Monday, December 14, 2009

Rex Tremendae Majestatis

Se equivocan los que piensan que la publicación de la novela inconclusa de Nabokov, The original of Laura, cuyo subtítulo es "Dying is fun", es una oportunidad para hablar de la muerte del talento, de la ética de la "decisión de Dimitri", de si tolera la cercanía de otras -tantas- obras maestras de Nabo, de si los motivos que se repiten -como los laberintos de Borges- son marcas de a. la evidencia de una perversión personal, b. la evidencia un instinto de moralidad extrema (aunque sí estaría de acuerdo con esta última). En rigor, el hecho -la publicación- es un comentario terrorífico sobre la literatura -la vida- y la muerte.

Nabo ya había escrito la historia de un gran poeta de lengua inglesa, cuyas fichitas ordenadas -descriptas al detalle en el inicio de Pálido Fuego, y empíricas en la edición de The original of Laura- se volvían rehenes de un crítico loco, autor al mismo tiempo de la muerte de aquel a quien soñaba vampirizar. Todo lo que puedan decir, nabokovianos o contra-nabokovianos, tiende a emular este carácter fantástico de la novela, a volverla real. Siempre se puede contar con un lector ingenuo o malintencionado o crítico u homicida para una prosa lírica-realista.

En la última Bookforum, John Banville transcribe las palabras de Dimitri -a quien castiga- en el prólogo:

I have said and written that once that, to me, my parents, in a sense, had never died but lived on, looking over my shoulder in a kind of virtual limbo, available to offer a thought or counsel to assist me with a vital decision, whether a crucial mot juste or a more mundane concern. I did not need to borrow my "ton bon" (thus deliberatly garbled) from the titles of fashionable morons but had it from the source. If it pleases an adventurous commentator to liken the case to mystical phenomena, so be it. I decided at this juncture that, in putative retrospect, Nabokov would not have wanted me to become his Person from Porlock or allow little Juanita Dark -for that was the name of an early Lolita, destined for cremation- to burn like a latter-day Jeanne D'Arc.

Dimitri: nunca murieron: y cómo podría ser su verdugo -el de Laura- yo? El drama terrible está en esta frase de Bolaño:

Siempre recuerdo una frase de Cortázar: es preferible ser un suicida que ser un zombi. No me atrae nada del suicidio. Pero reconozco en él la libertad soberana, la posibilidad de ser uno mismo quien escriba o intente escribir la última línea.

Nabo no pudo escribir la última línea: no pudo suicidarse ante la multitud maravillada que esperaba una caída gloriosa, como la de Empédocles desapareciendo en el centro del volcán en llamas. Sólo murió mortalmente, horriblemente, con los dedos de los pies inflamados, mientras garabateaba un personaje, en Laura, que conduce un experimento mental sobre sí mismo que, de funcionar, lo terminaría borrando por completo de la vida, empezando por los pies y siguiendo con el resto del cuerpo, en movimiento ascendente.

tear
tear
tear...
but look at the harlequins!!


'cause we'll always have butterflies.














































(las fotografié en los alrededores del valle verde de La Orotava, en la isla de Tenerife, canary islands.)

[anterior, as Jeanne d'Arc]

7 comments:

maiakovski said...

Mmmmmhhh Pola, esperaba algo menos emotivo y más conceptual de vos. Una simple objeción: si Nabokov es un cultor de la prosa lírica-realista, Joyce y Proust (y Faulkner), ¿qué son? Dioses encarnados de la narrativa? Y no son tan fáciles como Nabo de atacar con malevolencia o ironía. Vamos, chica, reconócelo: Vladimiro el Bobo era un personaje ridículo, un pícaro de los best sellers internacionales que recién se estaban consolidando. Simplemente, tiene como una cosa llorona detrás de su máscara de aristócrata ruso que a las mujeres y a los hombres afeminados los conmueve mucho. En la cita se ve bien.

srta.pola said...

jajaja, es cierto, me salen mal los sentimientos.

pensaba sumar una frase muy d'elía de trotsky jactándose de matar al padre de nabo, un golpe bajo a tu sintaxis inglesa conectándola con la también conflictiva ortografía de Nabo (pone bycycle, etc), el regionalismo procedimental tan porteño de considerar la revolución rusa un hecho equivalente a su proposición (un caso de cíclopes tuertos). Pero yo no veo malevolencia ni ironía en tu supuesto ataque: me parece la gestualidad de compadrito con el topo gigio del mogo proletariat nouménico de quien no sabe qué es Rusia.

Naturelment, lo que menos me interesa de Nabo es su "personaje aristocrático", que es lo que les molesta a los que intentan hacer de sus preferencias textiles por el rojo una opción moral. El parámetro para justificar la devoción que inspire un autor, es su capacidad para provocar inspiración y voz. C'est tout. Y ahí, creo, entran dos clases de lit people: los Dosto y los Nabo. Disponible también en las verdulerías más lúmpenes!

srta.pola said...

Pero una pregunta: Lolita te parece un libro "llorón"? Cuál sería una novela cruel, un narrador cruel, para vos? Plis no me digas Lamborghini que vomito el teclado.

maiakovski said...

Pero Pola, yo de rojo ni las medias. A mí me gusta la revolución rusa por sus realizaciones, no por sus proposiciones. De la misma manera que a Carl schmitt (pero no al profesor Jorge Dotti) le gustaba el nazismo por sus realizaciones, no por sus proposiciones, bastante más endebles que las de los leninistas. Si no te gusta Lamborghini porque tenés un estómago delicado, un ejemplo de novela cruel podría ser ¡Absalom, Absalom! Lolita es una novela cruel para la gente que aprendió a pensar en el amor con las teleseries de Suar. Un problema generacional, tal vez...

F. said...

pola, permití los anons de nuevo que así no puedo trollear.

pero más allá de eso, quién es maia? alguien me explica? yo no sé nada de esas cosas.

Ferko said...

internet drama! yay! :D

Ferko said...

boooh

namedroppers!