Monday, March 29, 2010

San Ricky

Probablemente harto de fingir suculentas erecciones cabe las damiselas en los videoclips de sus canciones, Ricky Martin tomó una decisión histórica en el universo del pop latino: salió del closet. Ricky venía amagando desde 2007: primero dijo que su corazón podía pertenecer a "un hombre o a una mujer", pero ahora, usó mayúsculas. Nada trivial en países sudacas como éstos, donde la vieja guardia de hombres que se autoconsideran "normales" cada vez pierden más posiciones en todos los frentes y a su vez el machismo subterráneo se abona, por esa misma razón, con el huano del resentimiento, cada vez peor. Hace poco, en Madrid, un chico que vino a la presentación del libro me preguntó si no le hacía mal a mi libro mi existencia en tanto chica joven con atributos femeninos (algo así); yo contesté que si fuera un homosexual hombre, esconderme sería quedar en el closet, y yo no quiero eso, quiero estar en el mundo (que es lo in-mundo). Es, realmente, un pedido tan extraño?? Y hacer bang, como Ricky!!!

Veremos este día convertido en San Ricky, será *San Ricky* un ejemplo para nuevas hordas de mariconcitos desatados? Más edificante sería que saliera del closet Fantino, un comentador de fútbol, o la bruja Verón.

Pensándolo bien, me niego a aceptar que la bruja Verón esté en la Selección: lo prefiero encerrado en un armario. Descartemos su infausto recuerdo con este videoclip de Pablo Ruiz, el pequeño estigmatizado por su naturaleza efébica que hubo de exiliarse de Argentina, preadolescente, para seguir cantando al ritmo de su jopo:

De libros, personas y locura en Barcelona

De regreso en Buenos Aires, me pongo a organizar mis recuerdos, las personas deliciosas que conocí y las conversaciones/imaginaciones de libros que me zumban en la cabeza.

Aunque había nevado hacía una semana, tenía la sensación de estar deslizándome por una escena sumamente tropical, bullente de cuerpos, copas y ambiciones, en un espacio social muy competitivo, histéricamente cálido o frío, y marcado por la literatura; ad intra, se habla catalán, pero es el campo de batalla por la conquista del castellano. Barcelona es Hollywood y Cadaqués es Malibú: la capital de la industria libresca y sus moguls. Aunque había leído en alguna parte que los periodistas culturales españoles apenas leen las novelas que les llegan (la máquina editorial es tan enorme y vertiginosa que apenas tienen tiempo), debo decir que yo encontré lo contrario: no sólo gente super culta e interesada, sino visiones acérrimas de la novela, que seguía mutando bajo las interpretaciones dispares. Al pasar de la capa neblinosa de significación argentina (la placa tectónica de la guerra local), podía al fin conversar sobre literatura y filosofía de cero, y ver cómo la novela hacía de las suyas bajo retinas nuevas. Fue increíble para mí encontrar tantas lecturas apasionantes; aunque las sesiones periodísticas eran a veces maratónicas, me gustaba pensar que se trataba de una casa de citas, donde yo recibía hombres de uno en uno, a puertas cerradas, lo que le daba un color de soundtrack Moulin Rouge que me hacía ulular :P

Las teorías salvajes españolas se agotaron en dos días; el lunes 15, el día que salía a la venta y que yo llegaba a Barcelona, los Alpha Decay ya revisaban posibles erratillas para mandar a imprimir la segunda, con una faja roja que estrenamos en una firma y besada de libros en la FNAC.

viajé a España gracias al apoyo de el embajadora Gloria Bender, de la Dirección General de Asuntos Culturales. el cónsul argentino Roberto Mori vino a la rueda de prensa en Barcelona y a la presentación, y dio un discurso que me hizo poner colorada, sobre el genoma argentino!!! Terrible honor de tener un cónsul lit-friendly.

Conocí a Rodrigo Fresán, que fue tan generoso de conducirme a una de sus librerías de usados en inglés favoritas de Gràcia; me regaló dos libros de autoras que no había leído, uno de Ann Beattie y otro de Ali Smith.

