Thursday, April 9, 2009

El poeta Rubio lee las Teorías

por Alejandro Rubio para Inrockuptibles #134

El debut de Pola Oloixarac hizo ruido en el ambiente de la narrativa joven, que sólo parecía poder producir un "¡plop!", lo cual es significativo en sí mismo. Pero, pese a las apariencias, no es un mezcladito oportunista de motivos ya masticados como índices de "lo moderno". Es una novela realista bien estructurada, con personajes multidimensionados, escrita con garra. También hay un tercer nivel: la contratapa nos advierte que ésta es una novela filosófica y en un reportaje Oloixarac declara haber intentado aprehender el Zeitgeist. En efecto, Las teorías Salvajes podría haberse escrito en la Ilustración: sus personajes son jóvenes intelectuales y artistas, autoconscientes y críticos, que encuentran un gran placer en emitir opiniones sobre variados temas. Gran parte del interés del libro se juega en estos juicios, que abarcan desde los setenta a Internet, desde los hábitos sexuales a la cumbia. Podría pensarse que es allí Oloixarac apuesta a captar el espíritu de la época. El problema es que sabemos demasiado de la alienación y el inconsciente como para que una novela filosóficas de este tipo pueda vehiculizar convincentemente una aprehensión del "espíritu de los tiempos". Pero hay otro elemento que contradice esta línea de análisis: la constante presencia del humor. Oloixarac se convierte en la autorreflexiva de los autorreflexivos y así los empequeñece, los reduce a casos, más o menos patéticos, de tiempo y lugar que los excede y que vendría a explicar la teoría psicológica ficticia que la autora expone con sentido del suspenso. En el peor de los casos, la novela es una entretenida comedia sexual enrevesada con la fricción entre siglo ventiuno y los setenta. Lo que no quita que una lectura más profunda y menos fascinada por la espectacularidad del texto pueda sacar a la luz verdaderos destellos de inteligencia histórica.

Los dejo con un poema de Alejandro Rubio que encontré en Zaidenwerg

Pesadez en el aire de agosto,
tu pie, mi nariz, otro domingo salvaje.
Si lo que abunda, es decir, la aridez
fuera un truco: una lona que cubriera
nuestro legado, la fe de nuestros padres. Rumiar
la grasa del asado, cada pensamiento,
cada percepción. Nacimos pobres, pobres. Pero no es
que no hayamos estado en la fiesta; es que nos quedamos
para limpiar y ser testigos
de lo que hace la luz con los restos.

5 comments:

anal aura said...

Rocanrolazo, nena.
Aguante.
Buena la crítica de Rubio. Más interesante que otras...

Anonymous said...

esperaba m´s de rubio, otro que se está volviendo viejo y triste

SL said...

era más famoso este poema de maiakovski que copian tus amigos:; http://plantarevista.com.ar/anteriores/nr2/rubio_ensayo.html
el de me recontracago en la rechota democracia, copialo ese. ahora maia está más blando, yeiteando a lo loco en poesía, escribe cositas formalistas; en esta década su fuerte no fue la poesía sino los comments

Ferko said...

2 cosas,

1.me compré tu libro
2.entro seguido sólo para escuchar shitlist.

Anonymous said...

puede exisitir alguien que aun crea en el circulo de viena?

o es que los argentinos aiun no superan su tradicin lacaniana