportamiento: que las aventuras que empezaban en los libros seguían afuera, y viceversa.
ean la capacidad física de cruzarse conmigo en un café o un avión, y otros no. Me gusta la literatura que no perece, que sigue sonando bien a través de los siglos. La filosofía siempre sale más honrosa de ese combate con el tiempo. La novela es una invención mucho más joven, envejece más rápido.
No puedo no mencionar Pálido Fuego y Lolita, del geñal Nabokov, a los que recurro para limpiarme la cabeza de ruido o sólo para divertirme con las maldades de un viejo amigo.



nacida en los 80s bajo el paradigma Ramboidal de los juegos de guerra.
ionamiento estratégico, porque todas sabemos que no hay laburo de Letras, lo sabemos y lo sufrimos, pero terminar queriendo acceder a eso, no sé… es un bajón. Yo de chica me enorgullecía de saber que no quería ser abogarca ni vendedora. No quería Gran Hermana. No quería ser una común. ¡Qué mejor lugar que
tomado al azar donde Mann, 82 años antes, explica el espíritu que subyace a la prosa de la Srta. Pola: A mi parecer, [la maldad] es el arma más brillante de la razón contra las fuerzas de las tinieblas y la fealdad. La maldad, señor, es el espíritu de la crítica, y la crítica es el origen del progreso y la ilustración.
La montaña mágica, Thomas Mann. p. 82 de la edición de Edhasa
todo acá
Los fabuleux Comando Norma Aleandro colgaron este recuadrito jajajaaaajaajaj Normi ai luv iuuu tú!
por Fabián Casas para TP
(mis viejos coleccionaban). Entonces yo creía que los genitales masculinos eran una masa más o menos uniforme que se dividía en tres a los fines de la nomenclatura, pero que el sexo (oh, el sexo) los incluía a los tres, ya que los tres debían entrar y eso debía guardar alguna relación con algo que no podía explicarme si no como la búsqueda de la medida dorada de los culos. Porque había una lógica, un patrón en la prehistoria capocómica de la televisión: Adriana Brodsky se agachaba a buscar algo, Silvia Pérez se agachaba a buscar algo, Beatriz Salomón se agachaba (aunque también se quedaba parada y los cómicos se le asomaban a las tetas, siempre mirando a cámara). Cambiaban los decorados, las chicas: pero la unidad semántica del culo se multiplicaba en el asedio revisteril del boom del cola-less y la propaganda de televisores Hitachi qué bien se te ve. En torno a esa
puntuación, a esa ortografía, se organizaría la zona erógena alfonsinista: cuando la cabeza bajaba y la cola ascendía al centro de la escena, Olmedo no miraba “adentro” (no era adentro, razonaba yo, la cuestión): miraba cómplice a cámara posando cachete con cachete, y mis viejos estallaban de risa.
la explosión sexual en escenarios militares: los inolvidables Olmedo y Porcel en Rambito y Rambón primera misión (1986), Los colimbas se divierten (1986), Los colimbas al ataque (1987). Rambito la dirigía Enrique Carreras, el mismo de clásicos dictatoriales con Palito Ortega y de la increíble Los drogadictos (1979) donde Gra Alfano se fuma un porro. Y ahí donde se daban las continuidades, empezaban los límites. La zona de mis consumos culturales tenía uno explícito: no podía ver películas con Rodolfo Ranni. Ranni, habitante natural del policial, era el mal. Ranni era el cancerbero del cine que yo me moría por ver, porque además de culos había tramas que helaban la sangre, y ésa era la estirpe del cine maldito donde Ranni reinaba: Los corruptores, Las esclavas, La muerte blanca, Los Gatos, Correccional de mujeres. Películas con sus propias divas prohibidas, como Edda y la Perissé. Pero ni bien empezaba Función Privada me mandaban a mi cuarto a jugar con el microscopio, a ver si crecían mis amebas y seamonkeys.
Todavía no terminé de leer el libro, así que no puedo contarles si hay historias de amor reeee Danielle Steel como la de la peli que inspira el título, protagonizada por Mel Gibson. Pero no dejen de leer el cuento de Laura Ramos!!
Es claro que un emprendimiento de esta naturaleza, donde los estudios humanistas se hacen uno con el más exquisito sentido esteta, nunca podría producirse en la Facultad de Ciencias Sociales, ese nacional B del pensamiento. La instantánea infra tomada en un hiato de un trabajo grupal lo deja todo dicho (o casi).
Y les dicen "exámenes", bue. Al medio, Vecino, cuando usaba anteojos; Vanoli, en la extrema derecha.
el buscador que todo nerd legítimo sabe utilizar. sigue