Fui a verlo a Fogwill dar su show libresco en CaixaForum, donde dijo muchas veces la palabra sudaca y reivindicó el papel oracular de su literatura: fue pionero en usar el consolador en lit, y también la golden rain. Fue muy divertido; a la salida me saludó con un alegre laputaqueteparió!!! Fuimos a cenar a un lugar encantador en Poblesec con Ignacio Echeverría (el más guapo de todos los críticos ever...), los editores de Periférica que acaban de sacar Los Pichiciegos (con mi amiga Lucía nos enamoramos de Paca Flores, la editora, sobre todo cuando Paca pasó por debajo de la mesa y emergió entre las piernas de una Lucía muy gratamente impresionada), Xavi Calvo (the king, ya me explayaré), la muy guapa actriz Rosa Ruiz y libreros muy amables, además de un dibujante de historietas cuyo nombre se me fue. Fogwill leyó el final de "El divorcio" de César Aira, y cantó un poquito de Liebestod de Wagner, un crack.
hablando de la Fnac, acá el lado de "Si a los 60 no te duele nada, es que estás muerta"...

Presente Hydra y su Voegelin en las librerías más chic de Barcelona :D
la Gabriela Wiener, que es la reina incaica de la escena literaria.

Ana con Llucia Ramis, que es una superstar de la lit catalana
segundos después de terminar la presentación en la Central del Raval, en la Cripta, donde alguna gente tuvo que quedarse afuera y Xavi Calvo dio un discurso estupendo y terriblemente generoso (que ya subiré); yo respondí algunas preguntas, pero no sé si se entendió, no logro acostumbrarme al "formato presentación"
después, en las copas, convergimos en el Bar del Raval con Jordi Carrión -en impecable military style- que venía de presentar su propia novela, "Los Muertos" (Mondadori), en Laie. Al ver nuestros atuendos, nos preguntó a Evelyn y a moi si ibamos a un casamiento... nosotras replicamos: pero la etimología de glamour viene de gramática... ¡el estilo es una plataforma heurística!
yendo por el raval to the next whisky bar, con Jordi, Mathias Enard (le debo un abrazo a Pablo Braun de su parte!), Jaime Rodríguez de Quimera, la Wiener, la Cristina Fallarás...
ici Cristina, el esplendor de la leona roja
Mireya, guapísima y fotógrafaLlucia y Cristina con Diana Hernández, una bella venezolana al mando de Blackie Books, otra de las latinas que la mueven en literatura
al final de la noche, la encantadora Roser Amills Bibiloni hizo una medialuna en sus zapatos almodóvar
se ha unido al grupo: Señoras que apilan los paraguas para cantar La Farolera mientras llovizna
pasaban cosas raras, como entrar en un locutorio a cargar crédito en mi teléfono y encontrar mi cara abierta de par en par en el mostrador

y en català

meet the boyz!el Dry Martini, un clásico de Barcelona especial para atiborrarse a mojitos de maracuyá, donde Jonathan Littell me contó de la película que está planeando, pero sobre la cual no pondré absolutamente rien, porque Jonathan dice que he reconstruido defectuosamente su punto anterior... oh je vous en prie!!

Me vine (ejem, regresé) con dos libros de Periférica de Yuri Herrera, la última de Javier Calvo -con tapa de nuestra geñal Carmen Burguess, "Corona de Flores", es de una belleza única-, las conversaciones con Glenn Gould, algunos kilos de libros para mi investigación de la nueva novela, Nueve lunas y Sexografías de Gabriela Wiener, y jamón ibérico deshuesado de El jabalí, atendida por una dama de pelo incendiado para estar al tono de la decoración otoñal del local....

mi editor, Enric Cucurella, que es una especie de fashion icon de la escena literaria, segundos antes de colocarse un poco de mi Russian Red de Mac con el que beso mis libros...
el último viernes, Lu cumplía años y rendía el examen de conducir en Barcelona... que es re complicado... mejor pasemos de tema. Haciendo un balance general, mi únic regret de Barcelona es no haber adoptado a tiempo un pequeño conejito al que acariciar constantemente durante durante mi estadía, visto y considerando que las chances de apenas olisquear de lejos al Pep Guardiola y sus chicos se redujeron drásticamente desde aquel -perfecto, y oh fatídico- día. Aquí Evelyn, doctoranda en nietzchismo y animalidad, hace una pequeña V peronista junto a la práctica que condena. A la victoire, toujours!!

