(...) los escritores jóvenes tienen en común con el resto de los seres de su edad que usan redes sociales, lo que multiplica sus chances de comunicación: en lo que hace a la sociología literaria, esto abre una nueva fase en la historia de la recepción. Antes, los jóvenes literatos se nucleaban en torno a revistas: en los 80s, en Babel, la estrategia de figuración oscilaba entre el dandysmo y la beligerancia, tenían un credo más bien uniforme y el blanco favorito era Osvaldo Soriano, el “mercado”. En la Argentina del XXI, el juego es más abierto: es la guerra de todos contra todos. Más hobbesiano, gasta y pierde energía por todos lados, y produce la ilusión de un campo intelectual ampliado, donde participan estudiantes, poetas, narradores, lectores y escritores frustados; con un entusiasmo que se exacerba en violencia, los implicados sienten la adrenalina que solían tener las peleas callejeras. Los escritores jóvenes apenas se preocupan de pegarle a los más grandes: se leen y pelean entre ellos. Es interesante eso, porque quiebra un estilo parricida que solía articular el “ingreso” que mencionás. Los autores mayores, en ese sentido, son más como tostadoras: aparatos sin capacidades online. No lo digo con mala onda, pero con la tecnología muchos están más perdidos que Turco Asís en la neblina y creo que eso produce que memes como “marketing” proliferen, justamente porque no se entiende que las tecnologías expanden las posibilidades de todos, escritores o no, y que el juego antiguo ya entró en extinción.
4 comments:
"Los autores mayores, en ese sentido, son más como tostadoras: aparatos sin capacidades online."
;)
:D
son toasters!
Pola habla en Flogger.
Post a Comment