Thursday, August 5, 2010

Pececitos programables

Gadgets del futuro (1 de 3), por Pola Oloixarac para Etiqueta Negra

A duras penas, la humanidad sobrevive al pozo de desesperación al que los ha sometido una dosis de doscientas notificaciones por día promedio de Facebook; vivido traumáticamente, surge el equivalente bíblico de dar vueltas en el desierto para matar una generación (Gen F-kd). Se impone la neoeducación de los niños; se acaricia la idea de que el entrenamiento consciente de la especie humana despuntará en el contacto con pequeños animales y mascotas genéticamente mejorables. Tempranamente, los niños ingresan en un programa que detecta sus habilidades innatas, al tiempo que los entrena en la adquisición de mini-especialidades: la noción de escuela se ve sustituida por un esquema de colaboración distribuida donde cada pequeño puede contribuir remotamente al proyecto de vida hidropónica que se desarrolla en las cápsulas bioespeciales que orbitan y se asientan en planetas vecinos. La biotecnología para niños -una plataforma amigable para infantes, inspirada en los grupos de soporte psicológico que surgieron para ayudar a los ciudadanos seniors a lidiar con Windows Vista y Windows 7- los capacita para pasar de hacer algunos mamarrachos en papel a participar de los experimentos en el diseño inteligente de animalitos. Especialmente populares, entre otros, son los pececitos programables: una raza de peces diseñados genéticamente para ser alterados por computadora y pasar sus caracteres adquiridos a su descendencia. Como en las aulas precursoras que enseñaron la germinación del poroto en frasquitos, los niños crían a su variación de la especie de generación en generación, enseñándoles cosas y mejorándolos en las generaciones siguientes; luego, compitan en torneos intercolegiales de Inter Peceras con sus peces modificados que se han vuelto expertos en algún rasgo ictiforme. A manera de incentivo de la producción, se premia a los niños que deciden programar peces para tolerar la radiación, uno de los programas más subvencionados por el programa científico. En otros programas, los niños pueden modificar moléculas que se preparan para su viaje al espacio exterior. Buena parte de los esfuerzos del nuevo orden mundial es volver la ciencia una práctica fundamental, como lo fuera en otro momento la teología: el teólogo, que conoce los principios, participa en la industria de otro modoque el creyente. Los pequeños que manifiesten talento para las conductas sádicas pueden dedicarse al diseño de pesadillas, una manera de regenerar la energía mental de los presos, a los que se pone en un coma punitivo. Aprobada la ley que permite experimentar sobre humanos vivos empezando por los presos, una de las implementaciones más exitosas consigue en el diseño de una enzima cerebral que permite mantener a los condenados, que exteriormente parecen estar en coma, jugar sin parar un juego multiplayer donde llevan a cabo las tareas duras de la guerra o ser conejillos de indias de diseños neuroquímicos. Se resuelve el problema de la agresividad de las cárceles; por su parte, los niños son felices y van a todas partes con sus peces, que ahora pueden respirar.

(hay dos inventitos más en el número de Julio, supongo que eventualmente online)

(hay dos invenciones más en el número de agosto, supongo que eventualmente online)

2 comments:

Hernán Dardes said...

Supongo que después de esta información, aquella escena de "A fish called Wanda" en donde el delincuente se tragaba los pececitos, ya no me causará la misma gracia.

Nicolás said...

hay que preguntarle a los amigos peruanso cuando sacan etiqueta en baires