Sunday, March 21, 2010

A Madrid!

oh bueno, hace una semana dije que iba a postear y no hice rien de rien, pero tengo una coartada: que viajar acompañando algo tan mágico como una novela tiene consecuencias prácticas que lindan con la esclavitud y el apostolado, en series interminables (y muchas veces, apasionantes) de conversaciones. creo que steve soderberg bromeaba con hacer una película donde la tortura a los supuestos terroristas era hacerlos atravesar ruedas de prensa. al final del día, la sola noción de "comunicar" es pesadilla, y sólo se desea hundirse en la noche privada de los pensamientos, que se toman todo el tiempo que desean antes de convertirse en frases puntuadas. pero sí quiero pasar secciones de mis diarios y hacer una bonita entrada en el AVE, os juro. Y no, no conocí al pep guardiola, ni vi al Barca -aunque había conseguido una entrada para el partido contra el Sttugart y, tonti moi, no fui porque me daba timidez ir sola. hoy íbamos con evelyn en el metro y me di cuenta de que en mi 4ta visita a barcelona jamás visité La sagrada familia. ahora llueve en bcn y es cuando está más bonita.

La presentación en Madrid es el martes, aquí va la invite y luego pics, besos!!

Queridos amigos:

Nos complace invitaros a la presentación del libro "Las teorías salvajes", de Pola Oloixarac, el próximo martes 23 de marzo a las 20: 30hs en la librería La Buena Vida de Madrid (C/ Vergara, 10).

La presentación correrá a cargo de la autora, Ana S. Pareja y Enric Cucurella, editores de Alpha Decay, y del escritor y crítico Jordi Costa.

Tras la presentación, brindaremos por Las teorías y charlaremos

Esperamos veros por allí.

Un saludo afectuoso,

Alpha Team



Sunday, March 14, 2010

Estáis invitados

(mañana cuelgo fotos del Eco Comunismo Catalán, las eminencias literarias absolutamente bebidas y, dios mediante, también del Pep Guardiola, pero ahora debo someterme al oleaje retro del Valium y derrotar el jetlag, comprendeu)

Martes 16 de marzo, Barcelona.


12:00hs Rueda de prensa en el Café Salambó C/ Torrijos, 51


Jueves 18 de marzo. Barcelona.


Presentación en Librería Central del Raval con el escritor Javier Calvo, los editores de Alpha Decay Enric Cucurella y Ana S. Pareja, y la autora. A las 19.30hs.



Lo organizaron todo para que yo no pueda ir al opening....

¿Qué es un autor?

Fotografías de Sebastián Freire & Paola Cortes Rocca


Inaugura el jueves 25 de marzo, a las 19hs.


25 de marzo / fines de abril

miau miau – Bulnes 2705

www.miaumiauestudio.com


Alan Pauls

Anna-Kazumi Stahl

Ariel Schettini

Arturo Carrera

Beatriz Sarlo

Daniel Link

Dany Umpi

Edgardo Cozarinsky

Federico Jeanmaire

Fernanda Laguna

Gabriela Bejerman

Gabriela Cabezón Cámara

Guillermo Piro

Josefina Ludmer

María Moreno

Mario Bellatin

Martín Kohan

Matías Capelli

Matilde Sánchez

Pola Oloixarac

Ricardo Piglia

Rodolfo Enrique Fogwill

Friday, March 12, 2010

El lobo y yo en El País :D

"El plan maestro de Pola Oloixarac", por Gabriela Wiener para El País

"El gran acontecimiento de la nueva narrativa argentina", como lo ha llamado el pope de los novelistas de ese país, Ricardo Piglia, tiene a las celebrities del cosmos literario hispánico alborotadas, primero al otro y ahora a este lado del charco. Las teorías salvajes, de Pola Oloixarac (Buenos Aires, 1977), que acaba de aterrizar en España gracias a la editorial Alpha Decay, no sólo es un desternillante catálogo contemporáneo de doctrinas sobre la guerra en tiempos de Google Earth, tan impracticables como indestructibles, sino también una sátira de la oficialidad académica, política, cultural y progre de los setenta, bombardeada con los argumentos/armamentos de una mujer fatal. Aunque cuando su autora escucha decir que parece un Houellebecq con falda y tacones, afirma llevar "la mano a mi revólver".

