Thursday, July 3, 2008

Marlene y Lauren

Primeros experimentos hacia la fatalidad no-tuberculosa, no vampírica: historia de una femme fatale donde la hombrera acompaña progresivamente un tono de voz. Si la Segunda Guerra Mundial define el estilo masculinizante de la silueta del soldado (marcando una cintura en contraste con la espalda delineada y poderosa) aquí el movimiento va de la cintura hacia los hombros (atributo reservado a la fuerza física del macho), de la cintura (el punto más fino, más débil, más típicamente femenino) hacia arriba en expansión –en hombrera. Qué es lo que se mueve, de la cintura para arriba –es la exhibición del anchor, la potencia: la hombrera. La segunda guerra mundial como campo de concentración de lo masculino en la dama. La hombrera le aporta otra sonoridad a la voz; la voz ya es capaz de hacer sonar una amenaza sin jueguitos pasivo-agresivos (más clásicamente tuberculosos, más del lado de la debilidad y la manipulación desleal). Marlene Dietrich vestida de marino cantándole a John Wayne, en Seven Sinners, 1940; Lauren Bacall enseñándole a silbar a Bogart en To Have and Have Not, 1944.

5 comments:

chicaenminifalda said...

entonces cuando hizo su segunda entrada en los ochenta, la hombrera volvió como comedia.

srta.pola said...

jajjajjajajajaajajajajaaaaajajajaj

qué geña sos

srta.pola said...

pero es acertadísimo: primero, en los forties, el ingreso en el mundo del trabajo es plan, propaganda como Rosie de Riveter, no es concreto (sólo un 10 por ciento de las mujeres trabaa en fábricas; aunque se las anima desde el gobierno, no están dadas las condiciones, en las fábricas tampoco las quieren); recién en los 80s, la mujer ingresa con fuerza en el mundo del trabajo--- y lo hace a toda hombrera.
Y es mucho más cómica, por sus atuendos imposibles, y ya no trágica, como en la guerra.

CANCEROLAZO said...

más que a la hombrera podría referirme a la hombruna: en Alemania el feminismo igualitario está logrando acabar con la exhuberante y dulce ma non impalpabile mujer as we know it y las "CONQUISTAS SOCIALES" superan los más húmedos sueños del machismo: ya no hay que pagarle nada a la ex, derogación de la prohibición de omitir la parte de arriba de la malla en los natatorios públicos, etc.

Pero si Marilyn era la chica de la torta del cumple de Kennedy, Marlene era torta, directamente.

Como ustedes, chicaenminifalda y vos, Pola ¿por qué nunca me invitan a flirtear virtualmente como si yo tuviera algún venéreo virus informático?

Pola: dése una vueltita por mi último post (no es que esté prometiendo que es el último), a vuelta de correo gratis le brindo unas líneas con explícita mención nombre y usted me pidió que joya nunca apellido, un nuevo rótulo en el linqueo y espero que alguna que otra buena carcajada...¿o va a ser necesario que siga desnudándome?

chicaenminifalda said...

Ja! Ja! muy bueno el chiste tortil, cancher! no te contesto en tu blog porque tus posts son larguísimos and I'm so lazy!