Saturday, September 19, 2009

En torno a Chanel y la baba de caracol

la vida social de muchas ciudades latinoamericanas es en y por el mall, y en el Multiplaza de Panama City conviven Chanel y la franquicia mundial de la baba de caracol. esqueletos kilométricos de hormigón en construcción, la ciudad de Panamá se ofrece al turista como una laundry machine urbana con un ritmo propio de burbujas económicas: en estos días, a un año del default bancario de USA, hay un inexplicable boom inmobiliario, mientras que en 2003, cuando los negocios de real state florecían en otras partes, Panama sufría la crisis por la baja de equis cartel drogota colombiano, and so forth. Volviendo a Chanel y la baba, estuve leyendo el estupendo Deluxe: How luxury lost its luster de Dana Thomas y advertí la fase infernal en la que ingresó la moda contemporánea bajo la globalización, bajo la influencia del ascenso diabólico del grupo Louis Vouitton comandado por M. Arnault.
El hecho que todas las colecciones de las maisons del 2007 a esta fecha se enfoquen en accesorios flashy, el regreso de los monogramas en absolutamente todo, la invasión de líneas paralelas de perfumes de todas las casas (Prada y Dior tiene al menos 6 fragancias simultáneas) tiene un despegue: el momento en que las casas de moda empiezan a cotizar en la bolsa, y al salir públicas tienen que responder a informes trimestrales de ganancias monetarias, con la eventual pérdida de control creativo y de la compañía a manos de la lógica de la Bolsa. Las Maisons fundadas por los próceres de la moda, que solían concentrarse en hacer los productos mas finos posibles, ahora mandan hacer su producción a distintos sectores de Asia, con materiales deliberadamente inferiores y costos de producción mínimos. I.e: Chanel utiliza el mismo esquema de producción de Zara, que a su vez se encarga de copiar sus diseños y sintetizarlos en confecciones más simples (y sin embargo, reconocibles) para su venta masiva. Mismo esquema de producción, y una diferencia sideral en precio y valor representacional: Chanel exhibe la marca y Zara repite a Chanel pero ocultando sus etiquetas; Chanel no es sino que representa y Zara se limita a ser --esa proliferación de modal, botones tembleques y valor democrático que se limita a vestir a las masas. La moda mundial, donde la noción de copyright es siempre elusiva, ha logrado unificarse en dos líneas de diseños similares con un centro de producción idéntico y un mercado en movimiento que corre opuesto al sol y se mueve de oeste al grandioso este.
Por otra parte, la franquicia de la baba de caracol llegó a la cabeza y tiene una serie de productos para el pelo, como Esperma de Ballena Artificial, Leche de Foca, Embrión de Pato y Placenta de Oveja.
En flanerie por el mall, cavilando sobre el estado de la mercancía en la época de la reproducción asiática, no pude evitar mirar con renovada ternura el intento de Zara por reunir en una sola cadena la copia democratizada de todas las grandes marcas: el modo en que todos los diseños, en su lucha por sobrevivir cada trimestre los reportes de los accionistas, encuentran su manera de proliferar e infectar al mundo de sí mismos en un devenir global del diseño, la copia y reproducción del adn asiático. Sobrevivir e infectar al mundo mediante regúrgitos de Prada, Marc Jacobs, y una fuerte apuesta por las afirmaciones adolescentes en camisetas:

4 comments:

El Admirador de Lenny said...

Buen artícuo.
Me recordó a Zoolander.
Y un dato curioso, cuyo contenido reproduce la lógica que señalas en tu nota:
Easton Ellis (aquí, Chanel, o cualquiera de los grandes diseñadores) le hizo juicio a los productores (Zara u otra cadena) del film porque plagiaba a su novela Glamorama.
Se llegó a un acuerdo extrajudicial.
Un saludo sylariano.

srta.pola said...

jajaajja no sabía, qué fun es Glamourama.
vos sos sylar himself?

El Admirador de Lenny said...

No sé si será fun, no leí el libro, pero parece que trata sobre un complot del mundo de la moda para asesinar a un 1er ministro asiático.
Soy B., el mote Sylar es de tu exclusiva autoría.
Un saludo.
PD: Lo que si es verdaderamente fun es "Tropic Thunder".

Romero said...

últimamente siento (casi) vergüenza de la palabra diseño...y ni hablar de moda o producto.... la voraz industria, que nos hace estudiar que existe un mercado, que se segmenta y que se captura.. nos obliga (?) a producir sus objetos que pronto deberán ser despreciados y desechados
para darle lugar a los nuevos que te dicen que el anterior es una basura...lo cual es cierto, la mayor parte de ind. de la confección produce basura....superflua, innecesaria, residual.. .pero imprescindible para que todo siga funcionando.