Pese a su aspecto de pin up, su léxico de doctora en filosofía política le ha granjeado muchas enemistades; algunos la han acusado de reaccionaria, por su potente crítica a la izquierda de su país; otros (los que más) de guapa; de impostora, y hasta de "escribir sin amor". "¡Pero la novela está llena de amor! Hay mucho amor a la teoría, pasiones nerds, la vida interior de la erotomanía. Y filosofía, que es algo más que la excitación sexual por el saber", defiende la escritora. Pero ¿quiénes la odian? "Me odian los emos sin sentido del humor, los velocirraptores", asegura. ¿Y quién la ama? "Los amantes de las emociones fuertes, del vino, la filosofía, las olivas y el jamón". ¿Fuentes para esa inspiración caleidoscópica? De todo un poco: las facultades de filosofía, que ella define como "ecosistemas gagá" donde encontrar "perfectos personajes de comedia". Lo modernillo y friki del último Buenos Aires "como motivación morbosa". Y, desde luego, la campante "tácita aceptación de lo inhumano", como reza el epígrafe de Theodor Adorno al inicio del libro: "Me interesa la violencia como parte de la cultura, un componente obsceno que se exhibe como una cualidad obvia de la civilización, cuando es brutal".

Por su discurrir mental y verbal salpicado de cibercultura, porno y videojuegos, y por su talante innovador, la tentación de situarla como prima porteña y tardía de la española generación Nocilla también sería grande si no fuera porque esta novelista punk, filósofa, blogera, experta en arte y tecnología, cantante dulce del dueto Lady Cavendish, modelo sexy en las revistas y devota de los zapatos del malogrado Alexander McQueen, es escandalosamente inclasificable. "Se trata de una novela brillante, excitante y pedante, a partes iguales", opina de Las teorías salvajes el crítico literario Ignacio Echevarría: "es decir, rabiosamente argentina. Sorprendente, también. Y una prueba de fuego, además, para tantos escritores españoles que, con mucho menos atrevimiento, se las dan de modernos". El escritor Javier Calvo, por su parte, cree que para los que están alimentados de su "dosis de nocilla patria y traducciones de Anagrama", descubrir esta novela, "parecida a Sterne, a Nabokov, a Pynchon y yo qué sé a qué más", va a suponer un "patatús". "Yo personalmente me rindo de rodillas ante su narradora monstruosamente erudita, cruel y virginalmente cautivadora", confiesa el catalán. Para Julián Rodríguez, editor de Periférica, lo mejor es "su desparpajo y esos lados oscuros que me hacen preguntarme sobre cómo y qué debemos narrar, algo que no todos los libros consiguen".

Etnografía de un fenómeno

Como las ceremonias de iniciación para ciertas tribus aborígenes que aparecen citadas en su libro, el rito de paso para Oloixarac tuvo un despertar salvaje: las "orgiásticas sesiones" con los clásicos de Occidente. Pero tras peregrinar de Borges a Descartes y a través de "una obscena serie de hombres, varios cientos de años mayores que yo", llegó el momento de experimentar esa "aventura perversa que es pasar de la teoría a la práctica" y escribir una novela. Ésta es la primera.

Aunque el libro tiene tantos hilos argumentales como una tela de araña, éste puede ser uno: en un decorado extravagante, dominado por erotómanos, freaks y guerrilleros tecnológicos, se pasea la protagonista, una estudiante de filosofía obsesionada con su profesor, que decide someter a un tercero para poner a prueba una teoría que consiste en la transformación del imperativo marxista-leninista en una escena coital. Las etiquetas para entender Las teorías salvajes son, según Oloixarac, "comedia negra", "experimento con el zeitgeist [o espíritu del tiempo] moral y tecnológico", "el geek en la época de la reproductibilidad sexual".

Oloixarac escribe sumergida en su particular lenguaje y, en sus palabras, "buscando crear los túneles subterráneos, dentro de él, para poder dar con una forma de organizar el mundo, volverlo más hermoso y manejable". Finalmente, su mayor influencia, dice, es el vale tudo, una lucha brasileña donde puedes usar todas las partes del cuerpo. "Al igual que en literatura tienes todo el cuerpo de la cultura para dar tu combate", proclama.

EP3. En poco tiempo ha concitado mucha expectativa entre los autores y críticos españoles, y muchos ni siquiera han leído su libro. ¿Le ha sorprendido?

Pola Olaixarac. Bueno, no. Forma parte de mi plan de dominación mundial.

EP3. Sus personajes lo mismo citan a Rousseau y Hobbes que a Alex P. Keaton, de Enredos de familia, y a Gordo Porcel, el cómico obsceno argentino.

P. O. Es que adoro las comedias malhabladas y las tiras inocentes. Todo lo que quieras saber de una cultura en un momento dado está ahí.

EP3. ¿Así que lo más natural en usted es mezclar citas intelectuales con las alusiones a su biquini? Dijo que la portada argentina de su libro era rosa por el color de su biquini favorito.

P. O. Como diría la gran Esther Williams, que jamás usó uno, un biquini es un acto que se hace sin pensar.

EP3. Entonces lo de la moda va en serio. ¿Por qué ha decidido dedicarse también a la crítica online de moda?

P. O. Creo que mi primer post sobre moda surgió al enterarme de que los uniformes nazis habían sido diseñados por Hugo Boss. No pocas veces, hojeando Vogue Italia, he tenido la sensación de estar ante un prodigioso tratado de sociología, mucho más profundo e innovador que muchos ensayos.

EP3. No sólo en las comedias ingenuas y en las revistas de moda le encuentra usted alma a la cultura. En la novela también analiza la lógica de otro gran producto cultural: el comentador violento de los blogs.

P. O. La autoestima y el desprecio son un mismo movimiento y una forma de subjetividad contemporánea en el comentarista violento. En el blog me hice muchos amiguitos, y gracias a los robots de spam tengo información muy actualizada del precio del Viagra y excelentes oportunidades de negocios con viudas de ex presidentes nigerianos.

EP3. ¿Quién es la Lady Cavendish que da nombre a su banda?

P. O. Una dama maravillosa del siglo XVII que escribió poemas sobre átomos, liebres y la infinidad de los mundos. Con mi amigo Esteban Insinger los transformamos en lieder para piano y voz.

EP3. ¿No le parece que se está pasando de moderna?

P. O. No sé, pero la modernidad es nuestra antigüedad, recurrimos a Baudelaire y Duchamp como los renacentistas babeaban con los grecolatinos. En términos culturales, es un poco inevitable. Ésta es una época renacentista. No me culpes por ello.

Sunday, March 7, 2010

Google vs. China

por Pola Oloixarac para Radar

A mediados de enero, Google declaró que había sufrido un violento ataque cibernético, en el que propiedad intelectual de la compañía había sido robada. No era la única víctima; a pesar de que el hackeo a Google fue datado en diciembre, se lo vinculó con una ola de ataques (los Aurora) que habría comenzado en abril de 2009, afectando a un total de 34 titanes de tecnología de EE.UU. (Microsoft, Intel, etc.). En un golpe sumamente exitoso, los atacantes desconocidos habían penetrado la seguridad de computadoras pertenecientes a “personas clave” de cada empresa, robando el preciado código fuente de sus productos. Los ojos del gigante herido apuntaban a China, y Google pidió explicaciones al gobierno de Pekín por los ataques; ante la falta de respuesta, declaró que cerraría sus oficinas en China si no le permitían trabajar sin ejercer la censura en ese territorio. Si bien Google venía aplicando desde 2006 los filtros de censura que impone el régimen chino (cinco años de cortejos al mercado de Internet de crecimiento más explosivo le había labrado un segundo puesto lejano de Baidu, el principal buscador chino), ahora adoptaba un discurso de política exterior que incluía en su agenda la defensa de los derechos humanos: los atacantes no sólo habrían robado el código fuente, sino también habrían robado mails de activistas, configurando el fantasma de un agresor nacional (aunque el código fuente es una galletita más bien tentadora para una compañía de la competencia, como Baidu; y los mails de los opositores sólo interesan al gobierno). Pero si bien el CEO de Baidu renunció a los pocos días alegando “motivos personales” (lo que podría haber zanjado el asunto como un caso de espionaje industrial muy difícil de probar), y tampoco hay pruebas de que los ataques provinieran de China, la escalada mediática ya se enfocaba en el flamante rol de Google para enfrentarse a una nación autoritaria, en un despliegue de política exterior que incluía una coreografía de Hillary Clinton negociando la deuda en China para reactivar la economía de EE.UU.

¿Es Google el emisario del bien y la libertad, como expresa su lema empresarial Don’t do evil? ¿O existe una trama secreta conspiratoria, de la que pende la información (el destino) de los millones de usuarios de los servicios de Google? Algunos creen que Google es tan idealista (y le sobra tanto el dinero) como para darse el lujo de luchar por la libertad en China, otros creen que éste es el inicio de una nueva cortina de hierro digital. Pero ¿puede realmente ser alguna de las dos?

¿Sueñan las corporaciones con problemas morales?

Heredero directo de las visiones de William Gibson y la crítica al liberalismo de Carl Schmitt, el escenario donde las corporaciones ocupan progresivamente el rol político de las naciones, hasta opacarlas a un lugar meramente administrativo, es la profecía posmoderna de la reorganización del mundo; así, la pregonada debacle de los estados-nación encontraría en la literatura cyberpunk su desarrollo esperado. Luego de declarar su súbito compromiso por resistir la censura en China, Google hizo otro anuncio: trabajaría en conjunto con la NSA para investigar los ataques. La NSA es la agencia de Inteligencia que nació para no existir (el rumor es que las siglas corresponden a No Such Agency); su misión es el espionaje electrónico. La NSA está a la vanguardia de la cooperación silente del gobierno con compañías y de construir relaciones porosas con ellas. Según pasan los años y las tecnologías (y con ambos, las guerras sucesivas), corporaciones como General Motors, Boeing, Lockheed Martin se beneficiaron asociándose a la estructura de la defensa norteamericana, colaborando como socios del gobierno, de acuerdo a la dinámica del complejo militar-industrial: una coalición informal y cambiante de grupos con intereses en el mantenimiento de altos niveles de armamento, para la preservación de mercados coloniales y con una visión militar-estratégica de los asuntos internos. En el nuevo escenario de la ciberguerra, un prócer por escribirse es Michael McConnell: ex jefe de la NSA, ahora a cargo de la consultora privada Booz Hamilton, fue asesor de Bush y hace unos días declaró en The Washington Post: “Tenemos que reestructurar Internet para hacer rastreable quién lo hizo, por qué, desde dónde y cuál fue el resultado. La tecnología para esto ya existe, y está disponible en fuentes públicas y privadas, sólo tenemos que tener la voluntad para incluirlas en nuestros sistemas”. McConnell se refiere, naturalmente, a la voluntad política, y como ha demostrado la caída de las Torres Gemelas, no hay nada mejor que un ataque para construir la voluntad política que permita vulnerar las libertades individuales en pos de la seguridad nacional.

“Google tiene a los 10 mejores cerebros en seguridad del mundo. No necesita a la NSA para investigar un ataque. En todo caso, el trato no puede venir por ese lado”, comentó a Radar un hacker consultado. La idea de una colaboración de Google con la NSA (o mejor dicho, que esto se inscriba en el guión público de la política exterior) no sería tan llamativa si Google no dispusiera del mayor arsenal de información sobre personas del mundo, y si la NSA no se dedicara a espiar. En el frente psicológico de las multitudes internautas, con una juventud nativa-digital dedicada a la transmisión de sus yoes en sus íntimos detalles, esto es paralelo al declive de la privacidad como derecho, para volverse un commodity: un bien con muchísima demanda, pero sin valor especial. El descubrimiento fundamental de Google, la base de su modelo de negocios, no es matemático sino psicológico: Google descubrió que a la gente no le importa que sus mails sean leídos y que se contenido sea “realzado” con publicidad. A las cuentas de mail, Google ha sumado un producto (Dashboard) que registra todos tus movimientos en la web cuando estás logueado en g-mail; ha enriquecido sus perfiles con geolocación (que envían automáticamente publicidad de acuerdo a lo que escribiste y a donde estás), y recientemente ha integrado Buzz, un agregador de otras redes sociales que permite dibujar el grafo de todas las personas que conocés, la frecuencia y los temas de los que hablan. El asunto ha puesto en alerta a muchos expertos, que diseñan maneras de protegerse ante esta ampliación de la política de espionaje interno de Estados Unidos al resto de los usuarios que quedan del lado de Occidente. “Si las mismas herramientas que sirvieron para monetizar la web se convirtieron en un paraíso de la vigilancia, la NSA tendría acceso a una base de datos constantemente actualizada para poder buscar terroristas y otros enemigos de la paz mundial”, comentó Gera, un experto en seguridad informática.

Revival de la guerra fría

El año pasado, un espía digital que trabaja para fuerzas aliadas, al que llamaremos Jay, recibió un llamado de uno de sus clientes chinos. Le pidieron que viajara a Las Vegas, a encontrarse con un militar norteamericano en el lobby de un hotel. Jay tenía que darle este mensaje: “Hemos perdido el control de un botnet, alguien lo secuestró y no sabemos quién es. Sólo sepan que si reciben un ataque de estas características, no fuimos nosotros”. Un botnet es una red de máquinas tomadas, que pueden lanzar ataques simultáneos; es la forma cibernética de un ejército distribuido de agentes en el que es imposible detectar quién los comanda.

En la presente etapa de la ciberguerra, están quienes afirman que existe una cortina de hierro que divide a los países donde existe la libertad de aquellos donde no. Unos usan Google, los otros no. Regímenes autoritarios como el iraní foguean esta interpretación: recientemente, dieron de baja el servicio de G-mail para neutralizar la discusión política (que se daba en G-mail). Pero abonar esta fantasía implica desconocer la escena de China. “Es caótica. Está el gobierno, pero hay muchas facciones dentro del gobierno, y cada una tiene capacidades especiales y montan sus propias operaciones. También hay rumores de que los chinos “alquilan” sus botnets a terceros; luego, los entrepreneurs de tecnología son miembros del Partido, pero lo más probable es que, si hubo un ataque realmente, nadie esté en control. Luego hay muchísima gente brillante que, naturalmente, entrena sus capacidades violando el mal software norteamericano, y gente que hackea por diversión y que se dedica a colección de vulnerabilidades no reveladas para usarlas en cualquier momento”, comentó Jay a Radar. La naturaleza de las armas en cuestión hace que sea muy fácil construir una red de agentes (botnet), y quien encuentre una falla de seguridad podrá hacerse del control de ese robot. Hasta ahora, los reportes señalaron lugares y descubrimientos que no salen de lo usual: que se trataba de una falla de Internet Explorer y que el ataque había pasado por el ámbito universitario. “Pero es un clásico de los ataques pasar por la universidad: son públicas, y es imposible seguir la pista de quién estaba sentado en ese momento en ese lugar”, comenta Gera.

Por su parte, los medios chinos dieron una amplia cobertura al establecimiento, desde el año pasado, de un cibercomando operando dentro del ejército norteamericano. Un experto consultado por el gobierno chino expresaba su preocupación acerca de cierta forma naciente de ciberimperialismo: “Estados Unidos planea imponer su agenda global a expensas de la inseguridad de todo el resto de los países”.

El nuevo espiritu del ciberimperialismo

En El nuevo espíritu del capitalismo, Boltanski y Chiappello analizan la nueva cultura de negocios que surgió en los últimos 40 años; el modo en que las compañías de tecnología se apropiaron de un discurso libertario para crear culturas de empresas que enfatizan la creatividad, la libertad individual y otros valores propios de las comunas artísticas para combinarlo con el modelo informático de trabajo, centrado en proyectos, y cómo ese nuevo contrato suponía una lavada de cara del capitalismo, esencial para atraer jóvenes trabajadores a la nueva economía del conocimiento. Esa lavada de cara tiene en Google un brillante exponente, con oficinas diagramadas para ser una Disneylandia nerd y un departamento de relaciones públicas con un fuerte discurso idealista. Si el Estado es la suma (y los dividendos) de sus corporaciones, el escenario post-industrial y el crecimiento de la grandes compañías nacidas en el mundo de la información prefiguran una avanzada de corporaciones de Silicon Valley que pasan a integrarse al nuevo complejo industrial militar.

Una de las cualidades de la ciberguerra, y que la hace fascinante no sólo como objeto teórico sino como oportunidad para el pillaje, es la dificultad para definir qué es un acto de guerra. Los actos transcurren en la invisibilidad, entre la conspiración y formas más o menos veniales (civiles, comerciales) como el robo, el espionaje y la violación secreta de código ajeno. Cuando la infraestructura de telecomunicaciones, la digitalización, el procesamiento y el análisis de la información están en manos privadas, lo que se da es una privatización de facto del campo de batalla. Sin combates físicos, la guerra es la política por otros medios (a saber: psicológicos, periodísticos) donde la escalada de presupuestos y discurso equivale a la movilización de tropas. La noticia del ataque tuvo el impacto esperado: titulares por todo el mundo glosan la nueva batalla de la libertad digital contra la opresión y la censura. En tiempo de palomas, la maquinaria de guerra encuentra en el bombardeo de paquetes de datos lo que los halcones quisieron buscar entre los hierros retorcidos de las Torres Gemelas: el enemigo existe, es público, y este marco mediático es un llamado a la movilización para un nuevo tipo de guerra, donde un nuevo tipo de compañías reclama su lugar en un complejo militar industrial que debe ser renovado. Ya en su búsqueda de un cyberzar, Obama había tentado al CEO de Google, Eric Schmidt, y sus otros cuatro candidatos representan las compañías con las cuales redibujar la cara de la defensa nacional. Para el resto de los usuarios del mundo, un pacto de esta naturaleza implica quedar dentro del acuerdo doméstico que Google establezca con su país (que es, además, el que determina que su definición de privacidad es legal, para poder operar y hacer dinero). Porque aunque Google declare (y acaso profese) las mejores intenciones para luchar por la libertad en China, lo que está en liza –a partir de un ataque cibernético del que no hay pruebas– es que éste sea el fin de Internet libre y abierta como la conocemos.

RELATED: march 6th, el NYT descubre doble discurso de compañías y gobierno federal en Irán

UPDATE: Una semana después Google Argentina contactó al editor de Radar (extrañamente, a través de su cuenta personal de gmail) para negar toda conexión con la NSA, solicitando que Radar publique un comunicado oficial de Google en réplica a este artículo. Este no fue publicado.

Saturday, March 6, 2010

Hic captabis frigus opacum

"Vivir y escribir lejos de casa" por Ana Kazumi Stahl, para ADN La Nación. Entrevista a Maxine Swann

-Contame, para comenzar, la historia de tu relación con Buenos Aires. Ahora podrías ir adonde quisieras. ¿Por qué, sin embargo, elegís quedarte?

Maxine -Mis primeros años aquí en realidad fueron difíciles. No podía hacer amigos. Sentía como si caminara con un cartel en la frente que decía "No te hagas mi amigo". Hasta diría que era bastante infeliz. Una vez, luego de volver a Buenos Aires de un viaje, tuve un sueño en el que estaba caminando mientras las calles se iban llenando de agua oscura, cada vez más, hasta taparme la cabeza. Por suerte, las circunstancias hicieron que me quedara, y estaba aquí todavía cuando, varios años más tarde, y sobre todo por una amiga nueva que había conocido, la ciudad repentinamente cobró vida para mí. En 2005, mi matrimonio había terminado, pero mi relación con Buenos Aires recién comenzaba y no me sentía lista para dejarlo. Hace poco leía Memorias de un egoísta de Stendhal y encontré esta cita que capta cómo llegué a sentirme en Buenos Aires: "Odio Grenoble [su lugar de origen]. Llegué a Milán en mayo de 1800. Amo esa ciudad. Allí encontré los mayores placeres y los mayores dolores... Cuántas veces, en un barquichuelo balanceado por las olas del Lago di Como, me dije a mí mismo con deleite: Hic captabis frigus opacum . ´Aquí he encontrado la fresca oscuridad.´"

(Maxie con estola de piel y el pequeño Frankie, en mi cuartito 2x2 que alquilaba en soler)